Manouchehri y Cicardini, que hasta hace un par de años eran practicamente desconocidos, han logrado instalar temas en la agenda y fortalecido su ascendiente sobre la bancada de diputados y también en las bases del PS, más de izquierda que la dirigencia. Ambos aspiran a que la tienda endurezca el discurso contra La Moneda y estrechar más los vínculos con el FA-PC.
El flyer de la discordia. “El PS te defiende de la megarreforma. Kast miente”, decía un flyer con la cara del Presidente José Antonio Kast con la nariz alargada, al estilo Pinocho, que inicialmente divulgaría el PS, pero recibió críticas transversales. Paulina Vodanovic, timonel del partido, optó por no distribuirlo. Pero hubo un fuerte defensor de la iniciativa: Daniel Manouchehri.
- “Con las familias preocupadas por la economía y la seguridad, el Gobierno lleva días hablando de un volante. Si Pinocho le incomoda tanto a Kast, será porque le calza”, posteó en sus redes sociales el diputado socialista.
- El episodio dejó en evidencia la tensión que persiste en la tienda en torno a cómo ejercer el rol opositor en la tienda. Vodanovic y el Tercerismo, facción del PS, defienden una posición más dialogante con el Gobierno y afianzar un polo de centroizquierda.
- Manouchehri y su pareja, la senadora Daniella Cicardini, quienes obtuvieron buenos resultados en noviembre, son de la idea de acercar posiciones con el FA y el PC, tendencia que ha permeado sobre todo entre los diputados.
Peso creciente. Manouchehri y Cicardini integran la facción de las Grandes Alamedas, que lideraba la exsenadora Isabel Allende. Ambos parlamentarios —que son pareja— han adquirido desde hace un par de años poder en desmedro de Andrés Santander y Arturo Barrios, herederos de la ex senadora Allende. Éstos, sin embargo, no han sido desplazados como los más influyentes de esa facción.
- Grandes Alamedas concentra cerca de un 40% del comité central del PS, según estimaciones internas. También, controla parte del Tribunal Supremo.
- Además, tiene la mayoría de los parlamentarios. Cuatro de ocho senadores (Juan Luis Castro, Alfonso de Urresti, Danisa Astudillo y Cicardini). Y en la Cámara cuatro de 11 diputados (Emilia Nuyado, Antonio Rivas, Marcos Ilabaca y Manouchehri).
- Cicardini y Manouchehri también ocupan cargos en la orgánica socialista: ella es vicepresidenta de la Mujer del PS por segundo periodo (fue segunda mayoría entre mujeres), y él es miembro del comité central y aspira a un lugar en la directiva en abril de 2027.
Cómo influyen. Distintos sectores del PS señalan que la dupla, pese a que no controla la colectividad, ha ganado mucho espacio con su estilo histriónico e impugnador. Hasta ahora la receta les ha funcionado.
- Son activos en redes sociales, donde habitualmente publican videos en conjunto. En Instagram, Manouchehri tiene 111 mil seguidores y Cicardini 98 mil. La cuenta del PS suma sólo 32,2 mil.
- Desde ahí, han levantado propuestas como la eliminación de la UF para créditos hipotecarios, arriendos, educación y salud y el día libre para el cumpleaños o la muerte de una mascota, pero también han fustigado en duros términos la gestión del caso Audios y la discusión de la megarreforma de Quiroz.
- En el PS sostienen que Manouchehri es el principal líder de la bancada de diputados y tiene un fuerte ascendiente sobre varios de sus compañeros. El parlamentario ha construido una relación cercana con diputados jóvenes, como Juan Santana, César Valenzuela, Francisco Crisóstomo y Andrea Macías.
- Varios comparten sus formas, y son partidarios de tensionar los ánimos con el Ejecutivo, con un tono beligerante e impugnador. Los críticos de la dupla —también entre los diputados— plantean que su estilo es efectivo a nivel popular, sobre todo en un ambiente polarizado, pero no permite construir una identidad política más seria y profunda a futuro.
La dupla en tres actos. En el PS fue criticado internamente el oficio de Manouchehri a Contraloría recién iniciado el gobierno de Kast para pedir que se aclare por qué la Primera Dama, Pía Adriasola, no utilizó guantes o mascarilla mientras servía comida en el casino de La Moneda.
- La contralora Dorothy Pérez desechó el reclamo e hizo un velado reproche por la cantidad de personal que se deben desplegar para estas investigaciones.
- Dos semanas después de debutar en el Senado, Cicardini increpó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, instándolo a renunciar.
- Acto seguido, Vodanovic señaló: “La opinión de la diputada Cicardini no es compartida por el resto de la bancada”. La réplica de la senadora en redes sociales fue: “Mientras algunos salen a ponerle piso al gobierno de Kast, yo estoy del lado de la gente”.
- El episodio evidenció la pugna entre Vodanovic y Cicardini; ambas se reunieron a limar asperezas, pero la distancia se mantiene.
- Otra escena fue la participación recurrente de Manouchehri en la comisión de Hacienda de la Cámara, donde se discutía la megarreforma, sin ser integrante de ella. Ahí ingresó varias indicaciones, cuestionó a Quiroz y se enfrentó con el presidente de la instancia, el republicano Agustín Romero, quien mantuvo un control férreo del uso de la palabra.
- Quien sí pertenece a la comisión de Hacienda, pero del Senado, es Cicardini. Ahí, ha apuntado contra el jefe de la billetera fiscal, y criticó que el decreto de política fiscal, presentado la semana pasada, “llega tarde y mal”. También planteó que la nueva meta de déficit estructural implica dejar atrás una promesa central de campaña.
Rol opositor. Manouchehri y Cicardini suelen ser muy activos en chats del PS, como el grupo “Sub 40”, donde escriben varias veces a la semana. El último mensaje del diputado fue este domingo: la columna que escribió para BioBio donde aborda la manera en que su partido debiese ejercer el rol opositor.
- “Llevan semanas tratando de instalar que en el Partido Socialista conviven dos almas: una que creería que cuidar la relación institucional con el gobierno y hablar bajito para que no se molesten es la ruta para recuperar relevancia, y otra, donde estamos muchos, con la convicción de que un gobierno de ultraderecha exige oposición clara y firme, y que la prudencia convertida en repliegue y el silencio sin proyecto no conducen a ninguna parte”, planteaba.
- “Una izquierda que quiere volver a ser mayoría necesita proyecto, calle y carácter”, afirmaba y llamaba al sector a enfrentar sin ambigüedades a la administración Kast “sin quedarse en el puro grito”.