-La lógica de la segunda línea de Kast apuntó a nombrar subsecretarios mayoritariamente independientes, dejando la compensación a los partidos en la tercera línea, la de los delegados presidenciales. ¿A qué lo atribuyes?
-Tiene que ver con la estrategia general que ya se vio en ministros y que es bastante consistente. Obviamente, no favorece a los partidos en lo general, en ninguno de estos tres niveles, pero sí es bastante coherente. En general son todos bastante bien preparados. Es básicamente un gobierno de mérito, no de cuoteo político. Las personas están ahí por sus capacidades y no porque los partidos los mandaron.
La tercera capa, que es importante, tiene que ver con la nominación de los delegados presidenciales, que sí vienen más bien mayoritariamente de los partidos. Son un poco más de 50% y tiene que ver con una estrategia: poder ejecutar lo que hacen los subsecretarios de manera más eficiente a nivel local, pero también una proyección posiblemente de una nueva mayoría.
-¿Qué banderas rojas -y oportunidades- supone la nominación de ministros y subsecretarios con perfiles más técnicos?
-Primero, este es un gobierno de derecha tecnocrático. Por ser independientes, por estar por mérito, por sus capacidades técnicas, académicas, son personas que probablemente tienen mayor experiencia entendiendo todo el proceso de política pública, incluso más que los políticos. Ahí hay una oportunidad que no se ha visto antes, ni siquiera en los gobiernos de Piñera, de generar resultados. Eso está en línea con esta idea de gobierno de emergencia, donde hay ciertas cosas que son claves a resolver.
Y en cuanto a la bandera roja, bueno, al no ser políticos, probablemente tienen menos capacidad de entender cómo fluyen los tiempos, las distintas olas, los embates que van a venir, que los pueden ayudar a manejar las crisis. Ahí podría eventualmente haber un problema. Un gobierno de emergencia si no logra resultados va a tener problemas. La capacidad de manejo de crisis de un gobierno en general de independientes va a ser muy reducido en comparación a uno que viene del modelo del cuoteo partidista.
-El Presidente electo desistió de nombrar a militares en retiro en las regiones del norte del país, marcada por la crisis migratoria, y nombró a militantes de partidos. ¿Cómo lo interpretas?
Es una buena lectura. Nombrar militares en cargos públicos siempre va a ser polémico en Chile. Y ciertamente en este gobierno, que es un gobierno propiamente de derecha. Cambiarlos por civiles técnicos muestra más pragmatismo que ideología. Era un riesgo innecesario.
-¿Cómo quedan los equilibrios al interior de la derecha?
-No creo que se repita la idea de los anillos concéntricos de Jackson. Son dos derechas más bien paralelas y en general ocupan posiciones similares. Incluso, diría que la UDI está muy bien posicionada en Interior con Claudio Alvarado. Entonces no tienen mucho de qué quejarse. Hay cierto balance. Y el Partido Republicano es el partido del Presidente, entonces tiene sentido que tenga un poco más que los otros.
Responde a la misma estrategia: son los independientes los más importantes. Expertise por sobre ideología; resultados por sobre promesa. El Presidente electo está pensando más que nada en resultados. Entiende bien que los resultados son más importantes que cualquier tipo de designación o cuoteo.
-En cancillería Kast replicó el modelo del primer gobierno de Piñera, donde designó a un exitoso empresario, como Alfredo Moreno, con un subsecretario experto en el mundo diplomático. ¿En qué se parece y en qué se diferencia el diseño de Kast y el de Piñera al armar su primera y segunda línea de gobierno?
-En la Cancillería es exactamente el mismo modelo. Un ministro empresario con un subsecretario diplomático. Es una estrategia que dio resultados, es una buena estrategia, dada las necesidades comerciales y políticas de Chile. Muestra una confianza del Presidente en perfiles técnicos, sobre políticos. El ministro Pérez Mackenna tiene bastante experiencia, llega ahí por mérito. Habla bien de que Kast que no está nombrando a sus amigos, sino personas que realmente pueden traer resultados.
Creo también que hay cierta similitud con Piñera. Kast sacó varias personas que trabajaron en los gobiernos en los gobiernos de Piñera en años anteriores, como José Pablo Gómez, de la Dipres. Eso muestra también cierto nivel de continuidad. Kast rompió el mito de que su gobierno es de extrema derecha. El gobierno de Piñera era más político, a pesar de que sí era meritocrático, pero esta última característica va a ser la principal del gobierno de Kast.
-¿Cómo queda el equipo económico?
-Es mucho más técnico. Jorge Quiroz es conocido. Juan Pablo Rodríguez (futuro subsecretario de Hacienda) y José Pablo Gómez van a hacer un buen trabajo, también en conjunto con Economía. El sector Economía-Hacienda es bastante técnico, poco ideológico y van a estar mirando los números. En general eso debiese funcionar así, pero no siempre es así. No hay una ideología detrás de lo que están planificando en Hacienda y en Economía, creo que van a tomar buenas decisiones basadas en datos técnicos, que va a romper con lo que ha sido este gobierno.
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