Una biopic de Robbie Williams no podía ser convencional. La opción de sus realizadores (el director Michael Gracey fue productor de Rocketman) es innovadora, qué duda cabe, y a lo menos sorprendente.
El mismo Williams narra su historia, pero él aparece, incluso desde niño, como un chimpancé (animado por CGI, animación generada por computador). Es decir, mediante efectos visuales especiales se muestra al artista como un mono que camina, juega, habla, canta y baila. Jonno Davies es quien lo interpreta.
Una singular manera de enfatizar una vida dramática, la de un chico, un joven y un hombre duro y frágil a la vez; siempre en guerra contra el mundo; en la que el talento emerge a pesar de sí mismo. Hijo de una familia “working class” desestructurada del pequeño pueblo Stoke-on-Trent, desde niño Robbie más bien que se defiende que convive: con una autoestima por el suelo, aunque de espíritu indomable y luego una porfiada tendencia a la autodestrucción, creció con un padre ausente. Su abuela sería aquella luz cálida de la infancia que tanto necesitamos cuando adultos. Ese refugio que al final nos salva. La mujer que consiguió que ese padre desaprensivo de pronto reapareciera en su vida y lo incorporara a sus propias actividades musicales más bien amateur. Fueron sus primeros pasos, pero importantes para descubrir su propio talento.
Un hombre siempre perseguido por sus propios demonios, aún cuando la fama le ha probado su valía. Estos nunca dejan de aparecer entre el público: dos, tres (o más) grandes simios mal agestados susurrando en su cabeza descalificativos hirientes.
Williams no solo tenía (tiene) talento; también una pésima manera de relacionarse con los demás. Fue el miembro más joven de la exitosa boyband Take That. Y por cierto que esa relación terminó mal. Si hubiese tenido una mínima autovaloración de sí mismo, habría entendido que aquello pasaría porque él estaba para algo mayor.
La super estrella del pop británico sí que alcanzaría la gloria, no sin antes topar fondo. Su batalla contra la adición a las drogas fue dura y, más que eso, debió lidiar con problemas de salud mental, nada sencillo cuando la presión de la fama es abrumadora, más aún para un hombre que ha estado siempre en búsqueda de su identidad.
Dato. El 22 de noviembre recién pasado, Robbie Williams lanzó el sencillo “Forbidden Road”, parte de la banda sonora de la película, alcanzando el puesto número 20 en las listas de plataformas digitales. “Forbidden Road” fue nominada a Mejor Canción Original en los 82º Premios Globo de Oro.
Better Man
Dirección: Michael Gracey
Guion: Oliver Cole, Simon Gleeson, Michael Gracey
Reino Unido, 2024
Duración: 131 min.
¡Y seguimos hablando de monos!
Sí, pero esta es una ficción, una clásica película de terror ¡ideal! para los numerosos seguidores de Stephen King: está basada en su cuento del mismo nombre (1980), incluido en “Skeleton Crew” (“La niebla”). “El mono” fue nominado al Premio Británico de Fantasía como mejor cuento en 1982.
Después de años de mantenerse alejados, los hermanos gemelos Hal y Bill Shelburn (Theo James) deben reencontrarse para lidiar con un juguete maldito que atormentó sus vidas tiempo atrás.
Todo empezó cuando –siendo niños- descubrieron el antiguo mono de juguete de su padre, y entonces, comenzó una serie de truculentas muertes a su alrededor. Tras botar el mono a la basura, deciden continuar con sus vidas.
Pero cuando misteriosas muertes vuelven a sucederse, los hermanos -ya adultos- deberán reunirse para, esta vez sí, destruir al mono antes de que acabe con las vidas de todos a su alrededor.
La tarea no solo no es fácil sino que tiene implicancias que Hall y Bill desconocen.
The Monkey
Dirección y guion: Oz Perkins
EE.UU., 2025
Duración: 95 min.
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