El regreso de La Diplomática y de la protagonista de Borgen (en un rol muy distinto). Por Ana Josefa Silva

Ex-Ante

Por fin llega la T3 de la serie de Netflix, La Diplomática. Y en cines, reaparece Sidse Babett Knudsen (esa gran Primera Ministra de la serie Borgen, de Netflix) en la tensa y dramática película La Venganza, del mismo realizador de La Culpa.


Para peques y no tan peques: la genial película animada británica Frankie y Los Monstruos.

La Diplomática (Temporada 3)

  • En Netflix

 

En el último episodio de la T2, la vicepresidenta Grace Penn (Allison Janey) ha humillado a nuestra protagonista Kate Wyler (Keri Russell), con una incontestable lección de geopolítica. Pero lo que sigue borra cualquier cosa, como suele ocurrir en esta trepidante serie del tipo “si pestañeas, pierdes”.

Hal (Rufus Sewell) ha sostenido una conversación telefónica con el Presidente de EE.UU., William Rayburn, saltándose varios protocolos (as usual), y lo que sea que conversaron ha terminado con la muerte de un infarto de la máxima autoridad.

En esta T3, Grace Penn, entonces, asume la Presidencia. El tema es quién será su VP. En esos habituales enjuagues y discusiones entre esta trenza del poder se supone que sea Kate quien ocupe el cargo, pero no: Grace elige a Rufus.

Ese curioso matrimonio que conforman Kate y Rufus, que desde que los vemos están conversando sobre el divorcio, son unos linces a la hora de defenderse mutuamente para obtener siempre la mejor tajada. Y claro que lo logran.

QUÉ HAY QUE SABER (sin spoilers):

Ojo con:

  • Lo que ocurre con Margaret Roylin (la gran Celia Imre), esa aviesa política británica muy mayor que es como una muñeca rusa.
  • El (¡insoportable!) Primer Ministro británico Nicol Trowbridge (Rory Kinnear), un ser empoderado, atropellador y muy poco confiable. Con la sutileza de un cálculo renal (como dice un personaje por ahí).
  • Un personaje muy relevante que aparece: Callum (Aidan Turner). Lo será en términos personales para la pareja protagónica, pero sobre todo, ¡clave! en los muy complejos acontecimientos en que desemboca esta parte de la historia.
  • El episodio 1 ¡no alcancé a pestañear y se había terminado!
  • El 6 cierra con una escena ¡de infarto! (¡Bien! porque el 5 de pronto se vuelve cansador… salvo por lo que se revela al final).
  • ¿Se acuerdan que todo empezó por un submarino británico semi hundido, atacado por no se sabe quiénes? Pues, allá vamos en esta temporada. ¡Y vaya que hay revelaciones!
  •  Hay algunos raccontos y flashbacks sobre cómo se conocieron Kate y Hal que no aportan mucho. Tampoco una serie de escenas de sexo. Sí está sobrevolando, ya no en plan divertido, el tema de ser “el Primer Damo” o lo complejo de mantener una pareja sana cuando uno de los dos queda muy por sobre el otro… y ambos aman el poder. Y que, ahora y siempre, es muy muy complicado jugar a ser una “pareja abierta” (matrimonio público, divorcio privado: a eso “juegan”, harto mal, Hal y Kate).
  • Hay humor, muy bien instalado (unos detalles muy divertidos), que se va diluyendo hacia el final, cuando todo se vuelve muy grave.
  • Las relaciones exteriores, la OTAN, los países amigos y los enemigos, todo se revuelve tras lo ocurrido en la mansión de descanso de la Presidenta de EE.UU. Una bomba de racimo comunicacional ha deteriorado por completo la relación de los aliados. La crisis es mayúscula y en serio.
  • En el último episodio, en medio de una catástrofe geoestratégica, se realiza una cumbre en el Palacio británico donde son recibidos los invitados extranjeros. La cena ¡más tensa! que se puedan imaginar. Las pullas semi contenidas van de allá para acá y revuelven lo político y lo personal (como si se pudiera aislar una cosa de la otra).
  • Esta es una temporada muy autocrítica con la política exterior estadounidense (“la conspiración silenciosa para dominar el mundo”).
  • La habilidad e imaginación de Hal y Kate (y sí también de la Presidenta y asesoras + el grupo de la CIA) sirven mucho para salir del atolladero. ¿O no?
  • La temporada 4 está anunciada para 2026. Es decir, en ese final, una info que es revelada a Kate da otro giro copernicano: eso y muchas verdades destapadas nos vuelven a meter en otro problema de altísimo nivel.

