Ojo: esta película es ¡una genialidad! de principio a fin y en todos los aspectos a considerar en un trabajo cinematográfico.
(La he visto dos veces y la vería de nuevo).
No los dejará respirar ni un solo segundo. La tensión y el suspenso están extraordinariamente instalados incluso en las numerosas situaciones cotidianas por las que nos conduce un guion perfecto. Porque LA INFILTRADA no es un thriller cualquiera, ni una película de acción ni de espías tipo 007. Es una historia profundamente humana, en la que las amenazas y el peligro casi la mayor parte del tiempo están agazapados en una suerte de segundo plano.
Y sí, política, porque la política -en su sentido más ancho— afecta decididamente nuestra vida cotidiana.
Basada en una historia real, sigue a una joven policía cuya familia vive en Logroño. Es 1990 en Ávila. La ETA está haciendo estragos, sobre todo en el País Vasco. La chica, que pasará a llamarse Arantxa (¡extraordinaria! Carolina Yuste), se reúne con su jefe, Ángel (el gran Luis Tosar), quien le propone que se infiltre en la ETA, no sin antes interrogarla sobre sus relaciones personales. También le advierte que hay una ruda diferencia entre la categoría de “infiltrada” y la de “encubierta”.
Ella es una joven que, aunque pasa sola el Año Nuevo en sus departamento con su amado gato, recibe la cariñosa llamada de su madre, y luego sale a divertirse a una disco.
Todo eso cambiará: tendrá nuevas amistades en Donostia, donde se instalará (siempre con su gato: su única exigencia).
Arantxa, que trabaja en una carnicería, pegará afiches, asistirá a marchas, será testigo de un escalofriante asesinato a plena luz del día pero no será hasta 1997 cuando consiga lo que será un primer hilo, un contacto grapáis al que debería ¡al fin! poder iniciar su misión.
A medida que se adentra en ello, la tensión aumenta y por momentos se hace insostenible. Kepa (Iñigo Gastesi) es seco y rudo al comienzo, pero Arantxa es hábil y rápida para manejar imprevistos. Gran personaje: ella nunca deja su humanidad de lado, ni sus temores, pero sí tiene la suficiente imaginación y perspicacia para salvar momentos de auténtico peligro. Lo peor vendrá con la aparición de Sergio (Diego Anido, otro actor ¡impresionante!), un sujeto sicopático, amenazante por presencia, que mantiene al espectador siempre en vilo.
Narrada con elegancia pero con un ritmo implacable, hay también ciertas breves secuencias de alta carga emotiva imposibles de soslayar. Se quedan adheridas al alma, aunque la directora elude con éxito cualquier sentimentalismo.
Ganadora de los recientes Premios Goya como Mejor Película y Mejor Actriz.
Brillante la dirección (y guion) de Arantxa Echevarria
LA INFILTRADA
Dirección: Arantxa Echevarria
Guion: Arantxa Echevarria, Amèlia Mora.
España, 2024
Duración: 118 min.
Una conmovedora fábula distópica, luminosa, llena de humanidad, estructurada de manera muy singular.
Porque la historia —basada en un relato de Stephen King—comienza por el final. Y así lo señala: abre con el Acto 3. Mientras en la escuela el profesor Marty Anderson (Chiwetel Ejiofor) lee a Whitman, las noticias van informando de un terremoto en California, incendios e inundaciones en diferentes lugares del mundo y aunque las señales empiezan a caerse, surgen letreros y avisos por todos lados que señalan “Gracias Chuck”. Chuck Krantz (Tom Hiddleston), a sus 39 años, está desahuciado e inconsciente en el hospital.
En el Acto 2, Chuck (que una voz en off presenta como un contador rumbo a una suerte de convención) camina por una soleada calle donde una joven se ha instalado a tocar su batería. Chuck se detiene y comienza un animado baile de genial coreografía que contagia a quienes van transitando por ahí.
En el Acto 1, Chuck es un niño al que vemos crecer junto a sus abuelos: sus padres han muerto en un accidente.
El manejo del tiempo, aquella habitación cerrada, las teorías de Carl Sagan en la televisión, Walt Whitman se mezclan en esta fábula singular y encantadora.
