A mediados de enero de 2025, en el marco de la firma de un convenio para fortalecer el Sistema de Alerta Temprana de Drogas, el Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile junto con el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) informaron la detección de seis nuevas drogas durante 2024.
Estas sustancias, de orígenes aún inciertos, plantean serios riesgos debido a sus efectos tóxicos, su potencial adictivo y la dificultad para detectarlas. Este descubrimiento pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los sistemas de detección, control y prevención.
Entre las sustancias detectadas se encuentran la N-propiluitilona, una catinona sintética cuyos efectos son similares al MDMA y las anfetaminas. Aunque puede generar euforia y estimulación, sus riesgos incluyen ansiedad, paranoia y taquicardia. Su fabricación clandestina agrava el peligro, ya que residuos químicos y solventes utilizados en su síntesis pueden causar intoxicaciones severas y sobredosis.
Otra droga alarmante es el Bk-2C-B, una beta-cetona psicodélica que produce distorsiones visuales, náuseas y aumento del ritmo cardíaco. Su consumo, asociado principalmente a entornos recreativos, ha sido reportado por usuarios que desconocen las consecuencias a largo plazo.
En el caso de los cannabinoides sintéticos, como el hexahidroxicannabinol (HHC) y el tetrahidrocannabiforol, sus efectos eufóricos y relajantes pueden parecer atractivos para consumidores ocasionales. Sin embargo, su reciente introducción en el mercado implica que se ignoran en gran medida sus impactos a largo plazo, toxicidad y posibles interacciones con medicamentos.
Por otro lado, los opioides sintéticos UF-17 y Furanil UF-17 son un grave motivo de preocupación, pues sus efectos, que van desde la analgesia hasta la sedación extrema, pueden llevar a la dependencia y a sobredosis mortales debido a la depresión respiratoria que generan.
Lo que hace especialmente preocupantes a estas drogas es su novedad. Los productores alteran constantemente sus estructuras químicas para eludir la detección, dificultando la labor de las autoridades sanitarias y policiales. Además, muchos laboratorios no cuentan con las tecnologías avanzadas necesarias para identificar estas sustancias, lo que crea una brecha en la respuesta al problema.
Otro factor es la falta de estudios científicos. Al ser sustancias nuevas, no se dispone de información suficiente sobre sus efectos a largo plazo ni sobre su toxicidad. Esto impide desarrollar protocolos de prevención y tratamiento adecuados para quienes las consumen.
El público objetivo de estas drogas parece estar compuesto principalmente por adultos jóvenes que las usan en entornos recreativos, como fiestas y discotecas. Sin embargo, la falta de datos concretos dificulta dimensionar su alcance real, lo que plantea un obstáculo adicional para implementar estrategias de prevención eficaces.
La detección de estas sustancias requiere fortalecer las capacidades del ISP mediante la implementación de métodos analíticos modernos y la capacitación de personal especializado. Asimismo, es fundamental que las policías intensifiquen sus labores de investigación, decomiso y detención de quienes producen y distribuyen estas drogas.
Además, se deben desarrollar campañas educativas dirigidas a jóvenes y sus familias, enfatizando los riesgos reales del consumo de estas sustancias. La prevención no puede depender únicamente de la penalización; es necesario generar conciencia y promover alternativas saludables.
El Estado necesita invertir en investigación científica para poder estudiar estas sustancias, sus efectos y posibles tratamientos para las personas afectadas. Aquí, las universidades y centros de estudio pueden desempeñar un papel importante en esta tarea, pero siempre que cuenten con los recursos adecuados.
Las nuevas drogas sintéticas detectadas en Chile representan una amenaza que exige una respuesta coordinada e inmediata. Este es un desafío de múltiples dimensiones, que no solo requiere fortalecer la capacidad de detección y sanción, sino también educar a la población y fomentar la investigación.
Desafíos impostergables en salud para 2025. Por Héctor Sánchez Rodríguez. https://t.co/5CivUIMdXX
— Ex-Ante (@exantecl) February 15, 2025
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Formó parte de las primeras olas de migración venezolana, vivía en Estación Central y trabajaba desde 2019 como ejecutivo del Santander. Entre sus funciones estaba cobrar deudas a clientes difíciles. A éste llegó tras desempeñarse en el banco de Venezuela como “especialista de crédito”, dijo su LinkedIn.