Una advertencia: este documental es un ¡excelente reportaje!, con muchos y relevantes entrevistados, más los relatos del protagonista.
Entremedio de toda esta amplia información se intercalan breves momentos de sus shows y rutinas.
De manera que si ustedes esperaban ir a ver una suerte de selección recopilatoria de sus grandiosas actuaciones, los montajes en su teatro, pues no. No es eso.
Lo que hay en El Gran Coco Legrand son numerosas y acertadas intervenciones de personalidades que trabajaron con él, como Maitén Montenegro, Jaime Azócar, Don Francisco, Pilar Sordo, su productor y luego su entorno familiar (hermanos, hija, hijo, su mujer, que más bien aparece que lo que habla). También ciertas confidencias de este hombre que hoy, a los 77 años, ha decidido retirarse de los escenarios; que cuenta que empezó a trabajar a los 21; que vivió un año en EE.UU., a donde fue a especializarse en Matricería en Mississippi (!!) y terminó conociendo los shows unipersonales de pequeños bares.
Por si dudábamos en aseverar que Coco Legrand fue el primero en inaugurar el “stand-up” en Chile, en este documental es Don Francisco quien lo asegura. Con eso, basta ¿no?
Coco Legrand, más allá de su inmenso talento y empuje, tiene el gran valor de haber “contado” nuestra convulsa historia más o menos reciente de la única manera que se podía: a través del humor. Con percepción y sensibilidad creó, por ejemplo, al Lolo Palanca, un acertado retrato de la juventud de esos años; o el “Cuesco Cabrera”, epítome de tiempos de Chicago Boys y la palabra sagrada de ingenieros comerciales; también se terció la banda presidencial imitando candidatos cuando volvió la democracia y habló de Plebiscito, del Sí y el No, en su momento en modo Hamlet. Lo hizo en shows de TV, en su teatro y en el Festival de Viña. “Tú te lamentas, de qué te lamentas”, “No vote por mí”, “Al Diablo con Todo”, “Viva la Diferencia”. Hasta del Estallido (“¡Nunca luché por dividir!”…).
De todas formas, el espectador sale con una sonrisa evocando los muchos buenos momentos que Coco Legrand nos hizo vivir.
El gran Coco Legrand
Dirección: Sebastián Moreno
Documental
Chile, 2025
Duración: 100 min.
Como si fuese la contracara de La Sustancia, Sorrentino se detiene embelesado a filmar la belleza de una mujer joven, su hermoso pelo flotando en el viento en cámara lenta, su rostro seductor, su cuerpo perfecto semi cubierto recortado en la terraza del castillo frente al mar y el sol de Nápoles brillando. Bucólico, dulce y exquisito como un comercial de lujo. Celeste Dalla Porta, en un casting perfecto, se luce como Parthenope (estuvo en el elenco de Era la Mano de Dios).
Parthenope perfectamente puede ser parte de una trilogía con La Gran Belleza (Oscar 2014 Mejor Filme Extranjero) y La Juventud (2015), citando a La Dolce Vita, unas más que otras. Y como un spin off, Era la Mano de Dios (2021), donde ese Nápoles menos glamoroso es el centro junto con, obviamente, Maradona.
La película sigue la vida de su protagonista desde que nace en los 50 y le dedica la mayor parte del tiempo a mostrarla en su lánguido e insolente esplendor, vagando por fiestas de hermosos palacios, yendo a Capri. Y también de pronto recorre en un paneo, desde los ojos de este cuerpo bello, cubierto breve y vaporosamente, las casitas miserables, una pegada a la otra, de los barrios sucios y pobres.
Un cuento fantástico en que circulan padre, madre, familia, amores y el encuentro, en este vagabundeo nocturno por la cálida costa, con John Cheever (genial Gary Oldman). “No puedo robar ni un minuto de tu juventud”, le dice rechazando la invitación de la joven a caminar juntos.
Nominada Mejor Película en Cannes y Premio del Público en San Sebastián
Parthenope
Dirección: Paolo Sorrentino
Guion: Umberto Contarello, Paolo Sorrentino
Italia, 2024
Duración: 2 horas 17 min.
Los comentarios y opiniones sobre la miniserie británica Adolescencia (Netflix) no se detienen. A más de dos semanas de su estreno, público en general, periodistas rezagados y psicoanalistas de Instagram no terminan de hacer grandes “hallazgos”, en los que abundan las “recetas” y los lugares comunes. También hay un sector del público (depende de la red social) que todavía piensa que esto es una serie policial o una novela de Agatha Christie.
En fin.
Lo importante es que es muy sano y relevante que estemos hablando de adolescentes, familias, colegios, RRSS y de ese magnífico actor que es Stephen Graham, del que les dejé algunos datos la semana pasada.
