En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un motor clave de la transformación digital, Chile se encuentra en un punto de inflexión. El reciente estudio “ConvergencIA: Impacto y transformación de la IA en organizaciones en Chile“, que realizamos en Deloitte y enfocamos en grandes empresas, muestra que más del 80% de las organizaciones en el país ya están utilizando soluciones impulsadas por IA en áreas como operaciones, ventas, marketing y atención al cliente.
Este avance nos posiciona como uno de los países más activos de la región en la adopción de estas tecnologías, pero también revela la urgencia de consolidar este progreso enfrentando desafíos clave.
La implementación de IA en Chile no sólo está en auge, sino que también está generando beneficios tangibles. Entre las organizaciones que han invertido en IA, la principal forma de medir el retorno de las aplicaciones es a través de mejoras en la eficiencia operativa (78%), seguida por la reducción de costos (63%) y la satisfacción del cliente (41%).
La automatización de procesos operativos (61%), el uso de asistentes virtuales (52%) y la generación de contenidos con IA generativa (43%) son prácticas cada vez más extendidas. Sectores como la salud han experimentado resultados notables, con un 66% reportando un alto impacto en experiencia del cliente, demostrando cómo la IA puede ser un verdadero catalizador de innovación y crecimiento.
Sin embargo, al igual que en economías avanzadas, el camino hacia una adopción plena de la IA no está exento de potenciales barreras que debemos considerar. En reuniones con clientes y en distintos foros de conversación se ha ido generando consenso respecto a que uno de los principales obstáculos tiene relación a la falta de definiciones estratégicas claras.
Sólo el 34% de las organizaciones utiliza la IA de manera transversal y apenas un 7% cuenta con procesos formales y sistematizados para medir el valor generado. La ausencia de un marco estratégico robusto evidencia la necesidad de una visión a largo plazo y puede limitar el potencial transformador de la IA para generar valor de manera consistente y sostenida.
La escasez de talento especializado es otro tema crítico a considerar y también es una preocupación que se ha posicionado con fuerza en conversaciones con clientes de las principales industrias. En un contexto global marcado por la “guerra por el talento”, el 47% de las empresas chilenas reporta dificultades para encontrar las habilidades técnicas necesarias para implementar y gestionar soluciones de IA.
Este déficit, compartido por organizaciones en todo el mundo, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer alianzas con universidades, fomentar la capacitación interna y atraer talento diverso.
La privacidad y seguridad de los datos es otro tema crucial, con un 61% de las organizaciones identificando este aspecto como una preocupación central. Es evidente que la confianza y la protección de la información son esenciales para el éxito de cualquier iniciativa de IA.
Sin embargo, sólo un 25% de las organizaciones ha implementado un enfoque proactivo para asegurar la calidad continua de los datos. El fortalecimiento de las políticas de seguridad, la adopción de mejores prácticas y el cumplimiento de estándares internacionales pueden marcar la diferencia.
A pesar de estos desafíos, las organizaciones chilenas están adoptando estrategias efectivas para superarlos. La inversión en capacitación es una prioridad, más del 55% de las empresas está desarrollando programas para formar talento interno y cerrar la brecha de habilidades.
Además, la colaboración con expertos externos y centros de investigación se ha convertido en una práctica común para fomentar la innovación y acelerar la adopción de la IA.
La experiencia internacional demuestra que el éxito en la adopción de IA radica en gran medida de una estrategia clara y bien definida, del desarrollo de capacidades internas y de la colaboración activa con el ecosistema. La IA no es sólo una herramienta tecnológica, es un catalizador para la transformación organizacional y un elemento esencial para liderar con responsabilidad en la era digital.
Chile tiene la oportunidad de consolidarse como referente regional en inteligencia artificial. Las organizaciones que integren la IA de manera estratégica, inviertan correctamente en talento, fortalezcan sus políticas de seguridad y gestionen éticamente los datos y la IA, estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro y aprovechar todo el potencial que ofrece esta revolución tecnológica.
El momento de actuar es ahora, podemos liderar el camino hacia una economía digital más competitiva, inclusiva y sostenible.
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