Clásica e inspiradora dramedia sobre la paternidad o más bien, cómo un remezón en la vida se convierte en la única manera de detenerse y aprender aquello esencial sobre lo que se había pasado de largo.
Andy Goodrich (Michael Keaton) se entera de sopetón que su mujer se ha internado en una clínica de rehabilitación. Es ella misma quien se lo comunica vía telefónica.
Andy ha volcado su vida a su Galería de Arte (que no pasa por su mejor momento) y poco y nada sabe de las rutinas domésticas en general y menos de aquellas que conciernen a sus hijos gemelos, un niño y una niña de 9 años, bastante despiertos. No tiene idea ni lo que comen (¡ni a qué son alérgicos!), ni a qué hora hay que llevarlos al colegio, ni qué llevan de colación. Tampoco sabe muy bien cómo explicarles la ausencia de su madre. En su torpeza, son sus hijos quienes se le adelantan en todo.
Busca ayuda en Grace (Mila Kunis), hija de su primer matrimonio, a quien tampoco le ha dedicado mucha atención. Grace está casada con un médico, a quien Andy mira con cierta displicencia, y espera su primer hijo.
Ella se ha mostrado bastante resignada frente a este padre semi ausente, pero ya que las circunstancias los reunirá mucho más a menudo que lo habitual, aparecerán las cuentas pendientes.
Grace, directamente; los gemelos; algunos amiguitos de ellos y algunos padres, enfrentarán a Andy a su posibilidad de redimirse.
Al principio con la torpeza esperable, él irá haciendo malabarismos con su agenda para hacerle espacio a lo que siempre eludió: ejercer de padre.
Lo aprenderá a porrazos, pero va comprendiendo que tiene ante sí una bella segunda oportunidad. Y que para ello, ha de invertir sus prioridades en la vida.
La película tiene algunos toques de humor, aunque lo que predomina de manera subyacente es esa tristeza nunca expresada que carga Grace, que ve cómo ahora su padre se esfuerza por darle a sus hijos pequeños lo que a ella nunca le dio. Pero Andy, un buen hombre finalmente, sí se da cuenta de ello e intentará reparar ese vínculo trizado.
Una historia con una buena carga de esperanza. (Una “feel-good movie”).
GOODRICH
Dirección y guion: Hallie Meyers-Shyer
Reparto: Michael Keaton como Andy Goodrich;
EE.UU.,2024
Duración: 111 min.
Aunque tiene solo ciertos momentos de carcajada, esta singular comedia española más bien sorprende con el certero contraste que instala entre el mundo rural y el de la ciudad, el que también es un contrapunto generacional. Y sobre todo, porque siempre será un lujo ver actuar a Luis Zahera.
Antón es un veterinario de animales de granja. Vive en pleno campo gallego, de inmensas praderas verdes, en una casa a mal traer donde nada funciona. Los lugareños recurren a él para que ausculte a algún animal enfermo, pero siempre están cortos de dinero, de tal forma que terminan pagándole con leche y huevos. De genio corto y maneras hoscas, no es tan diferente al resto de quienes concurren a la antigua taberna de la zona.
Como las cuentas sin pagar se acumulan en la puerta de entrada de su casa, acepta a regañadientes trabajar en una tienda de mascotas en la ciudad, que dirige su sobrina Uxía (Lucía Caraballo).
Allí hay toda suerte de productos totalmente suntuarios para l@s hij@s no humanos de los clientes. Cascarrabias como él solo, Antón no se molesta en disimular lo ridículo que le parece mucho de lo que se vende allí (sí, hay muchas cositas muy ridículas, incluido el uniforme de los empelados), así como ciertos pre “diagnósticos” psicológicos-espirituales con que aparece la clientela. También se burla de las “frases de tazas” (aquellas de los tazones) que abundan en los slogan de la tienda.
No todos los episodios resultan tan jocosos. Y es que la serie tiene una deriva hacia la complicada coexistencia de las economías rurales vs el desarrollo urbano, y una intriga político-policial-familiar de sorprendente y melancólico desenlace.
(Frase de taza para anotar: “El rencor es como prender fuego para echar humo al vecino”).
ANIMAL
Dirección: Víctor García León (Creador y coguionista), Víctor García León, Alberto de Toro.
España, 2025
Nueve capítulos de 28 min. aproximadamente.
Si en la temporada 1 el humor ácido y los diálogos intensos se prodigaban por todas partes, en la T2 la serie termina siendo definitivamente una “romcom”, es decir, manda lo romántico.
Además, en más de un episodio se detiene en el mundo de la religión judía, lo que significó algunas polémicas (el tema Gaza estaba en primer plano en todo el mundo). Aunque es algo que está en el nudo dramático de la historia desde el comienzo.
