Mayo 25, 2024

El desafío de la influenza en Chile: Urgencia en la prevención y vacunación. Por María Jesús Hald

Epidemióloga y directora de Educación Continua de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello.

Dado que ya se han registrado muertes por influenza en el inicio de la temporada fría, podemos esperar que la situación empeore si no se toman medidas adicionales. El aumento de casos de influenza es previsible durante los meses más fríos, lo que podría llevar a más hospitalizaciones y a más muertes, en especial de la población de riesgo que son los adultos mayores y los menores de 5 años.


Este jueves, fueron confirmadas cinco personas fallecidas a causa de complicaciones derivadas por cuadros de influenza, lo que ha generado alarma en la población y autoridades. Ante esta situación es evidente preguntarse si ha habido variaciones en cuanto a la circulación del virus en contraste con años anteriores.

En 2024, la circulación de las cepas de influenza H3N2, H1N1 e influenza B ha sido prevalente. En las primeras 19 semanas del año se registraron casi 6.000 casos de influenza A, lo que representa un aumento del 75% en comparación con el mismo período en 2023, un incremento a lo menos significativo.

En años anteriores, la influenza ha seguido un patrón estacional, con altas de incidencia durante los meses fríos. Durante la pandemia de Covid-19, la incidencia de influenza disminuyó debido a la adherencia de la población a medidas como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Sin embargo, hoy, con la relajación de estas medidas, los casos de influenza han vuelto a aumentar considerablemente.

Factores que favorecieron el aumento en la circulación

Las condiciones ambientales y climáticas del otoño e invierno en Chile favorecen la transmisión de todos los virus respiratorios estacionales. No obstante, el factor más influyente en la rápida propagación de la influenza ha sido la baja tasa de vacunación en la población chilena, lo que ha resultado en una inmunización insuficiente y ha creado un entorno propicio para la circulación del virus.

Hasta el 22 de mayo de 2024, solo el 58% de la población objetivo en Chile se encuentra vacunada contra la influenza, y solo el 24% tiene la dosis de refuerzo actualizada para el virus SARS-CoV-2.

Esta baja en la tasa de vacunación puede explicarse por la desinformación y la difusión de información errónea sobre la vacuna y sus efectos. Esto ha llevado a una resistencia no menor a la inoculación, exacerbada por el agotamiento pandémico y la fatiga general de la población con respecto a las vacunas, especialmente entre adultos y jóvenes.

Además, el frío favorece la propagación del virus en espacios cerrados con poca ventilación. Otro factor importante es que un gran porcentaje de la población chilena tiene condiciones que comprometen la salud respiratoria, como obesidad, diabetes, asma y tabaquismo.

Fallecidos por influenza

Las edades de los fallecidos (6, 21 y 55 años) sugieren que la influenza puede tener consecuencias graves para personas de diversos rangos, no solo para los grupos típicamente considerados de alto riesgo, como los ancianos y los inmunocomprometidos. Esto subraya la importancia de la vacunación universal y de medidas preventivas adecuadas para toda la población.

El hecho de que los tres fallecidos sean de la Región de Ñuble podría indicar una posible concentración local de factores de riesgo, como menor cobertura de vacunación, variaciones en el acceso a servicios de salud, o mayor prevalencia de personas con comorbilidades como obesidad, asma y otros que afectan la respuesta inmune.

¿Qué podemos esperar para el invierno?

Dado que ya se han registrado muertes por influenza en el inicio de la temporada fría, podemos esperar que la situación empeore si no se toman medidas adicionales. El aumento de casos de influenza es previsible durante los meses más fríos, lo que podría llevar a más hospitalizaciones y a más muertes, en especial de la población de riesgo que son los adultos mayores y los menores de 5 años.

Se anticipa una posible sobrecarga del sistema de salud y del personal sanitario debido a un posible aumento en los casos de enfermedades respiratorias. Además, la vigilancia epidemiológica debe mantenerse rigurosa para detectar y responder rápidamente a los brotes, tanto a nivel de comuna como de región.

¡Aún estamos a tiempo de vacunarnos! Para mitigar estos riesgos, es crucial intensificar las campañas de vacunación y aumentar la cobertura de inmunización, especialmente en grupos vulnerables. También es importante reforzar las medidas preventivas como el uso de mascarillas, la ventilación de espacios cerrados y la higiene de manos.

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