La amplia victoria de Sebastián Sichel en las primarias de Chile Vamos equivale a un terremoto político en el sector que se basó en tres pilares. La apuesta fue que tras el estallido social se instaló una demanda por un rostro nuevo, que no arrastra la mochila de haber votado por el Sí el 88′ y cuya biografía es representativa de una clase media meritocrática. Todo ese relato encontró eco en sectores de derecha escépticos sobre las posibilidades de Lavín en su tercer intento por llegar a La Moneda. Ahora, sus desafíos son unir a la derecha y atraer a los sectores moderados.
Una apuesta pragmática. La candidatura de Sebastián Sichel (43 años) empezó a nacer cuando Ciudadanos, la colectividad creada por Andrés Velasco como plataforma para su candidatura presidencial, se dividió entre quienes propugnaban sumarse a la segunda campaña a La Moneda de Sebastián Piñera y quienes respaldaban abstenerse de entregarle apoyo al candidato de Chile Vamos. En esa pugna, Sichel abandonó Ciudadanos junto con un grupo liderado por Juan José Santa Cruz, que en estas elecciones se convirtió en coordinador de su campaña.
Apuntando a Lavín. El principal eje de la campaña de Sichel fue justamente su condición de independiente, joven y meritocrático, pero al mismo tiempo invirtió fuerte en dar señales de confiabilidad en su compromiso con el ideario de la derecha y al mismo tiempo sus mayores posibilidades de ampliarse al electorado de centro. Tal como haría Evelyn Matthei después, no perdía oportunidad de enfatizar que había que defender con convicción la validez de ese ideario, más allá de la necesidad de realizar reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la clase media.
Los desafíos que vienen. Tras su victoria, la primera tarea de Sichel será unir a Chile Vamos en torno a su figura. Cercanos a su candidatura señalan que un tema prioritario, pero en el cual no pretende involucrarse públicamente, es evitar que José Antonio Kast insista en presentarse como candidato presidencial en primera vuelta, para evitar la dispersión de votos en una elección que se estima estrecha.
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