Operación de limpieza. Desde enero hasta junio pasado, WhatsApp eliminó más de 6,8 millones de cuentas vinculadas a estafas. Con una acción que es calificada como inédita por los medios especializados, la plataforma de mensajería busca combatir las redes criminales que cometen fraude a escala global (muchas de ellas del sudoeste asiático), según dijo la propia compañía a través de un comunicado.
El cuento del tío. De acuerdo con Decrypt, este tipo de estafas ha evolucionado a esquemas altamente organizados. El proceso fraudulento se inicia con mensajes de un desconocido a través de aplicaciones de citas, que luego se convierten en conversaciones orientadas a crear confianza en la víctima. Posteriormente, comienza la etapa de convencer al receptor de que transfiera plata o criptomonedas a plataformas de inversión falsas.
Con la ayuda de OpenAI. Un ejemplo de este tipo de fraude fue el que rastreó y desarticuló Meta junto a OpenAI. Detrás de la estafa estaba un grupo de Camboya que usaba ChatGPT para generar mensajes de texto engañosos.
El costo de las estafas. En Estados Unidos, según el FBI, en 2024 se perdieron más de 9.300 millones de dólares en estafas digitales. De ese total, 3.900 millones de dólares corresponden a inversiones fraudulentas en criptomoneda.
Frente a esta situación, Meta ha implementado alertas que advierte a los usuarios cuando son agregados a grupos de WhatsApp por desconocidos. Y advierte que “siempre hay una trampa” cuando el remitente pide pago por adelantado.
Peligro de automatización. A partir del análisis de 200 mil conversaciones de los usuarios del modelo de IA generativa de Microsoft, Copilot, la compañía -junto a la Universidad de Cornell- realizó una investigación para determinar cuáles son los trabajos más vulnerables al avance de la IA, es decir, los más susceptibles de ser automatizados. “Comprender los efectos en la economía es una de las preguntas más importantes de la sociedad. Este trabajo es un paso hacia ese objetivo”, dice el estudio.
Escritura e información, los más vulnerables. Los trabajos relacionados a las tareas que más se acercan o parecen a lo que realiza la IA, son los más susceptibles de ser reemplazados.
Las áreas fuera de riesgo. Los trabajos menos expuestos a ser reemplazados por la IA, en tanto, son los que tienen que ver con habilidades físicas, precisión práctica o interacción directa con personas.
Un detalle alentador. Más allá de la lista, los investigadores de Microsoft advierten que la vulnerabilidad de algunos trabajos frente a la IA no se traduce en un reemplazo laboral automático.
El primero gana. Estados Unidos quiere instalar un reactor nuclear en la Luna a fines de 2029 y, de esta manera, anticiparse a China y Rusia, que han anunciado el mismo plan para 2030. A través de un documento, el secretario de Transporte y actual administrador interino de la NASA, Sean Duffy, ordenó el desarrollo de un reactor nuclear capaz de generar al menos 100 kilovatios de electricidad.
Carrera lunar. El apuro de la NASA por ser el primero en tener un reactor en la superficie de la Luna tiene que ver con la competencia internacional: si otro lo instala antes, podría declarar una “zona de exclusión” alrededor del reactor que limitaría las operaciones estadounidenses.
Noches interminables. “La generación de electricidad a partir de un reactor nuclear transformaría la capacidad de la humanidad para viajar y vivir en el sistema solar”, dice The New York Times. Hoy la Estación Espacial Internacional tiene un sistema de paneles solares, pero no es suficiente para la permanencia de humanos en la luna: las noches son muy frías y oscuras.
La realidad, según los expertos. El plazo es “muy agresivo y francamente poco realista”, declaró Kathryn Huff, ex integrante del Departamento de Energía, a The New York Times.
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Google puede saber lo que conversamos con ChatGPT. https://t.co/5DrOLcd35v
— Ex-Ante (@exantecl) August 1, 2025
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