Enero se hizo largo, como siempre al parecer. DeepSeek, que respondió mejor que ChatGPT a mi juicio, dice que esto se debe al fin de las festividades, la presión de las metas para un nuevo año, y un cierto choque de expectativas versus realidad.
¿Funciona esta lista para 2025? Desde que Trump se tomó la escena, incluso antes de ser electo, y más aún después de arrasar en las elecciones, los mercados, inversionistas y gobiernos (aunque más sigilosamente) se han venido preparando para lo que se espera sea una dura temporada para varios paradigmas que se habían tomado las decisiones políticas, económicas y de asuntos exteriores en los últimos años. Cambio climático con recursos y medidas destinadas a frenarlo, globalización e integración comercial (aunque más de capa caída en el último tiempo), independencia de la política monetaria de las opiniones del gobierno de turno, y los pisos que se han definido para los impuestos corporativos en el mundo.
Trump viene con una agenda recargada en estos temas, lo que debiera generar bastante ruido a corto y mediano plazo, tanto a nivel de la economía real, como en los mercados. En los últimos meses, estos han internalizado un shock importante de tasas de interés, en una mezcla de economía sólida, inflación que cede lento, anuncios de recortes de impuestos, mayores presiones fiscales (si es que se puede estar más presionado que las actuales cifras de EE. UU. en esta materia) y alzas de aranceles.
En este mix, la Reserva Federal tomó extrema cautela, dejó de hablar de recortes de tasas de interés y las tasas de más largo plazo, lejos de bajar, subieron de manera drástica. Como es habitual en estos ambientes, los mercados emergentes se resienten, las bolsas sufren, los tipos de cambios se deprecian y las tasas locales se elevan (a todos los plazos). Quizás la única excepción esta vez han sido las primas por riesgo de la renta fija emergente, que más allá del impacto de tasas de interés base más altas, han soportado el shock.
Sin embargo, la segunda mitad de enero fue un oasis para los activos locales y las bolsas cerraron el mes no solo dignamente, sino que, con récords de retorno, con Brasil y Chile liderando los rankings (y México bien ubicado). Hasta el tipo de cambio se apreció y se “alejó” de los $1.000 y de los 6 reales por dólar. Se le han asignado virtudes instantáneas a la recientemente aprobada Reforma de Pensiones, que sin duda resultó ser mucho más balanceada de lo que se temía hace solo meses atrás, pero creo que esas explicaciones extreman un poco el análisis. Es una buena noticia, tiene sus puntos a definir, monitorear y ajustar, pero es difícil que sea el factor detrás del extraordinario enero de muchos mercados emergentes.
Podríamos interpretar más bien que los mercados se habían venido preparando para lo peor y que el shock que sufrimos desde fines de septiembre hasta principios de enero tuvo los efectos esperados, de acuerdo a episodios previos de estrés de tasas de interés. El dólar global se apreció casi 10% y las tasas se elevaron cerca de 100 puntos base a distintos plazos (no muy distinto a lo ocurrido en torno a la primera elección de Trump a fines de 2016). Así, la materialización de los temores con la seguidilla de órdenes ejecutivas de la nueva administración ha podido ser bien digerida por los inversionistas, teniendo algo de alivio en semanas donde la realidad fue menos drástica que lo esperado.
Sin embargo, esto es solo el comienzo, y el alza de aranceles a Canadá, México y China se toman la agenda, a pesar de estar relativamente anticipada y, al parecer, estar en la línea de presionar una negociación más que instalarse a largo plazo.
Los mercados, por el momento, soportan de manera razonable las implicancias y en Chile celebramos un año que termina mejor de lo esperado en actividad, con un Imacec que superó hasta las más optimistas de las proyecciones, muy de la mano del sector externo. Sin embargo, la combinación de una inflación que le impide al Banco Central ser más agresivo con los últimos recortes de tasas de interés de este ciclo, y un escenario global que puede sufrir tropiezos en medio de la implementación de las medidas de Trump debe ser tomada con cautela.
La economía real, a nivel global y local, puede sufrir más de lo que está anticipado, de la mano de China que tiene menos margen de maniobra que en 2018, con una situación interna más compleja para tomar medidas de represalia y estímulo económico, mientras Europa se encuentra aún más alicaída.
Las claves para entender el efecto de los aranceles que Trump impuso a México, Canadá y China. https://t.co/2T2qxgNxfa
— Ex-Ante (@exantecl) February 2, 2025
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