THE LIFE OF CHUCK
Dirección y guion: Mike Flanagan.
EE.UU., 2024
Duración: 110 min.
Esta lograda adaptación de la novela de Jane Austen vuelve a la pantalla grande a 20 años de su estreno.
Sin la mesura de la serie de la BBC ni la estridencia de la película de 1940, este remake es tan avasallador en su relato, ritmo, puesta en escena y actuaciones, que ciertas “imperfecciones” terminan careciendo de importancia.
Keira Knightley, como lo confesara el mismo director, demasiado bella para el rol de la discretamente atractiva Lizzy, sale muy bien parada del desafío de armar uno de los personajes más fascinantes, pero complejos, que una actriz tan joven como ella pudo desear (tenía 20 años en ese entonces).
El guion no nos priva de los deliciosos diálogos con que nos brinda la novelista.
Como en otras de sus obras, Jane Austen apunta a la compleja situación de la mujer frente a la institución del mayorazgo (algo que también desata la acción de Downton Abbey), que obliga a entregar los bienes en herencia al pariente hombre más cercano.
En Orgullo y Prejuicio la ironía es superlativa: Los Bennet tienen ¡cinco hijas! La opción es casarlas con aquel pariente que se aparezca y por ahí empieza una comedia de enredos que enseguida derivará en el drama romántico que es.
El elenco es avasallador: Matthew Macfadyen (¡el inefable Mr Darcy!); la gran Brenda Blethyn como la desatinada Mrs Bennet; Donald Sutherland, como su marido, siempre encerrado en su biblioteca; Rosamund Pike, como la delicada Jane, la mayor de las cinco hijas; una irreconocible Carey Muligan como Kitty; más irreconocible Tom Hollander, como el ridículo Mr Collins; y la grandiosa Judi Dench en el rol de la prepotente Lady Catherine.
La película es de esas que uno iría a ver dos y más veces.
PRIDE AND PREJUDICE
Dirección: Joe Wright
Guion: Deborah Moggach.
Reino Unido, Francia, EE.UU./ 2005.
Duración: 127 min.
Tal como lo habíamos anticipado, el que promete ser el cierre de la saga, tenía expectantes a los fans.
Lorraine y Ed Warren (Vera Farmiga y Patrick Wilson) se reúnen para un último caso, como los célebres investigadores de asuntos paranormales.
La historia se desarrolla tres años después de El Conjuro 3: El Diablo me Obligó a Hacerlo. Se trata del mediático caso “Smurl” y la razón por la que el matrimonio Warren puso fin a su trabajo, a través de ciertos rituales. La trama, inspirada en hechos reales, revela trágicos y aterradores detalles de una familia que fue atormentada por fenómenos paranormales dentro de su propio hogar.
THE CONJURING: LAST RITES
Dirección: Michael Chaves.
Canadá/EE.UU., 2025
Duración: 2 horas 15 min
Interesante construcción dramática desde una comunidad que en las primeras imágenes parecen hasta paradisíacas y que de a poco se nos va revelando, de manera muy calma y luminosa, como una distopía que termina en una escena impensada.
La historia (que podría pensarse como una metáfora) se inicia con la llegada de un hipopótamo, Zafari, a un zoológico que divide dos zonas y dos clases sociales.
La acción transcurre en un edificio de clase acomodada y amables vecinos, que se va vaciando de a poco.
Ana (Daniela Ramírez), miembro de la Junta de Propietarios, vive allí con su marido Edgar y su hijo Bruno. Ella se encarga de revisar los departamentos, intentar descubrir dónde está la fuga de agua y luego, qué pasa con los apagones.
Aunque la vida es activa en la bella piscina bajo las palmeras, ya pronto empezamos a notar que también hay escasez de alimentos. De hecho, Ana y su familia están intentando hacer lo que de a poco han hecho varios vecinos: irse de allí. Pero ¿cómo y a dónde?
Coproducción Venezuela, Perú, México, Francia, Chile, República Dominicana y Brasil. La película se rodó en Perú, la mayor parte, y en República Dominicana. También algunas escenas, en México.
ZAFARI
Dirección: Mariana Rondón
Guion: Mariana Rondón, Marité Ugás
Venezuela, 2024
Duración: 100 min.
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