Qué pasó. El Fiscal Nacional, Angel Valencia, reaccionó rápido el 24 de enero pasado. De visita en Iquique, se enteró de que el día anterior la ministra de la Corte Suprema María Cristina Gajardo había accedido a extraditar a Venezuela a uno de los principales líderes del Tren de Aragua en Chile, David Landaeta Garlotti, más conocido como “Satanás”.
La apelación. Esta fue, en efecto, presentada por el abogado Alvaro Hernández Ducos, de la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones de la Fiscalía Nacional.
Identidad falsa. En el libelo, el abogado aporta antecedentes hasta ahora desconocidos en relación con “Satanás”, como se apoda a Landaetta Garlotti, entre ellos el que al momento de ser detenido portaba una cédula venezolana falsa, a nombre de “José Ramón Ruiza Ramírez”, agregando que se dirigía hacia Colchane, con el fin de huir de Chile, luego de que previamente cometiera un homicidio.
“El Lucero”. El documento explica que Landaeta era el brazo derecho del líder del grupo en Chile (Carlos González Baca, conocido como “Estrella”); es decir, cumplía la función de “Lucero”. En la estructura interna del Tren de Aragua existen diversos “grados”.
El sicario. Además, la apelación indica que Garlotti cumplía funciones como sicario y también cobraba “vacunas”, es decir, impuestos territoriales o porcentajes de actividades ilícitas, “siendo particularmente violento en contra de los individuos que se resistían a pagar”.
Extradición. Entre otros antecedentes, lo central del asunto, como señala uno de los considerandos del escrito, es que si Garlotti es extraditado y termina de cumplir su condena en Venezuela, luego de eso se podría reanudar el juicio en Chile, pero ello “resulta del todo ilusorio”.
Lo que hay detrás. En el Ministerio Público prácticamente hay unanimidad respecto de la posición adoptada por el Fiscal Valencia, entre otras cosas porque fiscales y policías que han debido relacionarse por causas criminales con Venezuela señalan que, dada la corrupción imperante en el sistema penitencia y el hecho de que los “PRAN” son quienes manejan buena parte de las cárceles, Garlotti difícilmente pasará mucho tiempo preso.
El dilema. Pese a ello, no pocos integrantes del aparato de persecución penal expresan su preocupación por el hecho de que las cárceles chilenas están cada día más pobladas por miembros del Tren de Aragua y en Gendarmería existe plena conciencia de que, en la medida que sean más, más fuertes se van a volver al interior de los penales.
El rol de Gendarmería. Ante ello, todos los actores coinciden en que la única salida pasa por conseguir que el poder político dote de mayores recursos y facultades a Gendarmería, a fin de que esta pueda no solo investigar con mayor amplitud al interior de los penales (aunque hay coincidencia en que lo está haciendo muy bien) y cuente con los medios necesarios para segregar a los presos de este tipo de clanes criminales, a fin de evitar que sean ellos quienes lleguen a manejar internamente las penitenciarías del país.
La estructura del Tren de Aragua:
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