La importancia del tema de la inteligencia artificial (IA) en las empresas es una obviedad. Sin embargo, lo que no es tan evidente es el cómo abordarlo. Se trata de un tema que debe enfrentarse a distintos niveles en las empresas, incluyendo a los directorios, por tratarse de una materia de la mayor importancia estratégica que tiene efectos en diversos ámbitos de la actividad empresarial.
Después de conversar al respecto con diversos directores en Chile me he formado la opinión de que hay unas pocas compañías cuyos directorios lo están tratando debidamente, pero desgraciadamente no tan adecuadamente en la mayoría de las empresas, a diferencia de en otros países donde los directorios de muchas empresas parecieran ir más avanzados en su abordaje.
He oído el planteamiento en algunos directorios de que la IA siendo un tema importante a nivel general todavía no lo es tanto en la empresa que dirigen y que es conveniente dejar que otras empresas avancen más y abordarlo más adelante. Tal postura me parece equivocada.
Lo cierto es que se trata de un tema relativamente nuevo en el cual la mayoría de los directores no tienen mayores conocimientos ni experiencia, al cual estimo requieren ponerle atención ya. Lo bueno es que no requieren dominar la parte más dura y técnica del tema sino que preocuparse inicialmente de sus implicancias estratégicas y conocer posibles experiencias y aplicaciones prácticas a nivel de empresas similares. Para ello un paso concreto es partir capacitándose un poco al respecto.
Un segundo paso recomendable es solicitar a los CEOs desarrollar, con el apoyo de ejecutivos especializados y/o asesores externos, una estrategia comprensiva de uso de IA e implementar sistemas que faciliten la toma de decisiones en tiempo real basadas en datos reales, para lo cual requieren contar con una política de manejo de datos.
Si bien la IA -cuando se alimenta con datos relevantes- ha demostrado la capacidad de entregar recomendaciones y usos prácticos a diversos niveles en las empresas, su desarrollo e integración no está libre de grandes desafíos. En efecto, su utilización puede requerir enfrentar preguntas importantes respecto al balance que debe existir entre los juicios y criterios humanos con las recomendaciones que esta entrega, las cuales no debe olvidarse no están 100% libre de errores.
Por otra parte, las implicancias que trae la IA en materia de recomendaciones para los gerentes en diversas áreas pueden ser profundas y demandar ajustes organizacionales, así como también la necesidad de atraer nuevo talento.
Estamos frente a una herramienta que no sólo ofrece opciones de ahorrar costos a las empresas, sino que también de aumentar sus ingresos y generar mayor eficiencia en el uso de los recursos existentes.
Por último, tengo tres recomendaciones prácticas. La primera es asegurar una adecuada gobernanza de la IA, así como implementar medidas robustas de seguridad, privacidad de datos y compliance. La segunda es establecer un sistema de mitigación de riesgos que considere los intereses de clientes, empleados y demás stakeholders. Finalmente, la incorporación de la IA no solo abarca aspectos tecnológicos, sino también implica un cambio en la cultura organizacional, con la necesidad de ofrecer opciones de capacitación y upskilling al personal para que puedan adaptarse y trabajar eficazmente con los sistemas de IA.
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