Este año habrá una competencia inédita entre una “Nueva Derecha” moderna que emergió post estallido social y que en cierto modo podría ocupar en parte el espacio vacío que dejó la concertación; y la Vieja Izquierda que comete el error de execrar su propia obra fecunda de 25 años en el gobierno y que, lo probablemente terminara asociándose con el polo PC-FA
El contraste de los 90. La recuperación de la democracia y la transición fueron posibles gracias a la renovación de la Izquierda y en particular de la facción socialista encabezada por el Ex Senador Ricardo Núñez. En ese momento el Partido Socialista estaba muy dividido siendo el principal detractor del socialismo renovado el MDP (Movimiento Democrático Popular) al que pertenecía la expresidenta Bachelet, cuyos líderes máximos eran Clodomiro Almeyda y Germán Correa; para el MDP contemplar la participación en un plebiscito al amparo de la constitución de 1980 era una traición, postura que era compartida por el Partido Comunista.
Renace la vieja izquierda. Con el advenimiento del segundo gobierno de Michele Bachelet todo cambió. Renació la vieja izquierda “revolucionaria” nostálgica de la Unidad Popular que reanudó sus lazos con el Partido comunista en desmedro de la Democracia Cristiana; se puso término a la Concertación, surgió la Nueva Mayoría y se construyó un relato negacionista de los enormes logros de la transición, denostando a sus líderes.
Con el cambio del sistema electoral (necesario) llegaron al congreso grupos nuevos de izquierda, marginados hasta entonces por el biniominalismo, con un discurso radical y rupturista que acentuó la contradicción en el seno de la izquierda social demócrata.
Mientras tanto en la derecha, ha sucedido exactamente lo opuesto.
El cambio en la derecha. Hay un proceso de renovación importante en los partidos tradicionales y el surgimiento de nuevas fuerzas de corte mucho más liberal progresista como Evópoli y liderazgos nuevos que representan una ruptura radical con el pasado como es el caso de Desbordes, Briones, Sichel y el propio Joaquín Lavín.
¿Como se explica este fenómeno? La potente ola expansiva del estallido social corrió la cerca para todos, profundizando la radicalización del centro izquierda iniciada por Bachelet; y al mismo tiempo liberalizó a la derecha.
Una competencia inédita. Por eso digo que el 2022 habrá una competencia inédita entre una “Nueva Derecha” moderna que emergió post estallido social y que en cierto modo podría ocupar en parte el espacio vacío que dejó la concertación; y la Vieja Izquierda que comete el error de execrar su propia obra fecunda de 25 años en el gobierno y que, lo probablemente terminara asociándose con el polo PC-FA.
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