“Libre”, obra testimonial de la académica albanesa Lea Ypi, dejó sin aliento hace algunos años a la crítica literaria internacional. ¿Era para tanto? Tal vez no porque, siendo un libro interesante, está muy lejos de la excelencia que en su momento se le reconoció. Otra cosa es que valga la pena leerlo.
Libre debe haber llegado a nuestras librerías a mediados o fines del 2023 y posiblemente porque superó las expectativas del importador desapareció pronto de los mesones. Ahora el libro ha vuelto en lo que pudiera ser un segundo aire y vale la pena comentarlo porque se trata de un trabajo interesante.
Interesante porque habla de una experiencia muy singular en un país que fue parte del bestiario, del frikerío político, que existió en la Europa Central tras el impenetrable velo de la cortina de hierro.
Lea Ypi, la autora, es una académica albanesa que creció en plena dictadura del siniestro Enver Hoxa y que le tocó vivir, primero como escolar y luego como adolescente, el caótico y doloroso proceso transición desde un país pobre, oprimido y devastado moralmente a un mundo que se sumergió en las experiencias de la impunidad y el caos.
Durante años Albania fue un enclave tercermundista de vergüenza, miseria y el retraso en la Europa Central. Retraso en todo sentido: político, social, sanitario y cultural. Presa del estalinismo más ortodoxo, Albania endiosó a un matón con más paranoia que inteligencia, el famoso tío Enver Hoxa, que tuvo la gran idea de cerrar las fronteras sin dejar entrar ni salir a nadie de sus dominios.
Lo que hizo fue amurallar al país no solo frente a Europa sino, con el tiempo, también frente a la Unión Soviética y a China, porque a juicio suyo ambas potencias se habían vuelto revisionistas. Hoxa murió en su cama en una clínica en1985 cuando la autora tenía seis años.
Libre es una crónica de la Albania que fue y de la Albania que comenzó a ser después, cuando la tiranía se vino abajo y la nación se sumergió en el infierno. El país, mayoritariamente musulmán y dominado por el imperio otomano en su momento, cayó muy bajo tras la dictadura.
Miles y miles de albaneses se mandaron cambiar. Las ciudades se convirtieron en foco de vandalismo, bandas criminales y pordioseros. Albania se transformó en el gran corral de autos robados de Europa: era posible comprar como gangas vehículos que en otros lados tenían precios inalcanzables.
Como testimonio personal, no cabe la menor duda que Libre califica. Como obra literaria, sin embargo, a pesar de no tener mayores pretensiones en este plano, está lejos de ser satisfactoria. La primera parte, sobre todo, abusa de la paciencia del lector porque se supone narrada por una ninita muy inteligente, muy avispada para su edad, pero que se traga una a una todas las ruedas de carreta del tío Hoxa.
Libre muestra que no es tan fácil dar en una narración con una voz infantil que sea verosímil. En este caso nunca queda claro quién está relatando. Si la niña que la autora fue cuando comenzó a ir a la escuela o la sesuda académica que es hoy y que trata de infantilizarse -patéticamente- para quedar como niña chica. Esa indefinición termina siendo cargante y desagradable.
Cuesta creer que una niñita tan lista en algunos planos sea tan caída del catre en otros. Es muy difícil dar con la voz infantil. Entre los libros que he leído ahora último rescataría Solito, la espléndida novela testimonial del salvadoreño Javier Zamora. Es la voz es de un niño que suena como niño.
Rescataría por cierto Tom Sawyer, del gran Mark Twain. Rescataría, por qué no, algunas páginas de nuestro Papelucho. Pero no a Lea Ypi, que llenas páginas y páginas con observaciones que parecen escritas desde un candor cercano a la tontería y para un público que, más que condescendiente, ella supone bobo. Está bien que podamos caer una vez en el cuento del tío. Pero cuando ya llevamos como cien páginas con las leseras del Tío Enver hay derecho a decir basta.
Afortunadamente después el asunto se compone. No necesariamente porque la niñita madure sino porque el relato, al menos en los capítulos que más valen la pena, se hace cargo de los tres personajes que tienen mayor densidad en el libro: el personaje de la abuela, mujer inteligente y discreta, que tuvo ciertamente otra vida y otro mundo antes que Albania entrara al basurero de la historia, el personaje de la madre, que a la caída de la dictadura emerge como una líder social de potencialidades que antes estuvieron ocultas y reprimidas, y el personaje del padre, un hombre más débil de carácter que su mujer, al que le cuesta adaptarse a la Albania postdictadura y cuya sensibilidad y corazón sangrante definitivamente no está templado ni para el capitalismo y tampoco para la modernidad. Estos tres capítulos son lo bastante potentes para sortear los 19 restantes, que nunca están del todo mal, pero nunca tampoco demasiado bien.
Aunque en lo grande Libre no es gran cosa -puesto que su reflexión sobre la pestilencia de la dictadura de Hoxa es liviana, su descripción de las deformaciones que impuso a la sociedad albanesa superficial y tampoco es muy esclarecedor el libro respecto de los tremendos desafíos que Albania hubo de enfrentar para dejar atrás su retraso y pesadilla- el libro vale por sus observaciones menores: por las sandeces que repetían las profesoras, por las consignas de la información oficial, por el permanente estado de escasez material, espiritual y mental de los ciudadanos, por la sordidez policiaca de la vida colectiva, por esa lata vacía de Coca-Cola que dos familias se disputan como si fuera una porcelana invaluable para colocar como adorno, sobre un pañito bordado, arriba del televisor (blanco y negro, obviamente).
No siendo un testimonio siempre convincente, Libre, en lo mejor que tiene, abre la puerta a preguntas que son complicadas. ¿Cuánto tiempo toma a un país superar los traumas que ha dejado un régimen carcelario por décadas? ¿Cuántos años de necesitan para zafar de las trampas políticas y mentales que impusieron la paranoia y la brutalidad comunista? ¿Qué significa la noción de libertad en una sociedad que nunca la conoció y que, cuando la conoce, no es capaz de resistirla?
Tal vez no haya respuestas unívocas o concluyentes para estas preguntas. Todo depende de las circunstancias y en algún momento todo puede ser muy confuso. Vaya uno a entender por qué ahora Lea Ypi enseña marxismo. Cuesta menos entender, claro, que lo haga en la London School of Economics. Pero eso ya es otra historia. Otro cuento del tío, probablemente.
Libre
Lea Ypi. Anagrama, 2023. 328 pp.
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— Ex-Ante (@exantecl) August 16, 2025
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