-¿Cómo ves el escenario presidencial a poco más de un mes de las primarias del oficialismo?
-El escenario presidencial tiene tres capítulos: primarias, primera vuelta y segunda vuelta. Siempre el más beneficiado termina siendo el que entiende mejor esos tres capítulos. La oposición no tendrá primarias, así que va a llegar dispersa, y eso le pone un desafío mayor: la persona que gane, que aparentemente puede ser Matthei, aunque Kast se le acerca, no puede quedar tan lejos del 50%.
El oficialismo no logró abrir sus primarias a Marco Enríquez-Ominami y la DC, y tiene dos amenazas potenciales a pasar a segunda vuelta. Pero el escenario va a cambiar absolutamente con el resultado de la primaria, que va a determinar —o no— una situación distinta a lo que conocemos.
-¿En qué sentido?
-Si ganan Jara o Winter, no tengo duda que va a haber una candidatura por el lado de la moderación. Y eso porque Matthei, no sé por qué razón o consejo, se corrió a la derecha dura. Eso va a dejar abierto el arco del 60% de la moderación, y alguien se va a tentar a ir por esos votos. Alguien va a surgir, porque es demasiado tentador dadas las fallas tácticas de Matthei y la posición de Jara y Winter respecto a sus nichos.
-¿Es competitiva la primaria del oficialismo?
-La competencia en las primarias del oficialismo está desenergizada porque hay mucho respeto. Falta sangre, falta diferenciación. Tener demasiado guante blanco afecta el negocio de todos, genera poca onda. Esto de la unidad, de los desayunos y todo lo que tiene que ver con “seamos buena onda” tiene un costo: que la elección sea poco movilizadora. Una elección sin diferenciación ni escaramuzas atrae poco.
El principal problema de la primaria oficialista es que no expele triunfo. En 2013, la probabilidad de que Longueira o Allamand fueran presidentes eran bajísimas, pero hicieron una primaria entretenida, había tensión. Lo mismo en 2017 entre Beatriz Sánchez y Alberto Mayol.
Por otro lado, las derechas están tratando de ganar agenda diferenciándose con el Gobierno, y eso es un error. Pero lo que a mí más sentido me hace es que hay un 52%-55% que no está convencido de la oferta presidencial.
-En el oficialismo esperan llevar dos millones de personas a las urnas en la primaria. ¿Ves eso posible?
-El gran problema de los candidatos del oficialismo es que no huelen a segunda vuelta, huelen a morir en primera vuelta. Si la primaria del oficialismo no huele a que de ahí pueda salir un Presidente, la participación es cuesta arriba. Si no logra encenderse, no sé si lleguen al millón y medio de votantes.
-¿Qué falta para que se encienda?
-Que los candidatos tengan hambre, que crean que pueden ganar. Están como acomplejados de no ser favoritos. Y el Gobierno tampoco ayuda a que se desacomplejen. El Gobierno tendría que haber salido de escena, pero entre la gira a China y ProCultura, capturó la agenda, y no le dio espacio al oficialismo para que debata.
Lo más importante para que la gente que no es del voto duro se entusiasme para ir a votar es saber cuáles son las diferencias entre los candidatos. Uno ve que todo es como quién está más cerca o más lejos del Gobierno, o salpicado o no por ProCultura. Son nimiedades porque pareciera que se están guardando para junio, pero eso puede ser muy tarde. La falta de competencia les puede pasar la cuenta. Hasta en los amistosos los jugadores compiten, y aquí no están compitiendo.
-¿Crees que Matthei se logró reponer de los errores no forzados de hace algunas semanas?
-Volvió a su nivel de flotación, pero todavía ni siquiera tiene un cuarto de los electores. Ella es la opción de recordación más fácil para la gente.
-Kaiser estuvo varios meses sobre Kast en las encuestas y después fue cayendo. ¿A qué atribuyes ese descenso?
-A su falta de densidad. Las cuñas te sirven para que te conozcan, pero para sostenerte hay que tener densidad, y no la tiene. Meter ruido te hace existir, la densidad te sostiene y te hace crecer.
-Kast, en cambio, ha recuperado terreno. ¿Por qué?
-Al revés de Kaiser, Kast mete poco ruido pero es más denso. Kast se benefició mucho de los errores de Matthei y fue el que mejor entendió de qué va su nicho. No es un nicho muy grande, pero se mueve como pez en el agua ahí. En términos de propuestas políticas ha estado mucho más asertivo que Matthei en temas como pena de muerte.
-¿Cómo crees que el caso ProCultura puede afectar el escenario electoral?
-ProCultura le ha hecho un flaco favor a todos los candidatos. Es un pésimo negocio, porque captura la agenda y tapa todo lo que se diga. Además, la gran masa de gente identifica que estos temas son “de los políticos”, y eso los desafecta, los desmoviliza. La corrupción, normalmente, le pega a casi todos muy fuerte.
-¿Hay alguien que salga beneficiado?
-La agenda de ProCultura le conviene mucho a Matthei. No porque esté metido el Gobierno ni el Frente Amplio, sino porque tapa la agenda de las primarias, que ella no logró tener. Y el negocio de Kaiser y Kast no es la primaria, sino llegar a primera vuelta y sostener su lista parlamentaria.
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— Ex-Ante (@exantecl) May 14, 2025
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