El Niño 2026: resiliencia peruana v/s fragilidad chilena. Por Carolina Grünwald

Economista Jefe, Prudential AGF

El Niño no solo es un fenómeno climático: es un test de resiliencia macroeconómica. Y en esa prueba, Chile actualmente no tiene tanta agua en la piscina. Porque al final, cuando la corriente se vuelve más fuerte, no importa quién nada más rápido, sino quién tiene un bote capaz de resistir la tormenta. Perú parece haber reforzado sus velas; Chile, en cambio, aún busca reparar su casco.


El 2026 arrancó con un telón de fondo complejo para Sudamérica. El fenómeno de El Niño, que cada cierto tiempo reaparece con distinta intensidad, ha vuelto a poner a prueba la resiliencia de las economías de la región. Chile y Perú, vecinos con estructuras productivas que dependen en gran medida de los recursos naturales, enfrentan este desafío desde posiciones distintas. La comparación entre ambos ofrece luces sobre cómo las características macroeconómicas y las políticas públicas pueden marcar diferencias en la capacidad de respuesta.

En Chile, el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central de Chile (BCCh) dejó en claro que la primera parte del año estuvo dominada por shocks de oferta en sectores ligados a recursos naturales.

La minería del cobre, el agro y la pesca se contrajeron, afectando no solo a sus propios rubros sino también a actividades encadenadas como el transporte, el comercio mayorista y la industria alimenticia.

El PIB cayó 0,5% anual en el primer trimestre, y el Imacec de abril confirmó que la debilidad persistía. El diagnóstico es claro: la economía chilena se vio golpeada por factores de oferta transitorios, aunque en el caso del cobre los problemas parecen más estructurales. La menor ley del mineral y las mantenciones de plantas anticipan una recuperación lenta. Es más, el mercado espera que el PIB “crezca” en torno a cero el primer semestre.

El BCCh redujo su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de 1,0–1,75%. Esto, con un mercado laboral que muestra un cuadro preocupante. La debilidad de la actividad, sumado al encarecimiento a la contratación de los últimos años se ha traducido en un empleo frágil, con baja creación de puestos y un deterioro en la calidad de los trabajos disponibles.

Es más, si nos comparamos con los países de la región, somos los únicos que no hemos vuelto a las tasas de desempleo previas a la pandemia. Actualmente el desempleo es de 9,1%, muy por sobre lo que se tenía en 2019 (previo al estallido social) que era de 7,1% para el mismo trimestre móvil.

La situación peruana contrasta en varios aspectos. El Reporte de Inflación (RI) del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), publicado la misma semana que el IPoM reconoce que El Niño será más fuerte de lo anticipado, afectando la actividad primaria —minería, agro y pesca, principalmente— de manera similar a lo que ocurre en Chile. Sin embargo, la diferencia está en la fortaleza de los sectores no primarios.

Manufactura, construcción, comercio y servicios muestran un dinamismo mayor que lo estimado previamente, lo que llevó al BCRP a revisar al alza su proyección de crecimiento del PIB para 2026: de 3,2% a 3,4%, aún considerando un impacto en la actividad del fenómeno de El Niño mayor al considerado en marzo.

El mercado laboral peruano, por su parte, también ofrece un contraste positivo. Solo en el sector privado se han incorporado alrededor de 242 mil puestos de trabajo (en términos anuales a abril), con un fuerte aporte de servicios, agropecuario y comercio. Así, esta capacidad de generar empleo en medio de un shock climático habla de una economía más diversificada en su respuesta, aunque igualmente expuesta a los vaivenes de los recursos naturales.

La comparación entre Chile y Perú revela diferencias estructurales. Chile actualmente depende de manera más marcada del cobre, del agro y de la pesca. Perú, en cambio, ha logrado que sus sectores no primarios compensen parte de la caída en los primarios. Esto no significa que esté blindado frente a El Niño, pero sí que cuenta con un colchón mayor, propio de una economía que crece.

