-¿Qué significa esta derrota casi histórica de la izquierda?
-Más que una derrota histórica de la izquierda, es un triunfo apabullante de la derecha. Si uno mira los resultados, se repite un poco lo que pasó en el plebiscito de la Convención. El peor error que cometió el gobierno fue impulsar una reforma constitucional fundacional, y aquí se demuestra que el electorado no se olvidó de ese intento.
Por lo demás la izquierda, desde el momento en que la candidata era una militante del Partido Comunista, perdió la confianza de la mayoría de la ciudadanía. Esos fueron los factores determinantes, no tanto para que ganara Kast, sino para la contundencia del triunfo.
-¿Qué viene ahora para el Presidente electo antes del 11 de marzo?
-Kast debe estar muy preocupado y muy asustado, porque él prometió demasiado. Esta votación tan importante reafirma que la gente espera que él haga las cosas que prometió. Él tiene una misión muy difícil: debe bajar las expectativas. De lo contrario el gobierno va a empezar a perder popularidad en la medida que la gente vea que no hay una mejoría en los temas fundamentales.
Como él simplificó los problemas durante su campaña, atribuyéndole la responsabilidad a la ineficiencia del gobierno de Boric, no tiene ninguna excusa para no resolver esos problemas que él mismo señaló que se podían solucionar de manera más o menos expedita. En medio de la borrachera de la celebración del triunfo, tiene que haber una preocupación muy grande de la derecha: así como ganaron por un margen extraordinario, la decepción puede ser muy rápida.
-¿Cómo se avizora la relación entre las tres derechas que están detrás de Kast: Chile vamos, republicanos y los nacionalistas libertarios?
-Va a ser muy difícil de ordenar. Durante la campaña quedaron de manifiesto diferencias entre las almas de la derecha. Y pienso que desde el punto de vista doctrinario y filosófico, el gobierno de Kast va a encontrar oposición por parte de los parlamentarios de Chile Vamos. Algunos criticaron brutalmente las propuestas polarizantes y radicales de José Antonio Kast.
-¿Y qué viene para la izquierda? ¿Una travesía por el desierto?
-Primero que nada, son varias izquierdas. Como vimos el domingo, la teoría de que todas las izquierdas pueden estar juntas, conduce a la derrota más tremenda. Ahora, el Socialismo Democrático tiene que separar aguas con la extrema izquierda y tratar de recomponerse y transformarse en una alternativa a la derecha. Pero eso implica romper la alianza con el Partido Comunista y recorrer un camino propio con definiciones y perfiles claros, cosas que nunca han querido desde el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Esa tesis de que con el PC se podía constituir una mayoría política y social hoy día quedó en el suelo.
-¿Qué se puede esperar del futuro político de Jeannette Jara?
-La magnitud de su derrota le augura un futuro difícil. Porque ella, además, hizo todo lo que pudo por tomar distancia del gobierno hasta el punto de mostrarse desleal con Boric. Y la ciudadanía no le creyó. Jara dijo que ella estaba orgullosa de las 40 horas, de la reforma profesional, del aumento del salario mínimo y todo eso es parte del legado del presidente. Pero luego se desmarca de Boric. Nunca habíamos visto a una ex ministra de Estado apropiarse de los logros del gobierno al cual perteneció y luego de cierta forma renegar del mandatario para tratar de conseguir más votos. Esa falta de integridad en su campaña también forma parte de las razones de esta derrota tan estrepitosa.
-¿Hay alguna posibilidad de que en cuatro años más la izquierda vuelva a La Moneda?
-La izquierda actual, tal como está hoy, no tiene chances. Pero sí tendría posibilidades una izquierda que aproveche estos cuatro años para hacer una oposición recia e inteligente frente a Kast y que asuma su identidad como una izquierda democrática sin ambigüedades. Una izquierda que no diga que Corina Machado es golpista. Esa izquierda, claro, perfectamente podría aspirar a llegar al poder. Sobre todo si el desgaste del gobierno de Kast va a ser tan profundo como yo creo que va a ser.
-¿Boric tiene un espacio?
-Es una incógnita lo que piensa Boric y cómo se va a conducir estando fuera de la presidencia de la República. Lo conocíamos poco antes y la experiencia de él en el poder fue contradictoria. Pero fue un mandatario democrático, apegado al Estado de Derecho y eso debe reconocerse. Tiene un futuro político, por supuesto, en la medida en que la izquierda se componga y Boric se conduzca de forma correcta como ex presidente. Eso está por verse.
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