La Inteligencia Artificial (IA) se ha posicionado como un pilar estratégico para las organizaciones líderes a nivel global. Así lo demuestra el estudio realizado por Deloitte en agosto y septiembre de 2025, que encuestó a 1.854 altos ejecutivos de distintas industrias en 14 países de Europa y Asia. Los resultados son elocuentes, en el 10% de las organizaciones, es el propio CEO quien lidera la agenda de IA, reflejando su importancia en la estrategia corporativa; mientras que el 65% de los encuestados afirma que la IA ya forma parte de su hoja de ruta.
El informe revela que la inversión en IA sigue en ascenso en todos los sectores: el 85% de las organizaciones aumentó su presupuesto en el último año y el 91% planea incrementarlo nuevamente en 2026. Respecto al retorno de inversión (ROI) en IA, cerca del 90% de los ejecutivos espera alcanzar un ROI satisfactorio en un plazo de 2 a 4 años, lo que contrasta con la expectativa de ROI de proyectos de tecnología más tradicionales, que va entre uno y dos años.
Esto nos muestra que los beneficios de soluciones basadas en Inteligencia Artificial en general no son inmediatos ni simples de cuantificar. Los ejecutivos destacan que muchos de estos –como la mejora en relaciones comerciales o la mayor satisfacción de clientes y colaboradores– son intangibles y parecieran ser difíciles de aislar debido a que los proyectos de IA suelen estar vinculados a transformaciones más amplias que muchas veces ocurren en paralelo. Así, el valor a largo plazo que los líderes identifican al implementar IA se refleja no sólo en la optimización de procesos, sino también en la capacidad de adaptarse ágilmente a los cambios del mercado y a las nuevas necesidades de sus clientes.
Los resultados del estudio también muestran que la inversión en IA está evolucionando, pasando de proyectos piloto a implementaciones que implican una mayor integración, como por ejemplo soluciones relacionadas a la generación de contenidos, atención de cliente, detección de fraudes y operaciones de TI. Casi la mitad de los encuestados utiliza IA para optimizar flujos de trabajo y apoyar a sus colaboradores a través de automatizaciones específicas y herramientas que soportan procesos de toma de decisiones complejas.
Los modelos de inversión en IA son diversos: el 40% de las organizaciones encuestadas apuesta por un enfoque híbrido —combinando el desarrollo interno con herramientas externas—, el 32% privilegia soluciones desarrolladas por proveedores para lograr mayor velocidad y escalabilidad, y el grupo restante planea invertir en capacidades internas de desarrollo de soluciones basadas en IA.
En Chile la tendencia es similar. El estudio ConvergencIA de Deloitte muestra que las empresas locales enfocan la medición del ROI en mejoras de eficiencia (78%), satisfacción del cliente (74%) y reducción de costos (63%), además de observar que 60% de ellas declaran realizar evaluaciones regulares de retorno sobre la inversión, pero todavía usando metodologías básicas. En términos de casos de uso aplicado en las distintas industrias del país, 61% la utiliza para automatizar procesos operativos, 52% en asistentes virtuales y 43% en creación de contenido generativo.
La IA está obligando a las organizaciones a replantearse que el ROI de soluciones basadas en inteligencia artificial no es inmediato y es difícil de dimensionar. Esto marca un cambio de paradigma: el enfoque no solo debe considerar mayores horizontes de inversión, sino que también debe ser capaz de incorporar el valor de la flexibilidad y el impacto positivo en los trabajadores, al permitirles desarrollar nuevas habilidades en el uso de tecnologías avanzadas y enfocarse progresivamente en actividades más creativas y de alto valor.
En ese sentido, adaptarse al nuevo enfoque en materia de ROI es imperativo. El éxito depende de construir ecosistemas maduros: plataformas de datos integradas, fuerza laboral capacitada, infraestructuras escalables y marcos de gobernanza robustos. Las compañías líderes serán aquellas capaces de equilibrar resultados a corto plazo con una visión estratégica de largo plazo, resignificando el ROI como motor de innovación, sostenibilidad y crecimiento.
El desafío está planteado: quienes logren integrar la IA en el corazón de su estrategia, midiendo y gestionando su valor más allá de los indicadores tradicionales, estarán mejor preparados para liderar en un entorno cada vez más dinámico y desafiante. Es momento de repensar el ROI de la IA y apostar por una transformación que genere impacto real y sostenible.
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Chile 2026: gobernar como si el futuro importara. Por Patricio Cofré. https://t.co/UpOjq85B0a
— Ex-Ante (@exantecl) January 16, 2026
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