Si es metáfora o hipérbole habría que preguntarle al que sabe. El hecho es que mucho de lo que ocurre en el Mundial de Fútbol nos habla del mundo actual.
1. Ya no se juega ni con el prestigio ni con la historia. De los 8 países que han ganado el Mundial alguna vez, la mitad ya no está en carrera. Italia tetracampeona ni siquiera clasificó, Uruguay dos veces campeón murió en la fase de grupos, Alemania, que también luce 4 copas mundiales fue derrotada por Paraguay en los Dieciseisavos y el pentacampeón Brasil cayó inapelablemente ante la sorprendente Noruega en Octavos. Argentina sufrió para derrotar a Cabo Verde y protagonizó luego una dramática remontada contra Egipto, España e Inglaterra transpiraron para seguir adelante y Francia tuvo que esforzarse en autocontrol para derrotar al regreso del antifútbol paraguayo.
2. Ya casi no hay goleadas, ni adversario pequeño ni triunfo asegurado. Alemania pierde con Ecuador, Uruguay empata con Arabia Saudita, Portugal con El Congo y Bélgica con Irán. Es que en todas partes se juega fútbol, las grandes ligas europeas son como la legión extranjera y los buenos partidos son vistos por millones de personas en todas las latitudes del planeta. La técnica individual y la táctica colectiva están hoy al alcance de todos, por lo que se han acortado significativamente las distancias entre selecciones, de manera que cualquiera puede ganar.
Ya no debe sorprendernos ver jugar como verdaderos cracks a futbolistas japoneses, caboverdianos, egipcios, marroquíes o congoleños, porque son verdaderamente cracks, superdotados físicamente, técnicamente desarrollados y tácticamente educados, de hecho, buena parte de los elencos de la mayoría de los equipos revelación de este Mundial juega en las ligas europeas.
3. La pretensión de pureza racial, religiosa o cultural que ha emergido con fuerza en las últimas décadas en muchos países se ve pulverizada a la hora de alentar a sus selecciones, porque en los equipos de los grandes países están representadas las comunidades migrantes mucho más allá de su gravitación poblacional. Basta ver a las selecciones de Francia, Inglaterra, Países Bajos, Bélgica e incluso Estados Unidos de Trump.
Resulta paradójico pero usual ver en países de Europa paroxísticas y masivas celebraciones callejeras de sus selecciones multiétnicas y algunas predominantemente salidas de la migración, a los mismos que abominan de una supuesta pérdida de identidad nacional acarreada por el flujo migrante hacia sus países en los últimos cincuenta años.
4. Las repúblicas africanas que ayer fueron colonias invirtieron el flujo de la migración, al menos en el fútbol. Costa de Marfil, Congo, Senegal, Cabo Verde o Curazao, fueron a buscar a los hijos y nietos de sus ciudadanos que nacieron, se formaron deportivamente y se desenvuelven en las ligas de Inglaterra, Francia, Bélgica, Suiza o Países Bajos, para fortalecer las selecciones de los países de sus ancestros. Hay selecciones africanas cuyo plantel está íntegramente constituido de hijos de emigrantes nacidos en el viejo continente y que respondieron al llamado de sus orígenes. Eso explica que las distancias futbolísticas entre África y Europa se hayan prácticamente pulverizado.
5. El fútbol es y será siempre cuestión de colectivos, por supuesto, pero en un escenario tan equilibrado como el actual, son las figuras individuales las que hacen la diferencia. Ahí está Messi en Argentina, Mbappé y Olise en Francia, Halland y Ødegaard en Noruega, Hakimi y Bellingham en Inglaterra, Hakimi y Ounahi en Marruecos, Trossard en Bélgica, Lopes Cabral en Cabo Verde y otros genios futbolísticos para recordárnoslo.
6. Sólo una vez en la historia de los mundiales se había dejado de aplicar en la fase siguiente la sanción mínima por expulsión en un partido previo. Fue en 1962 que se dejó sin efecto la sanción a Garrincha por patear a Eladio Rojas en la semifinal con Chile. Eran tiempos de Guerra Fría y todo valía para evitar que Checoeslovaquia se consagrara campeona mundial, que junto a Hungría eran entonces los baluartes futbolísticos del mundo comunista detrás de la cortina de hierro.
La genuflexión de la FIFA de Infantino frente a Trump decidiendo la anulación excepcional del castigo por expulsión al goleador de Estados Unidos para que pueda jugar contra Bélgica el partido de Octavos de final, revive la arbitrariedad, el chantaje y el irrespeto a las reglas del juego cuando éstas favorecen a los pequeños. Claro que, como solía decir Julito Martínez cuando Dios escribe recto sobre renglones torcidos, ¡Justicia Divina! Estados Unidos terminó goleado por Bélgica mostrando la inutilidad del abuso cometido.
Pregúntese cuántas de estas observaciones a propósito de la fiesta del fútbol nos hablan de la vida y del mundo de hoy. Este artículo se titula con la pregunta de si acaso el Mundial 2026 es metáfora o hipérbole. Mi respuesta es que nos equivocaríamos al elegir, porque es más bien metáfora E hipérbole.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
La reforma silenciosa que Chile necesita puede partir por ahí: menos reacción y más seguimiento; menos acumulación normativa y más información útil; menos anuncios y una pregunta más exigente: qué ocurrió, cómo ocurrió y qué se necesita para actuar, por fin, a tiempo.
La risa sobre los políticos experimenta un curioso revival, esta vez impulsado por las redes sociales. Es una piñata de dinero que muchos intentan golpear para reventarla en forma de reproducciones en TikTok e Instagram. Atrás quedó la sátira política tipo The Clinic, CQC y las Piñericosas.
La discusión sobre el CAE puede interpretarse como un intento de resolver mediante deuda un problema que es esencialmente de solidaridad. La solidaridad, a su vez, no consiste en que nadie pague. Consiste en que nadie vea hipotecadas sus posibilidades de acceder a ciertos mínimos que como sociedad consideramos esenciales.
El país tiene una oportunidad de salir del estancamiento y volver a crecer, pero ello dependerá en gran medida de que el gobierno actúe con amplitud de miras y que no proyecte una imagen de soberbia. No tiene clavada la rueda de fortuna. Nadie la tiene. Es mejor, entonces, actuar con modestia para que Chile […]
La aprobación del Proyecto de Reconstrucción en julio -con un costo del crédito al empleo focalizado y reducido a la mitad-; el fin de la guerra; el boom de productividad de la IA y el renovado debate para dinamizar el mercado laboral formal son un cóctel que sorprenderá.