“El anteproyecto tenía un objetivo preciso”. Verónica Undurraga, doctora en derecho, presidenta de la disuelta Comisión Experta (donde llegó en un cupo PPD), e integrante de la comisión mixta que debatió el último paquete de normas del texto constitucional, entregó sus definiciones tras la ceremonia de entrega del texto en el ex Congreso de Santiago.
-El 11 de octubre usted afirmó que el texto imponía una moral de un solo grupo. ¿Tenía ya entonces decidido su voto por el “En contra”?
-Lo señalaba como una alerta. Siempre lo señalé como una alerta, y llamando a corregir el rumbo (…). Llamé a enmendar el rumbo y colaboré para enmendar ese rumbo, porque creo que había que ir respetando, paso a paso, las etapas del proceso.
-Sus dichos marcaron una de las banderas del rechazo: la acusación de que el texto puede reabrir el debate sobre el aborto en 3 causales. Dada la relevancia del tema, ¿por qué la izquierda rechazó el ofrecimiento de Chile Vamos de reemplazar la protección de la vida de “quien” está por nacer y volver al “que” del texto vigente?
-Hay que recordar primero que, en el acuerdo transversal de la Comisión Experta en el anteproyecto, se había eliminado una frase que estaba actualmente en el texto de la constitución vigente sobre la protección del que está por nacer (…). Se eliminó porque esa frase había sido utilizada, durante décadas, en nada menos que 8 litigios para impedir la anticoncepción de emergencia en Chile y también fue el principal argumento que se utilizó contra la ley de aborto en 3 causales. Y hay otro artículo que se agregó, que es la definición de niño, también se utilizó como argumento contra la constitucionalidad del aborto en 3 causales…
-Se refiere a la norma que declara el interés superior del niño, definido como todo menor de 18 años…
-Nosotros, como un ejercicio diálogo, habíamos aceptado, a pesar del riesgo que representa ese artículo que está actualmente en la Constitución del 80, votar por su inclusión, pero que quedáramos exactamente igual que en la Constitución del 80 (…). Sin el otro artículo, porque ahí el riesgo aumentaba, y no aceptaron. Yo ofrecí eso y Chile Vamos explícitamente no aceptó eso, dijo que necesitaban un plus de protección. O sea, más que la Constitución del 80…
-Pero en ese intercambio quedaron peor: con el “quien” está por nacer y además con la norma de protección de menores de 18. ¿No hubiera sido mejor aceptar volver al “que”?
-Sabíamos que eso tampoco habría sucedido, porque no había votos; ni de Chile Vamos ni de Republicanos ni en el Consejo, para que eso sucediera. Incluso, si nosotros hubiéramos dado los votos para el que y para la norma de los 18, no se habría aprobado y habría quedado el quien.
-¿Está diciendo que fue una promesa vacía de la derecha?
-No lo voy calificar, pero la ciudadanía tiene que saber que nosotros votamos sabiendo que, independientemente de cómo nosotros votáramos, iba a quedar el quien y la norma de la definición de niño iba a quedar exactamente igual a cómo quedó ahora.
-Lo que plantea apunta a uno de los temas de fondo que marcaron el Consejo. Las acusaciones mutuas de intransigencia…
-Con el anteproyecto le mostramos al país que sí se puede llegar a acuerdos, que sí se puede pensar con altura de miras, que nuestras diferencias son menos que nuestros puntos de encuentro y que, simplemente, hay que tener claro el propósito que uno persigue y ese propósito, en el caso del proceso constitucional, era dar una constitución que tuviera reglas, que nos interpretara a todas y todos.
-¿Qué pasó entonces?
-Creo que ese propósito se perdió en algún momento en el Consejo Constitucional, probablemente porque se cruzó con otros objetivos, que tienen que ver más con propósitos electorales de corto plazo y eso, de alguna manera, distorsionó el resultado.
-Eso lleva al plebiscito del 17 de diciembre, que busca cerrar la incertidumbre constitucional. ¿Qué propone si gana el “En contra”?
-Tenemos seguir manteniendo abiertos los canales de diálogo en otras instancias, no en un nuevo proceso constitucional, pero sí sabiendo que se puede insistir en tratar de construir sobre la base de amplios consensos.
-Dice que no hay espacio para un nuevo proceso constitucional. ¿Sí apoyaría, en cambio, que el Congreso apruebe al anteproyecto?
-No, yo creo que no corresponde. El anteproyecto tenía un objetivo preciso, que era servir de texto base para que trabajara el Consejo, por lo tanto, a mí no me parece que el anteproyecto tenga que presentarse al Congreso como una alternativa de texto.
-¿Ni siquiera si eso cierra el capítulo constitucional?
-Creo que no tenemos que apurarnos, tenemos que reflexionar, es un error apurarse, pero sí hay que dar señales permanentes de que se mantienen abiertos los espacios de diálogo y creo que tienen que ser espacios de diálogo más pequeños, quizás centrados por temas: en salud, educación, seguridad…
-¿Está diciendo que es mejor pensar en reformas acotadas del texto vigente?
-Sí, yo creo que hay que pensar eventualmente en reformas constitucionales, en muchas instancias de diálogo social en que nos preguntemos bien quiénes tienen que estar sentados a la mesa para cada tema, de manera que todas las respuestas sean respuestas que a la ciudadanía le hagan sentido. Hay que pensarlo bien. Creo que hay que entrar en una etapa de reflexión.
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