Diciembre 7, 2021

Mauricio Morales, analista: “Esta es la peor elección desde 1932”

Marcelo Soto

El académico de la U. de Talca y doctor en Ciencias Políticas, Mauricio Morales, dice que “nunca antes los chilenos nos vimos obligados o forzados a escoger entre proyectos no sólo disímiles, sino que de mala calidad”. Agrega: “Si los expertos no son escuchados, entonces nos estamos desfigurando como país”. Además, comenta sobre el rol destacado que las mujeres están teniendo en la segunda vuelta, con figuras como Evelyn Matthei, Paula Daza e Izkia Siches en la primera línea de las campañas de José Antonio Kast y Gabriel Boric.

-¿Cuán crucial será el voto de las mujeres en esta elección?

-Las mujeres representan una mayor porción del padrón y, además, votan más que los hombres. Esto es muy evidente en las mujeres menores de 40 años. Por ejemplo, en las más jóvenes- 18 a 19 años- la participación femenina estuvo casi 10 puntos por sobre la participación masculina en el plebiscito 2020, patrón que se viene reproduciendo desde hace varias elecciones. Por tanto, evidentemente que las mujeres serán relevante igual que en todas las elecciones. No es que decidan el resultado. Decir eso es un poco absurdo, pues perfectamente la podrían definir los hombres, la RM, las regiones, etc. De hecho, las mujeres votaron más por Lavín que por Lagos y ganó Lagos.

-En términos simbólicos, ¿qué representan Paula Daza y Evelyn Matthei para Kast e Izkia Siches para Boric? ¿Quién tiene mayor potencial de abarcar a un electorado más amplio?

-Daza y Matthei representan la resiliencia y la mano dura. Son mujeres que, por su carácter, llegan a distintos electorados. Esa dupla, sin embargo, necesita un complemento: alguien que sea capaz de capturar votos de centro y que tenga un perfil más popular. El déficit de Kast está en la RM y ahí no se advierte un trabajo muy elaborado en las comunas más pobres. En el caso de Siches, ella entrega vigor y fuerza a la campaña. Es todo terreno y eso siempre ayuda, pero la perjudica su afán de proteger al candidato casi como si fuese su protectora, sin darse cuenta que con esa actitud lo deja como una persona dependiente y sin capacidad para tomar decisiones propias.

-Kast, de hecho, debió retroceder en una de sus medidas más comentadas –la eliminación del ministerio de la Mujer- y sorteó una de sus primeras polémicas de segunda vuelta con los dichos misóginos de Johannes Kaiser y su posterior renuncia al Partido Republicano. ¿Resulta creíble el giro?

-¡Benditas sean las segundas vueltas! Esa es mi respuesta. Luego de presentar una serie de malas ideas en sus programas de gobierno de primera vuelta, los candidatos se están dando el trabajo de realizar propuestas más razonables, serias, financiables y de sentido común. Querer eliminar el ministerio de la Mujer fue una idea ridícula. Hay que decirlo. Si es poco creíble, eso lo evaluarán los electores. Esto me lleva a enviar un mensaje a la Convención Constitucional: no eliminen por ningún motivo la segunda vuelta presidencial. Es un mecanismo institucional que favorece la moderación.

-¿Kast ha resuelto bien el tema valórico o podría complicarlo?

-En términos valóricos, todos sabemos que Kast es muy conservador. Afortunadamente, el Congreso le impedirá avanzar en algunas malas ideas que son inconcebibles en el siglo XXI. Ha tratado de mostrarse como más liberal, pero eso no cuadra con su postura original. Lo relevante es que dentro de su propia coalición tendrá a parte de la derecha liberal que impedirá cualquier retroceso en este tipo de materias. Kast está bloqueado por más que sus posturas valóricas lo hayan favorecido en el mundo más conservador.

-Boric enfrentó una dura prueba cuando se reflotó una acusación de acoso. ¿Cómo manejó la crisis el comando del candidato de Apruebo Dignidad?

-Manejó correctamente la crisis. Tanto así que las mujeres votan más por él respecto a los hombres. No sufrió por esa acusación en términos electorales, y, al parecer, el mundo feminista lo sigue apoyando con muchísimo entusiasmo. A juzgar por los hechos, entonces, el manejo comunicacional fue el adecuado.

-Ambos candidatos han sido criticados por darse volteretas de carnero. Carlos Peña escribió sobre la hipocresía de la política. ¿Esta segunda vuelta ha obligado a Boric y Kast a transfigurarse como no habíamos visto en una elección reciente? ¿Qué peligro conlleva este transformismo?

-Cuando enfrentamos una elección con dos candidatos tan distantes ideológicamente, la segunda vuelta se transforma en una institución pro-moderación. Para ganar, y aunque resulte obvio decirlo, es necesario conquistar a los electores de centro o moderados. Y si para eso se requiere de acrobacias programáticas, los candidatos no tienen otro camino más que hacerlas. Esto supone casi traicionar lo que defendieron en la primera vuelta y vestirse con ropaje ajeno. Por cierto que esto daña la credibilidad de cada uno de ellos, pues en una segunda vuelta de estas características, todo está permitido. Con esto no quiero desconocer que el hecho sea lamentable, pues nos conduce a la peor elección desde 1932 (cuando ganó Arturo Alessandri seguido de Marmaduke Grove). Nunca antes los chilenos nos vimos obligados o forzados a escoger entre proyectos no sólo disímiles, sino que de mala calidad. Alguien podría cuestionar los éxitos electorales de Alessandri, Aguirre Cerda, Frei, Allende y hasta de Carlos Ibáñez del Campo, pero en esa época al menos existía un sistema de partidos relativamente ordenado y, en algunos casos, estos Presidentes enfrentaron candidatos de mejor talante. Hoy tenemos un Congreso totalmente atomizado y un Presidente en abierta minoría.

-Boric desoyó a su comité asesor económico en el tema del cuarto retiro, pero sí se abrió a cambiar la reforma tributaria, tras las recomendaciones de economistas como Ricardo Ffrench-Davis. ¿Hay garantía de que escuchará a sus expertos en temas económicos?

-Hoy el juicio experto vale poco. Es doloroso decirlo, pero es la realidad. Los expertos perdieron terreno y ese espacio fue ocupado por políticos con mentalidad de corto plazo que limitan con la irresponsabilidad. Todo esto es sinónimo de caos. Si los expertos no son escuchados, entonces nos estamos desfigurando como país. Así de simple. ¿Es una tragedia? Sí. Lo podemos dar vuelta? No sé.

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