Cada cierto tiempo los temas financieros se hacen merecedores de esta frase. Si bien lo clásico a comienzos de año es enfocarse en las proyecciones para la economía global, de acuerdo a un sinnúmero de visiones e ideologías, este año luego del salto en la incertidumbre geopolítica regional y mundial, hay temas que se han tomado la agenda con fuerza y que no solo tienen implicancias coyunturales, sino que de muy largo plazo.
Tanto o más importante para la economía local que los impactos externos, la reforma de pensiones está en plena implementación y con eventuales efectos estructurales muy relevantes. En esta etapa de su aplicación, comienzan a tomar forma los beneficios que comprometieron para cerca de 1.5 millones de personas y, aunque nos tilden de capitalistas sin corazón, si no se hace bien, si las cosas se aceleran, podría tener impactos no deseados sobre los precios de los activos financieros locales.
Vamos a los beneficios. Este mes comienza el pago adicional por año cotizado por UF 0,1 por año con un máximo de UF 2,5 (25 años) y la compensación por diferencias por expectativa de vida para mujeres. Sin desmerecer el foco de estas medidas, que en el caso del beneficio por año cotizado considera un mínimo de años, hay otras etapas que afectarán las pensiones de todos los grupos de cotizantes que merecen una particular atención en su definición e implementación.
Uno de los ítems de mayor relevancia para lo que viene es establecer los fondos de referencia (benchmarks) para los fondos generacionales, que reemplazará al actual esquema de multifondos, los conocidos fondo A hasta el fondo E. En simple, cada cotizante tendrá un fondo generacional asignado acorde a su año de nacimiento, que irá ajustándose gradualmente a lo largo de su vida laboral desde fondos más riesgosos a más conservadores.
En cierta forma, su vida laboral comenzará en algo similar en espíritu al fondo A e irá convergiendo a lo largo de su vida a un fondo similar al fondo E. Eso en espíritu, porque aún falta por definir la estructura exacta de estos benchmarks.
Se desprende de esto que los cotizantes no tendrán injerencia en esta asignación, algo que impide por ejemplo los cambios de fondos que se hicieron famosos hace unos años, de la mano de los mal llamados asesores previsionales. De más está decir que los fondos de pensiones nunca debieran ser administrados especulativamente o con una mirada de corto plazo, dado que su uso está destinado a financiar pensiones a muy largo plazo. Sin embargo, se desprende también que el apetito o aversión al riesgo que tenga cada cotizante no incidirá en cómo se inviertan sus fondos de pensiones de la mano de los fondos generacionales.
¿Cómo se definen estos benchmarks? El calendario indica que un consultor externo entregará una propuesta al regulador, la Superintendencia de Pensiones que, junto con el Banco Central, definirán los límites para activos globales, activos soberanos locales y activos alternativos. Una estructura robusta, en la que el Banco Central mantiene en esencia su rol, pero reduce las definiciones de límites a su cargo, las que quedan incluidas en la estructura de riesgo/retorno de los fondos generacionales.
¿Qué efectos se pueden estimar? Como estos benchmarks no nacen desde cero, con cotizantes que ya tienen fondos de pensiones distribuidos en los distintos multifondos, al fijarse la ponderación o peso que cada clase de activo tendrá en los fondos de referencia, podrían generarse ajustes en las inversiones de los fondos de pensiones.
Si estos ajustes involucran compra o venta de activos globales de acciones o bonos, dado su tamaño relativo en el mundo, no es esperable efectos en sus valorizaciones. En este punto, los cambios que se generen por el nuevo esquema no generarían ruido en estas clases de activos, aunque no es descartable que provoquen ciertos ruidos en el mercado cambiario (considerando que estas inversiones se realizan en moneda extranjera).
Pero para el caso de los activos locales, acciones y bonos, los fondos de pensiones sí son relevantes, y sus eventuales ajustes deben ser considerados dentro de los impactos esperables en los precios de estas clases de activos, los que podrían no ser irrelevantes. Grandes montos de compra y venta de estos activos podrían implicar significativos impactos al alza o a la baja.
Es cierto que estos cambios en precios se atenúan con la participación de inversionistas institucionales distintos de los fondos de pensiones, pero la evidencia “gentilmente donada por felices y forrados” no es menor en términos de efectos en precios financieros.
Cuando se aplique o implemente es una cosa. Pero más relevante es cuándo y qué se comunique. El mercado puede ser muy rudo y una vez que internalice lo que los consultores llaman el endgame, reaccionará, sin importar los plazos que se definan para aplicar los cambios.
Para más noticias de After Office en Ex-Ante, clic aquí.
De una política, a un plan de infraestructura robusto. Por Carlos Cruz.
https://t.co/Z4oPFtW0Jn— Ex-Ante (@exantecl) January 2, 2026
Publicaciones relacionadas
El rastro que antes se evaporaba hoy distingue al directorio que ejerció criterio del que solo lo aparentó. Los buenos directorios nunca temieron ser leídos. Ahora, simplemente, lo serán.
Si los retornos económicos del título universitario no son como antes (era imposible que se mantuvieran tan altos), debemos preguntarnos por qué la demanda por educación superior no ha cedido en la misma proporción. ¿Por qué las familias siguen considerando la universidad como un objetivo prioritario?
La apertura hacia modelos internos bien diseñados es una herramienta necesaria para que el capital de la banca refleje con precisión sus riesgos subyacentes. Optimizar el uso del capital bancario no debe ser sinónimo de ahorro de capital, sino de un capital bien gestionado.
Una política genuinamente progresista debe anteponer el interés nacional a las servidumbres del partidismo. Es lo que se jugará en los próximos meses, cuando el país procure salir del estancamiento y estimular el crecimiento económico en un contexto difícil, agravado por los enormes daños causados por los temporales.
Se puede negociar una reforma tributaria, una condonación, casi cualquier cosa, siempre que quien se sienta a la mesa sepa con claridad qué línea no está dispuesto a cruzar y qué está dispuesto a ceder para sostenerla. Eso no es ideología abstracta: es la diferencia entre incidir en el resultado final de una ley y […]