Es tan maravillosa que desde que empecé a verla y hasta terminarla estuve en éxtasis, sumida en esos escasos momentos en que la belleza y la emoción te capturan por completo el alma. Una historia que además está siempre sorprendiendo: cuando uno suponía que algo se resolvía así, pues no.
Lo hermoso no solo está en esa fina paleta de colores pastel, las flores, la playa, la ceremonia de la velas flotantes: recorre la narración entera, como aquellos cuentos que nos leían siendo niños y que nos mantenían quietecitos y atentos como nunca.
El relato siempre toma el punto de vista de Amèlie, desde antes de nacer: “En el principio no había nada. Excepto Dios. ¿Cuánto tiempo lleva Dios existiendo?”.
Ese primer comentario da la pauta: reflexión, humor sutil y magia en el pensamiento.
Porque esta niña, la tercera de un cariñoso matrimonio, nace en estado vegetativo. ¿Drama? No. Amélie crece dentro de un óvalo transparente y ni sus padres ni sus hermanos se complican mucho. Ella piensa, por ejemplo, en el poder de la serenidad. También piensa que es Dios y le preocupa que “la gente perdió el interés en Dios”. !!
La familia está instalada en el Japón de la postguerra —el padre es diplomático— y cuando de pronto se produce un terremoto, el óvalo de Amélie se cae, se rompe y ella sale de ahí caminando. ¡Fascinada! Luego descubre correr.
Ocurrió un milagro piensa segura, ella; uno que “me llenó de alegría y la alegría me devolvió la vida”.
La abuela, que ha venido desde Bélgica, la acoge con cariño y mucho ingenio. El problema se produce cuando Amélie se da cuenta que no puede hablar y le da ¡un berrinche de aquellos! ¡Sin pausa!
Cosa que no solo crea un caos en la casa. El griterío molesta a la hosca mujer que les ha arrendado la casa y les recomienda una niñera.
Así llega Nishio-san a su vida. Y sí, aprende a decir mamá, papá, el nombre de su hermana (el de su hermano no porque es un pesado) y mira todo con asombro y fascinación.
Despertar al mundo también significa enfrentarse a las pérdidas y a algunas verdades tristes. Pero también aprende a entender los dolores ajenos, los rencores que algunos cargan, que detrás de las brusquedades de su hermano se esconde un inmenso amor por ella.
La reconciliación -que no es fácil- circula al fondo de este relato bellísimo, mágico, realista e inspirador. Sí, todo ello junto, en esa contradicción permanente que es la vida y la Historia (esa con mayúsculas).
Basada en la novela autobiográfica “Metafísica de los tubos”
(“Métaphysique des tubes”), de la autora belga Amélie Nothomb.
Nominada en Cannes, los Annie (animación), Globos de Oro y al OSCAR Mejor Película de Animación: compite con Arco (en cines), Elio (en Disney Plus), Las guerreras K-pop
(en Netflix) y Zootopia 2 (en cines).
Amélie et la métaphysique des tubes
Animación (dibujos a mano).
Dirección y guion: Maïlys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang.
Francia/ Bélgica, 2025.
Duración: 1 hora 17 minutos.
En este relato extenso y abarcador —con epílogo incluido— el realizador tiene la habilidad de sumergirnos en una narración donde entran y salen personajes y se abre a múltiples historias paralelas. Mezcla de thriller político, comedia negra, algo del cine neo-noir y numerosos y variados guiños cinéfilos, El Agente Secreto, sin embargo construye una identidad inconfundiblemente brasileña y de época.
No cualquier época.
Es 1977, son años de dictadura militar, y ya en esa peculiar primera secuencia conocemos el tono de la película: en un camino rural, el protagonista, Marcelo (Wagner Moura), se detiene en una gasolinera. Todo es tierra. Y a unos pocos metros de allí, a simple vista, yace un cadáver muy mal cubierto por algunos cartones y evidentemente ya medio descompuesto, tanto que el hombre de la bencinera tiene que espantar a los animales carroñeros que llegan atraídos por el olor.
La que no ha llegado es la Policía, le explica el hombre al cliente. Marcelo, un profesor universitario de unos 40 años, está dejando Sao Paulo camino a Recife. Busca un refugio porque ese hombre sereno y más bien callado tiene un pasado que lo complica. En Recife, además, hay un hijo con quien planea reencontrarse.
Pero sí llega la Policía… y con prepotencia lo registran a él y a su auto. Y ahí sigue el cadáver.
El absurdo y la tensión están servidas. Y cuando Marcelo logre viajar e instalarse en Recife su historia continuará por muchos vericuetos.
Con numerosas secuencias memorables y de muy distinto tono, Mendonça Filho nos invita a ser parte de ese peculiar recorrido vital, los ambientes que lo acogen, tanto en lo público como en el círculo privado, tejiendo una historia que parece tomar muchos desvíos pero que en realidad está entregándonos todos los puntos de vista posibles.
