Lo nuevo. El Presidente Kast anunció una batería de medidas asociadas a la seguridad pública, uno de los ejes de su “gobierno de emergencia”, que pasó por un difícil momento tras la gestión y caída de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad hace dos semanas y la esquiva evaluación de las encuestas de opinión.
1) Copamiento policial de 50 barrios críticos con fuerte presencia de organizaciones criminales.
2) Crear siete Fuerzas de Tarea que, bajo la cooperación del Ministerio de Seguridad, buscarán unir las capacidades hoy dispersas de las policías, del Ministerio Público y Gendarmería. Cada una de ellas golpeará una amenaza precisa: Fronteras y puertos; secuestro y sicariato; ciberdelito; crimen organizado; mercados ilícitos; finanzas criminales y la violencia en la Macrozona Sur.
3) Ingreso de proyecto de ley que crea Registro de Vándalos e Incivilidades. Quienes hayan atentado contra carabineros, personal de los servicios de salud o hayan dañado monumentos nacionales, entre otras materias, perderán beneficios sociales, como la gratuidad en la educación o la PGU.
Su agenda. Arrau se reunirá este mismo lunes con diputados de la comisión de seguridad, mientras que asistirá al encuentro del Comité Político y de Seguridad Ampliado al que convocó Kast para las 15:30 en Cerro Castillo. A las 18:00 volverá a estar con el mandatario junto al ministro Quiroz, encuentro que reunirá a senadores y diputados de derecha.
Hacia dónde va. En su debut en Seguridad, Arrau señaló lo siguiente: “Hay que recordar que la ley 21.730, que tiene poco más de un año, que es la que crea este ministerio, obliga a varias cosas. Lo primero es que existe una Política Nacional de Seguridad Pública, esa está vigente, la promulgó el expresidente Boric, dura 6 años, y nosotros creemos que esa política es suficiente, es amplia, da espacio para ciertas políticas, para ciertos planes, programas, en fin, que se puedan implementar en el futuro. Por tanto, en nuestra posición vamos a operar bajo esa política que hoy día está vigente”.
Alto costo, alto premio. Conocido es el dicho, desde los años de la Concertación, que en la lucha contra la delincuencia siempre se pierde o a lo más se empata, ya que cualquier delito de alta conmoción pública puede echar abajo el trabajo de meses. El punto es que en esta administración los errores en esta área, prioritaria para los chilenos en las encuestas, tienen un costo político tan alto como el que llevó a que Steinert durara 69 días en el cargo. Pero, a su vez, el premio de quien logre controlar el orden público es probablemente tan o más alto aún.
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