El triunfo del Partido Republicano en la pasada elección del 7 de mayo no parece ser únicamente un accidente electoral. Es cierto, detrás del voto republicano hay una señal de protesta en contra de la administración Boric y se suma una expresión de hastío ante la clase política, pero también existe un voto identitario.
Un clamor de una derecha que, cansada de la subordinación cultural a las ideas progresistas, reaccionó. Es en este último ámbito donde la lectura del psicólogo clínico y crítico cultural canadiense Jordan Peterson emerge como una referencia intelectual clave para adentrarse en esta arremetida cultural neoconservadora.
¿Quién es Jordan Peterson? Peterson es uno de los exponentes más relevantes del pensamiento conservador contemporáneo. Se desempeñó como profesor de las universidades de Harvard y Toronto y tras grabar sus cátedras sobre psicología social y subirlas a Youtube, sus lecciones comenzaron a transformarse en un fenómeno cultural, en el seno de universidades norteamericanas donde las ideas de la corrección política, espacios protegidos y la cultura de la cancelación arremetían con fuerza.
Peterson es un pensador contracultural, un “atrevido”. Ese rasgo distintivo lo llevó a transformarse en una suerte de ícono pop-intelectual de los grupos opositores a la cultura progre o woke.
Una segunda clave que explica el éxito de Peterson es su capacidad de adaptación a la revolución tecnológica. No es el típico intelectual que escribe papers y se encapsula en un claustro académico. Es un divulgador, pero un divulgador que navega como pocos en las aguas de las redes sociales. Sin ir más lejos, su libro que hoy ha adquirido el status de best seller mundial 12 reglas para vivir: un antídoto al caos, surge a partir de los posteos que Peterson dejaba en el foro digital de preguntas y respuestas Quora.
Los posteos de Peterson alcanzaron tan nivel de alcance que las editoriales le propusieron desarrollar estas ideas en un libro de acceso universal: 12 reglas para vivir… Un texto que cuesta adquirir en muchas de las librerías de Santiago, porque en la mayoría de ellas se encuentra agotado y que incluso venden en las calles y cunetas de nuestra capital.
Muchos, equivocadamente catalogan el contenido de Peterson dentro de la categoría residual “auto ayuda”: craso error. Esa quizás ha sido la principal habilidad de Peterson: solapar un contenido moral con densidad intelectual bastante influida por la moral cristiana y el pensamiento conservador, en un fenómeno masivo y atractivo para un público universal. Su canal de Youtube tiene casi 7 millones de seguidores e incluso piezas de sus charlas son boom en Tiktok e Instagram.
A continuación, se exponen cinco ideas que conectan la reflexión de Peterson con la arremetida cultural contestataria al progresismo.
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