Adolescencia rodea una realidad cruda eligiendo cuatro costados.
Hoy, les recomiendo dos películas que tocan dos aspectos con detención: la compleja comunidad educativa y el delicado tema de la identidad en la adolescencia.
El suspenso es tan intenso que parece thriller policial.
Esta historia, que transcurre dentro de un colegio, está filmada con una cámara nerviosa que va de una sala a otra, recorre pasillos, escaleras, gimnasios, a veces valiéndose de travellings, planos secuencias, primeros planos inquietantemente fijos.
En esta escuela secundaria —pública, multirracial— hay reglas muy claras y precisas, y políticas de tolerancia cero.
Cuando la película arranca ya se han desarrollado hechos que han puesto presión a la comunidad escolar entera. Por de pronto, se ha denunciado un robo y, siempre siguiendo el estricto protocolo, la reunión de la Dirección con los profesores para tratar el tema incluye a los alumnos (una niña y un niño) representantes del estudiantado. La joven Profesora Carla Nowak (Léonie Benesch) está presente y el interrogatorio a uno de los chicos, sutilmente policial, la incomoda. En rigor, le están pidiendo que delate a alguien.
Los padres del estudiante sospechoso, alumno de Carla, son citados (hablan entre ellos en su idioma).
En su ir y venir, Carla de pronto ve a una funcionaria sustraer unas monedas. Luego deja su billetera en la chaqueta colgando de una silla en la sala de profesores y a su regreso encuentra que falta dinero. Lo ha hecho premeditadamente: en ese rato ha dejado su PC allí, con la cámara funcionando. Pero cuando muestra el video a la Dirección, la persona sorprendida no solo niega los hechos sino que la acusa de violar los reglamentos.
La crisis se ha desatado y la tensión a estas alturas está en sus niveles máximos. Pero falta mucho por descubrir.
En esta compleja y dolorosa trenza humana, Carla, de origen polaco, jamás pierde el norte: su ética intransable y su profunda vocación de maestra permanecen incólumes. Sensible pero terca, con su aspecto frágil que contrasta con una incombustible fuerza interna, enfrenta con asombrosa entereza situaciones límites, que superan la imaginación de cualquier persona bienintencionada.
Aun cuando Carla circula como por sobre un campo minado, enfrentando amenazas y sorpresas que derrumbarían a cualquiera, ella nunca pierde de vista lo esencial. Y ello es entender, desde la mente y el alma, qué ocurre con ese alumno que detrás de sus rabiosos actos esconde un inmenso dolor y un amasijo de emociones que no es capaz de identificar. Porque ella es la adulta y es la maestra.
Inolvidable la escena del cubo rubik.
Nominada al Oscar 2024 Mejor Filme Internacional.
Das Lehrerzimmer
Dirección: Ilker Çatak
Guion: Johannes Duncker, Ilker Çatak
Alemania, 2023
Duración: 99 min.
Esa edad de las definiciones complejas e íntimas, ese momento vital elusivo, que no resiste descripción categórica acerca de uno mismo, es por donde transitan Leo y Rémi.
Desde la mirada algo desconcertada y las frágiles intuiciones de Leo, el director Lukas Dhont narra con una delicadeza exquisita una historia que desgarra el alma.
A sus 13 años, los chicos juegan y corretean alegres y felices en medio del campo y los cultivos de sus respectivas familias. Ellos han crecido como los amigos inseparables que son y la vida es divertida y hermosa bajo el sol del verano que cae sobre las grandes extensiones de flores, plantaciones y bosques que separan una casa de la otra.
Hasta que llega el momento de entrar al colegio. En bicicleta recorren juntos la distancia hacia el pueblo. Una vez allí, el encuentro con sus compañeros —chicas y chicos— y las relaciones cruzadas que se establecen, “resetean” esta amistad que parecía indestructible hasta cruzar límites impensados.
No hay nada explicitado porque Leo no es capaz de verbalizar ni lo que ha ocurrido ni porqué, ni tampoco cómo es exactamente que sucedieron los hechos que de golpe trastocaron todo. Sus sentimientos son un amasijo de desconcierto, dolor y culpa, esa atenazante pulsión que nos declara responsables de algo impreciso, sin serlos.
La dramática película de Dhont es en sí un acto de empatía hacia esos preadolescentes. Y también de respeto al espectador sensible, que sentirá cercana y real esta historia por esa sutil complejidad y ambigüedad, que se parece a la vida misma.
Gran Premio de Cannes 2022.
Nominada al Oscar Mejor Película Internacional.
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Dirección: Lukas Dhont
Guion: Lukas Dhont, Angelo Tijssens
Bélgica, 2022
Duración: 104 min.
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