-Después de varias oscilaciones, ¿las últimas encuestas presentan un escenario abierto?
-Totalmente. La elección se empieza recién a calentar, y eso significa que la elección está abierta. Por otro lado, hay un 25% de personas que pueden estar cambiando de opinión y eso puede mover el escenario electoral. Segunda conclusión: esa cierta polarización que hay en el país tiende a favorecer la estabilidad de posiciones más extremas, pero al mismo tiempo a dificultar que superen el 30%. Y en ese punto pueden aparecer otras opciones.
-¿Evelyn Matthei, que subió tres puntos en Criteria, tiene una oportunidad?
-Hace un par de semanas Matthei dejó de caer. Todavía es un piso insuficiente pero dibuja un escenario donde ella rompe la estabilidad a la baja. Y eso es una noticia sin duda muy positiva para Matthei. Lo anterior viene a refrendar la idea de que ella tenía que buscar un relato y una emoción distinta a la rabia de Jara contra los abusos. Y diferente a Kast, que está en la lógica del miedo.
-¿En esta lógica, qué emoción le permitiría a Matthei subir?
-La esperanza de volver a activar el país. Y eso es algo que la gente está buscando en un país bastante frustrado. Matthei empieza a conectarse con eso. Está por verse si la gente logra engancharse con esta emoción más esperanzadora, en vez de engancharse con las emociones de rabia o de miedo.
-¿Dónde están la debilidades de la candidata de Chile Vamos?
-Tiene mucha dificultad en romper el voto duro de derecha. En la centro derecha está consolidada. Pero ojo que puede atraer a la centro izquierda. Existe un espacio de votos ocultos de gente de centro izquierda que históricamente debería votar por Jara y que empieza a pensar en Matthei como la mejor manera de que Kast no gane la elección. Entonces surge un voto pragmático en primera vuelta por Matthei.
-¿Kast ha tenido semanas particularmente complejas?
-Hay un voto duro de Kast que no se mueve y que le perdona todo, al igual que a Jara, en torno al 30%. Sin embargo, Kast hoy día está recibiendo toda la munición oficialista. Y esa munición oficialista a lo mejor no beneficia directamente a Jara en la primera vuelta, pero puede terminar costándole votos a Kast en segunda vuelta.
-¿En qué sentido?
-La munición oficialista está tratando de desgastar a Kast, pero puede favorecer el escenario para otras alternativas como Matthei. Dicho eso, yo tengo la impresión de que lo que hace repuntar a Matthei es que encuentra una emoción distinta. Las campañas de hoy día se tratan de emociones, mucho más que de relatos o de cuñas.
-¿Ahora viene la campaña en serio después del dieciocho?
-Sí. La memoria es corta, pero resulta que a esta misma altura, en el 2021, Sichel iba punteando. Y por lo tanto, hay mucho espacio electoral todavía por conquistar. De alguna manera, Matthei ha logrado dibujar la posibilidad de transformarse en una tercera opción competitiva. Es decir, pasar de ser la tercera a ser una tercera opción competitiva frente a Kast y Jara.
-¿Qué lecciones deja la derrota de Milei en las elecciones de Buenos Aires?
-No hay que dejar de mirar lo que va a pasar en Argentina. La idea de tensionar los polos te puede llevar a una campaña más rabiosa y te puede hacer triunfar, pero a la vuelta de la esquina puede moverse el péndulo en la otra dirección. La polarización alimenta la polarización. Entonces, lo que está pasando en Argentina hay que estudiarlo bien en el sentido de si es una derrota electoral o cultural.
Una cosa es ganar el gobierno y otra ganar la batalla cultural, que te permite sostener la acción de la sociedad durante tu gobierno. En ese sentido la derrota de Milei es una luz de alerta para Kast y Chile Vamos. Porque tensionar demasiado el debate puede terminar en el corto plazo con un efecto búmeran.
-Lo de Argentina, ¿también es una alerta para Chile Vamos en la parlamentaria?
-Chile Vamos tiene que mirar con mucha atención lo que le pasó al PRO y a Macri, que fue absorbido finalmente por La Libertad Avanza de Milei. Y más encima terminan perdiendo por 14 puntos de distancia con el peronismo. A propósito de Chile Vamos y Republicanos, lo de Buenos Aires te enseña que para tener mayoría tienes que ser parte de un mismo proyecto político. Y en la derecha chilena no hay un mismo proyecto.
-¿Qué te parece la posición del Gobierno frente al voto obligatorio?
-Es una completa impostura. Un voto obligatorio sin multa es un voto voluntario, y por lo tanto es un eufemismo decir que es un voto obligatorio. El oficialismo se ha dedicado mucho a cuestionar los efectos de las redes sociales sobre la democracia, pero no están viendo que jugar a este baile de máscaras con el voto obligatorio erosiona la confianza de la gente en la democracia y en el sistema político en general.
-¿Es una movida politiquera?
-Es una movida politiquera, que busca una ganancia electoral de corto plazo. No se están poniendo los intereses superiores del país por delante.
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