El riesgo principal no es “tecnológico”. Es de gobernanza: qué se comparte, quién responde, cómo se evalúan resultados y cómo se preserva la identidad. La IA puede elevar la calidad de una deliberación… o puede degradarla si se usa sin criterios y sin límites.
Primero, la capa fiduciaria: seguridad y deber de cuidado.
Un director tiene deber de cuidado, y hoy ese deber incluye una pregunta incómoda: ¿qué pasa con la información que se sube o copia en plataformas de IA? ChatGPT, Gemini, Grok y otras soluciones abiertas que no son anónimas; y aun en entornos “cerrados” o corporativos, como copilotos integrados a suites empresariales, persiste la inquietud: ¿dónde quedan los datos, quién puede acceder, cómo se registra y cómo se borra? Antes de “usar IA”, un directorio debiera exigir un estándar de seguridad de la información y trazabilidad.
Eso se traduce en reglas simples pero decisivas: (i) clasificar información (pública, interna, confidencial, sensible) y definir qué puede y qué no puede ingresar a una IA; (ii) privilegiar entornos controlados por la organización con políticas explícitas de retención/uso de datos; (iii) establecer registros de uso en decisiones relevantes; (iv) exigir pruebas de cumplimiento del proveedor (seguridad, auditoría, controles).
Segundo, la capa estratégica: de eficiencia a ventaja competitiva.
Superada la discusión de seguridad, la pregunta cambia: ¿dónde la IA crea valor diferencial? Un directorio estratégico no “adopta IA”, sino que define un portafolio de apuestas: casos de uso priorizados, métricas de negocio, riesgos aceptables y capacidades internas a desarrollar. La IA puede apoyar decisiones críticas con mejor información, anticipar señales del mercado, reconfigurar procesos y rediseñar experiencia de clientes; pero el valor aparece cuando hay foco, cuando se evita el “piloto eterno” y cuando la dirección ejecutiva se alinea con prioridades claras del directorio.
Tercero, la capa reflexiva/generativa: la pregunta correcta.
El rol reflexivo no se contenta con “¿cuál es el plan?”. Va más allá: “¿cuál es la pregunta?”. Aquí el directorio define límites humanos, resguarda cultura, evita sesgos y dependencia de proveedores, y aprende del uso real para ajustar. En otras palabras: gobernar con IA no es entregarle el timón a un algoritmo.
Una pista útil viene de Donald Nordberg y la ética del cuidado: en el directorio, las decisiones se juegan en interacciones múltiples y el quiebre de confianza puede ser más dañino que el error puntual. Por eso, es necesario cuidar la calidad de la conversación, la transparencia sobre supuestos y la responsabilidad colectiva.
La secuencia importa. Seguridad y deber fiduciario primero; estrategia para crear valor después; y, finalmente, una mirada reflexiva que cuide la humanidad de la decisión. Y un último matiz: “inteligencia artificial” es un nombre atractivo, pero engañoso. La inteligencia, en sentido pleno, es orgánica, humana; lo que hoy llamamos IA son sistemas de procesamiento y predicción extraordinariamente veloces, que requieren supervisión permanente, criterios de uso, y un responsable identificable. Solo así la IA deja de ser moda y se convierte en herramienta al servicio de la gobernanza.
Para más noticias de Economía Pinche Aquí
Un aterrizaje de emergencia en un mundo en emergencia. Por José Manuel Silva.https://t.co/eMeM04pMz7
— Ex-Ante (@exantecl) March 10, 2026
Publicaciones relacionadas
Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde compartió con Sebastián Claro y Macarena García. Llega al MEF con respaldo técnico, pero deberá acelerar una economía que crece cerca de 3%, negociar con un Congreso fragmentado y cuidar la confianza de las […]
El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]
Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.
Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]
No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.