Un puzzle fascinante de completar.
Ganadora Mejor Película Extranjera en los Critics Choice (Wagner Moura estuvo nominado).
Nominada Mejor película extranjera y mejor actor (W. Moura) en los Globos de Oro.
Nominada a cuatro OSCAR, entre ellos, Mejor Película Internacional, donde compite con:
Valor Sentimental (en Mubi), Solo Fue un Accidente (en cines), Sirat (en cines), The Voice of Hind Rajab.
O Agente Secreto
Dirección y guion: Kleber Mendonça Filho.
Brasil, 2025.
Duración: 158 min.
Con numerosos personajes, cada uno de suma relevancia, se teje esta historia, que ha sido abordada en numerosas ocasiones.
Quizás la más recordada, la película Juicio en Nuremberg (1961, Stanley Kramer), con Spencer Tracey y Burt Lancaster en los protagónicos.
Nuremberg: el juicio del siglo es una apasionante adaptación del libro “El Nazi y el Psiquiatra”, de Jack El-Hai, con Russell Crowe como Hermann Göring y Rami Malek como el psiquiatra Douglas Kelley.
Porque aunque se trata de reconstruir uno de aquellos momentos claves del siglo XX —cómo se estructuró lo que se conocería como el primer juicio por crímenes de guerra de la historia— el relato se introduce tras bambalinas aportando reflexiones muy interesantes.
Por un lado, la prisión con los jerarcas nazis presos; las oficinas del juez Jackson, primero en Washington luego en Nuremberg (Michael Shannon) que deberá pensar muy bien cómo y bajo qué leyes serán juzgados; y algunos personajes que se revelarán en momentos muy claves, como el Sargento Howie Triest (Leo Woodall) que acompaña a Kelly como intérprete (emocionante y muy iluminadora aquella escena en la estación de trenes) .
La película está estructurada en torno al “pulseo” Göring-Dr Kelley: dos hombres que solo comparten una cualidad, la inteligencia. Porque Kelley no demorará nada en darse cuenta que está ante un narciso de libro, muy sagaz y con una astucia peligrosa. Él, en cambio, es un hombre más joven, y en una partida de ajedrez tan peculiar como esta, eso es una desventaja. Göring sabe sacarle en cara los civiles muertos por la bomba atómica en Japón y cómo el Tratado de Versalles empujó a Alemania (y a él en particular) a abrazar la ideología nacionalista que proponía Hitler.
Por otro lado, el juez lo presiona para que le entregue información de su “paciente”, lo que lo enfrenta a un dilema ético, el suyo como psiquiatra. Pero ¿cómo si no, lograr que este Juicio castigue las horribles tropelías de los jerarcas nazis?
Con su formación humanista, Kelly se da cuenta que, si bien no hay nada que exonere a los responsables de la “Solución Final”, nadie puede afirmar que allá están los malos y acá, nosotros los buenos. Kelly sabe que el ser humano, cualquiera, puede ser un monstruo. Y siempre hay que estar atento a ello.
Esta mirada sería su perdición, posteriormente: en las circunstancias históricas, nadie en EE.UU., donde editó e intentó vender su libro, estaba dispuesto a aceptar semejante herejía.
Con Richard E. Grant, como el jurista británico que se integra el equipo del juez Jackson.
Nuremberg
Dirección y guion: James Vanderbilt.
EE.UU., 2025.
Duración: 148 min.
Baz Luhrmann (Moulin Rouge, El Gran Gatsby, Romeo + Juliet) retoma el tema de su película anterior, Elvis (2022), pero en lugar de incluir entrevistas a expertos o críticos, se basa en material de archivo recientemente descubierto por él mismo y que fue captado al principio de la residencia de Elvis en Las Vegas.
Es decir, volvemos a asomarnos a la inagotable y fascinante historia de Elvis Presley, gracias a grabaciones inéditas y un material restaurado en 4K, con momentos de sus conciertos en Las Vegas.
Se trata de imágenes y grabaciones nunca vistas.
Incluye tomas descartadas de Elvis: That’s the Way It Is (1970) y Elvis on Tour (1972), además de grabaciones de 8 mm del archivo de Graceland.
EPiC: Elvis Presley in Concert
Dirección: Baz Luhrmann.
Documental.
Australia, 2025.
Duración: 90 min.
Barb (Emma Thompson), una mujer viuda se dirige al Lago Hilda para cumplir la última voluntad de su marido: esparcir sus cenizas en el lugar en que tuvieron su primera cita.
Atrapada en una tormenta de nieve, en medio de este inhóspito paraje, encuentra a una adolescente secuestrada por una pareja armada en una cabaña remota. Está a horas del pueblo más cercano, no tiene cobertura telefónica, pero sabe que ella es la única esperanza para esa joven.
Dead of Winter
Dirección: Brian Kirk.
Guion: Nicholas Jacobson-Larson, Dalton Leeb.
EE.UU., 2025.
Duración: 97 min.
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