-¿Qué explica la estrepitosa caída en la aprobación de Kast y su gobierno en la última encuesta de Panel Ciudadano-UDD, de 59% a 42% en menos de dos semanas?
-La aprobación de Kast es más funcional que emocional, no importa tanto la ideología. Es una distinción clave con la del gobierno de Gabriel Boric, que era lo opuesto. Kast y su gabinete han optado por mostrar a su administración como pragmática, enfocada en el hacer. Mientras lo haga bien, lo van a evaluar bien, y si lo hace mal, lo van a evaluar mal, y habrá una volatilidad mucho mayor a la que tuvo Boric, cuya aprobación estaba anclada en algo más emocional, y lo que le pasaba poco le pegaba.
-¿Se acabó la luna de miel?
Es complejo hablar de que se acabó la luna de miel. No sería sorpresa que en un tiempo más la aprobación vuelva a pasar a la desaprobación. Por ejemplo, si baja el precio del petróleo y eso se traspasa a los consumidores.
-Esa volatilidad también genera riesgos y hace al Gobierno más vulnerable a los distintos embates de la contingencia, ¿lo compartes?
-Sí. Por eso, la comunicación será clave, y el éxito del Gobierno está anclado a ese flanco. Con un gabinete con pocos partidos y más independientes, Kast buscaba blindarse con la opinión pública, como si estuviera gobernando directamente con la ciudadanía. Eso hace que embates o shocks le peguen mucho más fuerte que a otras administraciones, pero también podría empujar alzas más fácilmente. Hay shocks externos, como la guerra en Irán, que es imposible ponerlos en un diseño. La gente, sabiendo que el gran responsable del alza en los combustibles es la guerra y no el Gobierno, igual se lo va a achacar al Gobierno.
-Finalmente, el Gobierno es responsable del manejo de la situación, al menos en el relato…
-Si el Gobierno decide endeudar al fisco y seguir con el Mepco, o traspasar directamente los precios, es algo que la ciudadanía evalúa, pero siempre indirectamente, porque no es tan fácil de comprender. Entonces, sube el precio de la bencina y lo primero que viene a la cabeza en la opinión pública es que estamos peor que antes, independiente de la solución que pueda plantear el Gobierno. Esta misma aprobación que baja de golpe puede subir con las medidas de mitigación del gobierno. En la misma encuesta se nota que esas propuestas no son tan conocidas, sólo el 62% las han escuchado. Esas medidas tienen una muy buena aprobación, lo que es lógico.
-¿Qué implicancias puede tener la enorme pérdida de aprobación del Presidente y el Gobierno?
-Es una baja preocupante, pero probablemente estaba en los cálculos del gobierno. Tomar esta decisión, que es bastante fuerte y fuera de lo que estábamos acostumbrados, y decirle a la población que “el fisco no tiene plata para hacerse cargo de esto”, evidentemente iba a tener una baja potente en la aprobación. Distinto sería si bajaran de los 40 puntos, que es una barrera simbólica, y llegaran incluso al 30%. Si se mantiene sobre el 40% y toma buenas decisiones, a corto y mediano plazo, creo que esta puede ser una baja de la semana de la noticia y luego estabilizarse o seguir al alza. No bajar del 40% debiera ser el desafío comunicacional número 1 del Gobierno.
-¿Esta es la baja más rápida y más grande en la aprobación de un Presidente en sus primeras dos semanas?
-Así es. En mediciones de Panel Ciudadano, tenemos a Gabriel Boric, cuya desaprobación superó a la aprobación recién en la primera semana de abril de 2022. Pero esto obedece a los tiempos: hoy todo está siendo evaluado día a día. El primer cambio de gabinete de Piñera I fue un año después y el primero de Boric fue a los seis meses. Los nuevos tiempos exigen medidas más rápidas y vistosas.
-¿En qué segmentos se concentra la caída?
-La baja es considerable y significativa en todos los estratos y subdivisiones, aunque probablemente por diferentes razones. En el tipo de votante, puede influir el costo para el bolsillo. Mientras, por ejemplo, para alguien ABC1 votante de Matthei puede no haberle gustado que no hubiera gradualidad. El único segmento que cae más, aunque marginalmente, es entre los 40 y 60 años. Y, a nivel político, la mayor baja es entre quienes votaron por Parisi y por Matthei.
-¿Crees que esta caída implica que no le creyeron el relato respecto al déficit fiscal o que, pese a creerlo, el impacto fue tan grande que se traspasó a la valoración presidencial?
-Tiene mucho más que ver con lo segundo. En la encuesta preguntábamos por una frase de Kast: “No podemos comprar popularidad a costa de dineros que no tenemos”. Un 47% estaba de acuerdo o muy de acuerdo. El relato de las arcas fiscales escuálidas tiene credibilidad. Pero ante un shock de esta magnitud, aunque la gente te crea, no le gusta lo que está pasando. Pero no me extrañaría que hubiera un rebote en mediano plazo si el Gobierno logra transmitir, que esto es totalmente externo y que todos vamos a pagar el costo, pero cuando llegue algo bueno también lo vamos a vivir todos.
-¿Cómo queda posicionado Jorge Quiroz en medio de esta contingencia?
-Queda como el hombre fuerte de la administración. Fue él quien dio el anuncio en todos los medios, y ha sido muy mediática su intervención sobre que él no viene a ser amigo de nadie sino a tomar medidas difíciles. A mi juicio, el diseño de esta administración podría ser por etapas, y hay ciertos ministros que cumplen etapas y luego llaman al siguiente porque no son los adecuados para la etapa que viene. Quizás, Quiroz puede ser uno de ellos, y protagonizar la etapa más dura, haciendo de fusible.
-¿Qué peso tiene en esta caída el retiro del apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU?
-Es la tercera vez que lo preguntamos, y siempre ha habido porcentajes peleados, pero si tú consultabas por la escala de prioridades, si bien dividía al país, lo hacía en algo que no competía con problemas prácticos como bencinas, seguridad y migración. Está en una liga bastante inferior y es un debate mucho más de la élite y los políticos. No mueve la aguja de la aprobación.
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