La Fuente (2025), largometraje de ficción de Daniel Vivanco (1980), con Luis Gnecco en el rol de Luca Barella, está inspirado en aspectos de la vida y la espiritualidad de Carlo Siri, dueño del restaurante Antigua Fuente, atacado por la Primera Línea. Incluye imágenes documentales, grabadas al comienzo de la asonada de octubre de 2019 por el director de fotografía Diego Estay, y luego por Vivanco, además de registros del propio Siri.
La estructura de La Fuente presenta dos líneas del acontecer en mutua correspondencia.
Una se refiere a la experiencia de Luca durante la “insurrección” −como la llaman Vivanco y Siri−, cuando la Plaza Baquedano y su entorno quedaron a merced de la Primera Línea y su violencia barbárica: masiva, organizada y sostenida en el tiempo.
La otra se refiere a su vida interior, indisociable del iaido, antiguo arte marcial japonés y una forma de meditación activa: “Cada día es una lucha, como si todo estuviera en contra. Pero tengo algo que centra mi espíritu y me recuerda la disciplina y el honor”.
Según Siri, quien también lo practica, el iaido es el arte de desenvainar y envainar la katana, la espada de los samuráis. Es un camino que puede ser aplicado en la vida como forma de perfeccionamiento espiritual.
Para Vivanco, el conflicto central del protagonista es cómo lidiar con la violencia: el iaido le ha permitido tener conciencia de su capacidad para ejercerla, pero también de que es el último recurso. Tal dualidad abre la discusión acerca de cuándo es justo el uso de la violencia.
Durante las meditaciones de Luca, brutales imágenes se presentan ante su conciencia: encapuchados, bombas molotov, un carabinero quemándose. A medida que se fortalece, más se intensifica esa violencia, y viceversa, con vistas al cumplimiento de su destino.
Tras su encuentro con un maestro japonés, la ferocidad de Mirko, su despiadado enemigo e instigador en las sombras de la Primera Línea, se radicaliza: encapuchados golpean a Luca e intentan quemar su local.
Los personajes secundarios expresan actitudes reveladoras de su propio fondo, nobles y viles, ante esa misma situación límite.
Tales aspectos constituyen esas dos líneas del acontecer presentadas en La Fuente, cuya estructura narra el proceso de transformación de un hombre bajo circunstancias extremas: constante violencia y represión de civiles contra civiles −en términos de Siri−; peligro de sucumbir a su propia barbarie, debido al peso de la adversidad, que lo enfrenta a la exigencia de una autosuperación integral.
Así, forma y fondo se ensamblan, exponiendo el punto de vista de quienes, pasados en silencio, perdieron todo durante la insurrección, a lo largo de Chile: empresas, instituciones, fuentes de trabajo, residencias, proyectos y esfuerzos de toda una vida, tradiciones familiares.
Para Vivanco, el aspecto más profundo de su película es el viaje interior de Luca. Su entendimiento de tal se basa en El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito (1949), de Joseph Campbell. En efecto, su lucha decidida en defensa de su patrimonio es, al mismo tiempo, un viaje heroico en defensa de su integridad, frente a la barbarie y la voluntad nihilista de la Primera Línea.
El título “La Fuente” corresponde al nombre del restaurante de Luca. En otro orden, también se refiere a la profundidad divina. Según Vivanco, a través del iaido, Luca alcanza estados meditativos de conexión con la fuente. Más aún, el motor que lo decidió a realizar esta película es su interés por lo trascendente como fuente de creación, cuyo horizonte último es Dios, identificado con el Bien, la Verdad y la Belleza.
Por otro lado, en la película son recurrentes las imágenes acuáticas.
Luca aparece solo, con su kimono y su katana sobre un islote, rodeado por el mar. Tal imagen corresponde a la conciencia rodeada por la vastedad del inconsciente: ese mar es la fuente que contiene los gérmenes de futuras posibilidades de realización.
Asimismo, sueña que se hunde en las aguas y retorna a la superficie. Y, cuando está a punto de vender su local, mira una ilustración colgada en una pared, que muestra un hombre solo en una barca, en medio de un mar tempestuoso.
Dichas imágenes se unifican en el epígrafe del teaser oficial: “La locura del hombre es la cordura del cielo”. Pertenece a Moby Dick (1851), de Herman Melville. Un plano de la película señala un ejemplar de esta novela.
Aquella sentencia se refiere a Pip, el pequeño niño negro que, durante la cacería de la ballena, saltó al mar, hundiéndose su alma en esas profundidades, donde tuvo una visión de Dios. Pero, cuando habló de ella a sus compañeros, tras ser rescatado, lo consideraron loco: “Así, la locura del hombre es la cordura del cielo; y al alejarse de toda la razón mortal, llega el hombre al pensamiento celestial que para la razón es absurdo y loco”.
Este episodio señala la extrema soledad, así como la voluntad consciente de Luca de permanecer fiel a su honor, durante aquel peligroso proceso subyacente a su misión.
Ahora bien, frente a la opinión mayoritaria, Vivanco se enfoca en las excepciones a la regla como aproximación a la realidad en su cine. Por lo tanto, su intención no es mostrar la insurrección como un hecho político, sino como “un estado del alma colectiva”, lo cual remite al viaje del héroe y el peligro mayor que éste enfrentaba: desintegrarse en lo indiferenciado y vil, sin más.
Si, como sostiene Sergio Salinas Roco, el cine es un fenómeno cultural, La Fuente no merece ser reducida a la discusión de si es o no “una película de derecha”, o si debe o no justificar a la Primera Línea, como criterio último de su valoración. Pues abarca dimensiones que van más allá de esta época terrible, poniendo en escena puntos de vista que permitirían ampliar su comprensión.
Vivanco se basa en una visión espiritual del mundo como fundamento de un arte para acrecentar la conciencia, que apuntaría a la exposición de posibilidades inconscientemente prefiguradas y sus relaciones, en distintas esferas del acontecer.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
Publicaciones relacionadas
El rigor fiscal exige medir lo que realmente compromete el futuro —la deuda— y no la medición contable de un balance que cambia de valor sin que cambie la economía, evitando además mecanismos que trasladen costos fiscales actuales hacia el futuro.
Los costos que implica ignorar la opinión de los economistas bien entrenados no son abstracciones teóricas; son consecuencias concretas para las personas, quienes merecen que sus líderes tomen decisiones basadas en la evidencia, la racionalidad económica y el contexto cultural.
La baja de la natalidad no se ha debatido en Chile a la altura del desafío. El 2028 por primera vez las muertes empezarán a superar los nacimientos. El mundo no ofrece soluciones fáciles: casi ningún país ha logrado revertir el descenso; solo ralentizarlo. Aquí los políticos no abordan el tema, tal vez porque no […]
La intersección de Catemito con Autopista Central fue incluida por Carabineros en las zonas rojas de robos con violencia de vehículos, este primer semestre. Se trata del sector donde ocurrió la tragedia que terminó con la muerte de un adolescente de 12 años y que dio paso a una revisión del Programa de Seguridad Integrada, […]
Comenzaron su carrera delictual desde los 14 años con robos y receptación de autos. En poco tiempo los dos menores de 18 fueron detenidos y enviados al programa de rehabilitación 24 Horas. Uno de los jóvenes de 17 había reingresado en marzo al programa, donde su caso fue clasificado de “alta complejidad”, pero escapó. La […]