En el ámbito internacional, la política económica del presidente Trump continuará siendo el principal foco de atención. Será crucial comprender hasta qué punto se utilizarán los aranceles como herramienta de negociación para alcanzar otros objetivos –como ocurrió recientemente con México y Canadá– o si formarán parte central de una política económica orientada a la recaudación y al cumplimiento de promesas de campaña relacionadas con la generación de empleo. También será importante monitorear de cerca cómo reaccionan los mercados financieros ante los anuncios y las acciones de política económica, especialmente el mercado de deuda pública.
Otro foco relevante será la evolución de la inflación internacional. En términos económicos, la resiliencia de la actividad en EE.UU. contrasta con la relativa debilidad observada en Europa y China, lo que se ha reflejado en las diferencias en la agresividad de los recortes de política monetaria por parte de sus respectivos bancos centrales. Desde una perspectiva geopolítica y de commodities, un acuerdo de paz en Ucrania podría tener un impacto positivo al reducir precios. Por otro lado, el anuncio de EE.UU. sobre tomar el control de la Franja de Gaza podría agravar la situación en Oriente Medio.
En Chile, uno de los principales focos será la evolución de la inflación y sus expectativas. Los datos del primer trimestre deberían permitir una mayor claridad sobre los efectos en precios de las tarifas eléctricas, la depreciación de la moneda y las presiones salariales derivadas de la indexación y el alza del salario mínimo. Además, se espera esclarecer si el aumento en las brechas entre las tasas nominales y reales refleja un posible desanclaje de expectativas o simplemente es “ruido” asociado a la volatilidad económica en EE.UU. Todo esto influirá en las próximas decisiones de la Tasa de Política Monetaria (TPM) del Banco Central.
En Chile, otro foco importante será el mercado laboral. Aunque las tasas de desempleo han disminuido, esto se debe más a caídas en la participación laboral que a aumentos en el empleo y la tasa de ocupación. Al mismo tiempo, se han observado aumentos significativos en las remuneraciones, en parte vinculados al alza del salario mínimo. La evolución del empleo impacta directamente en el consumo, que durante 2024 mostró un comportamiento muy poco dinámico.
En el mercado inmobiliario residencial, será clave monitorear la evolución de las tasas largas en Chile debido a su impacto en las tasas de los créditos hipotecarios. En este contexto, lo que ocurra en EE.UU seguirá siendo relevante, dada la creciente correlación entre las tasas de los bonos del tesoro estadounidense y la deuda pública local. También será importante evaluar cómo el mercado de renta fija reacciona a la recientemente aprobada reforma de pensiones. Aunque el aumento de cotizaciones será gradual, el proyecto incrementará sustancialmente el ahorro previsional a largo plazo y debería reducir el riesgo de nuevos retiros y cambios fundamentales en el sistema. Asimismo, el avance en el Congreso del proyecto de ley para subsidiar los créditos hipotecarios será un factor clave en este mercado.
El año 2025 traerá tres cambios importantes en la regulación del sistema financiero. Primero, será el primer año en que las FINTECH operen bajo el marco regulatorio y de supervisión de la CMF, lo cual presentará desafíos tanto para las empresas como para la CMF. En el transcurso del año, la CMF debería publicar un borrador de norma para implementar el nuevo registro de deuda consolidada, que facilitará la gestión del riesgo de crédito y fomentará la competencia. El tercer cambio clave será la implementación de la reforma de pensiones, que exigirá el desarrollo de una nueva institucionalidad y la definición de parámetros para los nuevos portafolios, licitaciones de afiliados, entre otros.
Otro tema para tener en el radar será la agenda legislativa, especialmente en lo relativo al avance de los proyectos destinados a mejorar la eficacia y pertinencia de las autorizaciones administrativas. Existe un consenso sobre la importancia y urgencia de avanzar en este ámbito como factores claves para impulsar la inversión y acelerar el crecimiento económico.
Finalmente, queda por ver cuánto se logrará avanzar en una reforma del sistema político. En general, el diseño de buenas políticas económicas requiere analizar y contrapesar no solo sus beneficios a corto plazo, sino también sus consecuencias a largo plazo y sus efectos indirectos. Además, es necesario contar con capacidad de negociación, como la que se logró en la reforma de pensiones. Todo esto resulta especialmente complejo en un sistema político fragmentado y con baja disciplina partidista.
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