En términos de política macroeconómica, ambos bancos centrales han mostrado prudencia. Chile ajustó sus proyecciones de crecimiento a la baja, reconociendo la fragilidad del primer semestre. Perú, por su parte, corrigió al alza gracias al dinamismo de sectores internos. La diferencia refleja no solo realidades productivas distintas, sino también la capacidad de cada economía para absorber shocks de oferta.

El fenómeno de El Niño es, en esencia, un recordatorio de la vulnerabilidad de las economías sudamericanas frente al clima. La menor disponibilidad de biomasa para la pesca, la caída en la producción frutícola y las dificultades en la minería son ejemplos de cómo un evento climático puede alterar la trayectoria de crecimiento. La resiliencia, entonces, no depende solo de la política monetaria o fiscal, sino de la estructura productiva y de la capacidad de diversificación.

En definitiva, El Niño no solo es un fenómeno climático: es un test de resiliencia macroeconómica. Y en esa prueba, Chile actualmente no tiene tanta agua en la piscina. Porque al final, cuando la corriente se vuelve más fuerte, no importa quién nada más rápido, sino quién tiene un bote capaz de resistir la tormenta. Perú parece haber reforzado sus velas; Chile, en cambio, aún busca reparar su casco.

Para más contenido After Office en Ex-Ante, clic aquí.

 

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Ex-Ante (@exantecl)

Publicaciones relacionadas

Jaime Troncoso R.

Julio 1, 2026

Patricio Rojas: “El desempleo podría acercarse al 10% si la economía no recupera dinamismo”

Patricio Rojas.

El economista Patricio Rojas proyecta que la desocupación podría seguir subiendo en los meses de invierno, en medio de una economía que podría caer en el primer semestre y una creación de empleo marcada por la informalidad. Aunque la inflación comienza a ceder y abre espacio a una eventual baja de la TPM hacia fines […]

Ex-Ante

Julio 1, 2026

¿Correrá la misma suerte la centroderecha que la centroizquierda? Por Pepe Auth

Bien harían Renovación y la UDI en mirar la experiencia de los partidos de centroizquierda para no repetirla avanzando en la ruta hacia la irrelevancia, así como la del Partido Popular de España, que al tomar el discurso de Vox no hizo otra cosa que permitir su crecimiento, proceso que se invirtió sólo cuando retomó […]

Ex-Ante

Junio 30, 2026

Cómo el gobierno destrabó el megaproyecto Kimal-Lo Aguirre, que unirá Antofagasta y Santiago, por US$ 1.480 millones

En una nueva sesión del Comité de Ministros se destrabaron dos iniciativas detenidas: el megaproyecto eléctrico Kimal-Lo Aguirre y las obras para control de aluviones en la región de Atacama impulsadas por el MOP. A la fecha, el Gobierno ha destrabado inversiones por US$ 8.181 millones.

Benjamín Astudillo

Junio 30, 2026

Permisología: Proyecto eléctrico Chile-Argentina recibió 15.993 observaciones, algunas con emoticones o de dos palabras

El proyecto de interconexión eléctrica entre Chile y Argentina impulsado por Enel acumula cerca de 16 mil observaciones ciudadanas, lo cual es el máximo histórico de cuestionamientos civiles ingresados a una iniciativa. Según Sofofa, el proceso de participación ciudadana fue utilizado como una instancia asimilable a una “junta de firmas” más que como un mecanismo […]

Economista especialista en minería

Junio 30, 2026

Minería chilena: de la ventaja natural a la ventaja construida. Por María Cristina Betancour

Chile ya dispone de los activos necesarios, tales como proveedores sofisticados, talento técnico y científico, centros de investigación y una trayectoria probada de colaboración. Lo que corresponde ahora es articular estas capacidades con determinación y bajo un claro liderazgo del Estado. Transformar una ventaja natural en capacidades construidas tomó décadas. Fortalecer el ecosistema minero en […]