El mundo está transitando por un periodo de alta incertidumbre y Chile no es ajeno a este fenómeno. En nuestro país esto ha comenzado a vislumbrase desde octubre del 2019, para agudizarse durante la pandemia. Entre los principales factores que generan tal incertidumbre que afectan las expectativas del ámbito empresarial podemos mencionar:
Vientos de cambio: qué están haciendo las compañías chilenas
Bajo este contexto de incertidumbre estamos empezando a percibir las primeras brisas de lo que pareciera ser vientos de cambio. Al inicio de la pandemia, los grupos económicos adoptaron una actitud expectante, que se tradujo en una suerte de inactividad temporal. De todas formas, en los últimos meses estamos observando un cambio de paradigma, en el que las empresas están saliendo de su letargo para tomar una actitud decidida para actuar en este escenario incertidumbre, desplegando estrategias que apelan a la creatividad, innovación, desarrollo de nuevas ideas y aperturas a nuevos aprendizajes.
En este ámbito, hemos comenzado a ver cómo las empresas chilenas se han enfocado en diversificar riesgos e internacionalizar sus negocios, llevar a cabo reestructuraciones, suscribir alianzas estratégicas en el mercado chileno y extranjero, cambiar el domicilio corporativo de sus holdings o casas matrices y escindir determinados segmentos del negocio. Si bien observamos que se sigue apostando al mercado local, lo que se está viendo es un claro ejemplo de diversificación empresarial para disminuir o mitigar su exposición al riesgo.
Que hay que tener en cuenta a la hora de reorganizarse estratégicamente – Takeaways
Dado que estos temas son materia de conversación en los planes estratégicos, directorios y mesas de trabajo, creemos que hay algunos puntos claves que los tomadores de decisiones deben considerar frente a este tipo de proyectos:
Por lo anterior, es fundamental adoptar una metodología que permita analizar todas estas aristas, de manera que las decisiones que se adopten se hagan con un enfoque integral. Un modelo que las multinacionales adoptan en sus procesos de reestructuraciones globales y adquisiciones es el Análisis de Cadena de Valor (o VCA por sus siglas en inglés Value Chain Aligment). Este modelo fue desarrollado por el reconocido economista Michael Porter a finales de los 80 del siglo pasado y genera un aporte significativo en lo que respecta a que la reorganización cuente con una sustancia económica que la justifique y que se alinee a la visión estratégica del conglomerado.
En estos tiempos, creemos que es oportuno recordar a uno de los genios más relevantes del siglo XX, Albert Einstein, quien dijo: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y a países, porque la crisis trae progresos. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”.
Esta frase refleja la actitud que los grupos económicos chilenos han adoptado con la búsqueda de oportunidades de diversificación y la aplicación de creatividad en la solución de sus desafíos. Solo agregar a lo anterior, que para que el proceso sea exitoso es necesario que se lleve a cabo bajo el prisma de la cadena de valor del grupo y teniendo presente la sustancia, coherencia y transparencia.
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Los costos que implica ignorar la opinión de los economistas bien entrenados no son abstracciones teóricas; son consecuencias concretas para las personas, quienes merecen que sus líderes tomen decisiones basadas en la evidencia, la racionalidad económica y el contexto cultural.
En materia energética, postergar decisiones no es neutral, es la forma más cara de no avanzar. Por lo mismo, la competitividad del país depende de cuán rápido seamos capaces de convertir las ventajas, como el gran desarrollo de energías renovables, en seguridad, eficiencia y menores costos para las personas y empresas.