Esta nueva versión de la, en su momento, rupturista novela de Emily Brontë inunda al espectador, una y otra vez, con las borrascosas y lluviosas cumbres de Yorkshire. Y en su primera (y equívoca) escena ya anuncia lo que se reiterará a partir de, más o menos, la segunda mitad del filme: el sexo, lo carnal, lo erótico en estado puro. Es una escena que sugiere al espectador que Eros y Thanatos se dan la mano.
Ello se desata más adelante en los continuos encuentros sexuales de Catherine (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi), cuando ella ya se ha casado con Edgar Linton y ha dejado la pocilga de su padre por un palacio suntuoso. Antes de ello, sí, hemos visto a Catherine subir las cumbres para masturbarse, seguida por Heathcliff que no sabe cómo reaccionar.
Ha sido en esa pocilga, que alguna vez fue un castillo, todo arruinado por su padre alcohólico y adicto a las apuestas, donde Catherine y Heathcliff, un huérfano recogido y maltratado por ese mismo padre, han crecido juntos, muy unidos. Y allí ha nacido y se ha cultivado ese intenso y obsesivo vínculo, una pasión a la que les cuesta llamar amor, pero que de una u otra forma los unirá por siempre.
Perversión, venganza, culpa y maldad se entrecruzan en esta historia que visualmente se la juega por algunos impresionantes encuadres, desde distintas tomas de cámara, donde el insolente uso del color y el diseño tienen un rol clave.
Más sexual que trágica, más epatante que perversa, la música escogida es muy importante para seducir a las nuevas generaciones, incluyendo composiciones pop/folk de Charli XCX.
La perversión intrínseca de esta historia y el horror se nos aparecen hacia el final con escogidas imágenes de una potencia brutal.
En el intertanto, este dama oscuro y profundamente intrincado, de relaciones autodestructivas, se pierde en reiteraciones que no contribuyen en hurgar en la exquisita complejidad de sus personajes y su historia vital.
DATO. De las numerosas adaptaciones al cine y la TV de esta novela, hay tres imprescindibles: la primera de todas, filmada por William Wyler en 1939, con sir Laurence Olivier y Merle Oberon en los roles protagónicos; la que Luis Buñuel tituló Abismos de Pasión en 1953; y la de Peter Kominski, de 1992, con Juliette Binoche y Ralph Fiennes.
Wuthering Heights
Dirección y guion: Emerald Fennell
EE.UU., 2026
Duración: 136 min.
Lo más interesante de esta película, que incluye algunas imágenes documentales, es que va al origen del actual conflicto: lo ocurrido durante la ocupación británica del territorio que se disputan palestinos e israelitas.
Un poco de contexto: tras la caída del Impero Otomano, en 1920 la Sociedad de Naciones (lo que sería hoy la ONU) le otorgó al Reino Unido la “administración territorial” de la zona, lo que duró hasta 1948.
Es 1936. La película, que es una ficción, muestra la convivencia en las ciudades de habitantes árabes acomodados con los representantes de Gran Bretaña, como el Alto Comisionado (Jeremy Irons).
Pero también la masiva inmigración judía (enviados allá tras la “Declaración de Balfour” que en 1917 impulsó el lugar como “hogar nacional judio”). Contradictoriamente, los británicos decían fomentar el nacionalismo árabe.
Es destacable que la directora palestina incluya en su película imágenes de “millones de judios” bajando de barcos desde sus países natales.
Mientras, en el campo, se empiezan a organizar grupos rebeldes que ven que los refugiados judíos empiezan a ocupar lo que es su territorio.
En estos lugares conviven los cristianos ortodoxos con los musulmanes (las mujeres, solo con algún velo ligero, no como se las ve ahora por todas partes).
Ya se habían desatado protestas, pero la tensión termina de explotar cuando la comisión Peel, supuestamente encargada de resolver el conflicto, propone la creación de dos Estados, lo que implica la partición del territorio: un Estado Judío, uno Árabe más un enclave británico que incluía un corredor bajo control de ese país.
En torno a estos hechos es que se desarrolla la película.
El relato tiene momentos muy interesantes —como la discusión al interior del comité británico— y otros de alta tensión, la que va in crescendo dramáticamente, en un muy eficiente manejo de su estructura narrativa.
Hay detalles, como el capitán británico con el pelo más largo que el Che Guevara, o aquel soldado mascando chicle, que no alcanzan a estropear una película que es capaz de unir los diversos y complejos hilos que aportan a comprender las raíces de un conflicto que aún se mantiene en pleno siglo XXI.
Como ha dicho su directora, el filme “cuenta una historia vital para nuestra historia, pero que nunca se ha contado en el cine”.
Dato: estuvo entre los 15 filmes que integraron la lista corta de los Oscar a Mejor Película Internacional, pero no llegó a ser nominada.
Palestine ’36
Dirección y guion: Annemarie Jacir.
Palestina, 2025.
Duración: 119 min.
Si no la alcanzaron a ver en cine, he aquí su oportunidad.
Con 9 nominaciones a los Oscar, siendo una película noruega,
Joachim Trier despliega una magistral manera de filmar y poner en escena las siempre complejas relaciones familiares, los rencores sordos, lo nunca dicho, las hostilidades tenues. Trier pone el foco en el casi imposible encuentro entre Nora (Renate Reinsve), actriz de teatro, y su padre, Gustav (Stellan Skarsgård), prestigioso director de cine que vive sus últimas glorias. En ese cuadro entran su otra hija, Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas), con quien se lleva mejor; y un pequeño nieto. (Imperdible aquella escena del regalo que le hace Gustav al niño).
Cuando Nora rechaza trabajar en una película cuyo guion su padre escribió para ella (“no vamos a trabajar juntos, papá; ni siquiera podemos comunicarnos”) aparece Rachel Kemp (Elle Fanning), una joven estrella de Hollywood, encantada de trabajar bajo las órdenes de un director prestigioso.
Cuatro ¡brillantes! actuaciones (todos nominados al Oscar).
Sorprendente y emotivo final.
Esta es una película de exquisitas sutilezas, sin malos y buenos: solo seres complejos, como somos los humanos todos. Una en que arte y vida doméstica se entrelazan aquí de manera implacable y conducen inexorablemente a lo que se ha eludido.
Como dijera Stellan Skarsgård (padre de ¡8 hijos!) en una entrevista: “Nunca puedes ser un padre perfecto; tienes que aceptar que eres imperfecto y que los hijos también lo acepten”. Algo parecido a lo que reiteró al agradecer alguno de los tantos premios que ha recibido en esta temporada.
La película suma 56 premios (entre ellos, Gran Premio del Jurado de Cannes) y 272 nominaciones.
Sentimental Value
Dirección: Joachim Trier
Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt.
Noruega, 2025
Duración: 135 min.
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Las 14 películas (y una serie) que les recomiendo para este 14 de febrero. Por Ana Josefa Silva (@ana_josefa).
https://t.co/dzQbkxTfGe— Ex-Ante (@exantecl) February 13, 2026
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