Lo mejor de esta serie son sus personajes, partiendo, obviamente por sus protagonistas, las unidas y a la vez conflictuadas hermanas
Joanne (Kristen Bell) y Morgan (Justine Liupe), conductoras de un podcast muy desparpajado. Aunque nunca tanto como Morgan, que ¡necesita! ser el elemento perturbador de cualquier reunión o lugar.
Noah Roklov (Adam Brody), el joven y apuesto rabino con que se involucra Joanne creando un lío de proporciones (bíblicas, podría decirse), acarrea tras de sí a una serie de personajes femeninos ¡de temer! Parte importante del humor de esta serie. Pero ya en la T2 empiezan de a poco a dejar su divertida impronta caricaturesca para volverse más “humanas”, aunque la madre de Noah siempre sorprenderá.
Dato: inspirada en la historia real de la creadora de la serie, Erin Foster (su hermana Sara es productora).
NOBODY WANTS THIS
Dirección: Erin Foster (Creadora y coguionista).
EE.UU., 2024 – 2025
Dos temporadas de 10 capítulos cada una, de 25 minutos.
¡Para reírse a carcajadas!
Un grupo de amigos cuarentones —Pedro (Fernando Gil), Luis (Fele Martínez), Raúl (Raúl Tejón) y Santi (Gorka Otxoa)— se enfrenta a una realidad nueva que no les resulta sencilla: se acabó aquello de los machos alfas, el patriarcado y todo lo que huela siquiera a machismo.
Casados o separados y con distintas actividades, uno de ellos debe aceptar un “matrimonio abierto”: es eso o ándate a dormir al sofá del living de tu amigo.
El amigo en cuestión vive con una hija adolescente que se divierte organizándole citas por Tinder a su padre y vigila su lenguaje y comportamiento (muy graciosa).
Otro acaba de perder un trabajo que le permite vivir en una casa fastuosa, junto a su mujer, una modelito medio cabeza hueca que ha descubierto esto de ser influencer en RRSS, y no le importa tener que gastar en lo que se necesite para conseguirlo.
Al final de la primera temporada estos machos terminan el seminario sobre masculinidad tóxica. La T2 profundiza en el tira y afloja entre el deseo de cambio de los personajes y sus patrones de conducta manipuladores. Las parejas de los protagonistas, por su parte, muestran sus propias luchas en esta nueva realidad. En la T3 se agudizan los problemas para estos cuatro machos alfa, porque sienten que en la sociedad actual no hay un espacio para ellos.
Además, deben enfrentar conflictos laborales y familiares que se vuelven insostenibles.
MACHOS ALFA
Dirección: Laura Caballero.
Guion: Laura Caballero, Alberto Caballero, Daniel Deorador, Araceli Álvarez de Sotomayor (además, creadores), Carla Nigra.
España/ 2022 – 2025.
Tres temporadas de diez capítulos cada una.
La Residencia del título es ni más ni menos que la Casa Blanca. Desde una cámara que la captura en un gran plano general se oye un grito, que, claro, solo oímos nosotros. Porque la mujer que lo ha lanzado está en algún piso de alguna de las alas de la mansión presidencial, mientras en uno de los grandes salones se desarrolla una recepción en honor a Australia.
El alarido proviene de Nan Cox (Jane Curtin), la suegra del presidente Perry Morgan (Paul Fitzgerald), una señora que jamás se levanta de su cama mientras ve TV. Solo se puso la bata porque el ruido no la dejaba oír su teleserie. Y allí se encuentra con el cuerpo del mayordomo A. B. Wynter (Giancarlo Esposito), en la sala de juegos.
Mientras el cóctel continúa y los 157 empleados que pululan están ansiosos por encontrarse por ahí con Kylie Minogue y Hugh Jackman (que es más o menos lo que conocen de Australia), arriba se arma el lío entre los del FBI, la CIA, el amigo del Presidente y el jefe del Departamento de Policía Metropolitana que clama para sí el caso.
Pero el misterio, según decide el jefe policial, deberá ser resuelto por la detective consultora Cordelia Cupp (Uzo Aduba), una mujer muy observadora y astuta, que tiene sus peculariedades: es una ornitóloga fanática y a eso dedica parte relevante de su tiempo.
El humor de la serie tiene que ver en buena parte porque cada personaje tiene lo suyo. Y luego por los incontables giros —todos bastante razonables— que va dando la investigación y la historia.
THE RESIDENCE
Dirección y guion: Paul William Davies (Creador).
EE.UU., 2025
Miniserie de 8 episodios de 60 min.
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