DATO: Allison Janney ganó el Oscar por Yo, Tonya, como la arrolladora madre de la patinadora Tonya Harding (Margot Robbie). También formó parte del elenco de la popular serie The West Wing, cuya cocreadora, es Deborah Cahn, la misma que está tras Homeland y La Diplomática.

The diplomat

  • Creadora y coguionista: Debora Cahn.

  • EE.UU.,  2023 – 2025

  • T 3: Ocho capítulos de entre 41 y 54  minutos.

La venganza

  • En cines

 

“Hay personas que no pueden salvarse. Así es”.

Esa rotunda frase que describe a ciertos reos (personalidades psicopáticas) es dicha con serenidad y casi a modo de consuelo por Rami, el jefe del complejo Cero, el de Alta Seguridad de la Cárcel, a Eva (Sidse Babett Knudsen). Pero en este thriller dramático y psicológico de alta intensidad la frase funciona como esquirlas, disparándose hacia otros dolores.

Eva es una gendarme que trabaja en el Pabellón 5, un lugar luminoso, donde están los reos de menor peligrosidad. Cuando les entrega las bandejas de desayuno lo hace como si fuera una auxiliar de vuelo: “Buenos días, ¿dormiste bien?”. Varios le responden amablemente.

Parte de su tiempo allí lo dedica a enseñar aritmética, o lo que sea, en la suerte de escuela que hay para ellos; también enseña yoga.

Hasta que un día ve llegar el furgón con nuevos reos, destinados al Centro Cero.

Para desconcierto de la Jefatura, Eva pide ser trasladada allí, un lugar peligroso y tenso. Los motivos que da, que no son los verdaderos, sirven a su propósito.

La diferencia es abismante: ya lo hemos visto cuando los recién llegados son conducidos por pasillos cerrados, como subterráneos.

Allí están, en celdas cuya puerta tiene apenas una mirilla, sujetos como Mikkel, el que ha motivado a Eva a pedir el traslado. “Es peligroso, impredecible, no son aptos para la rehabilitación”, le dice Rami, el Jefe, cuando la descubre espiándolo. Junto con llevarse un buen reto, Eva escucha de Rami el prontuario del sujeto; luego, ella lo leerá en su carpeta.

La oscura dinámica que se establece entre Eva y Mikkel instala en el relato una tensión que por momentos se vuelve insostenible. Mikkel sí que es impredecible y temerario. Eva no mide las consecuencias que tiene involucrarse con un sujeto así, por más que logre, hasta cierto punto, mantener a colegas y superiores al margen de este “pulseo”.

La estructura dramática está tan perfectamente organizada que las situaciones que se van precipitando suceden con una lógica implacable, sin necesidad de instalar giros “creativos”: con lo que va ocurriendo es suficiente para quedar con el corazón en la boca. Los planos y movimientos de cámara, la atmósfera instalada con la iluminación, el montaje, los cortes, todo contribuye a ello.

Eva carga con un alma tensionada entre la culpa, una reprimida necesidad de venganza y la búsqueda de redención, algo que parecía haber conseguido parcialmente mediante ciertas acciones. Pero la culpa de Eva es muy compleja: como todo sentimiento de este tipo carece por completo de racionalidad. No hay reflexión posible cuando una madre se atormenta con esa respuesta imposible: “no sé qué hice mal”. Peor si la ha mantenido silenciada, como esas heridas que no se limpian. Y más aún si un hecho, del que no tiene ninguna responsabilidad, le reactiva ese lacerante sentimiento nunca desactivado.

¿Cómo se sale de una trampa que uno mismo se ha tendido?

Para observar el sistema penitenciario danés.

DATO: El director es el mismo de esos 85 minutos de suspenso que es La Culpa (2018, en Prime Video).

Vogter/ La venganza/ Condenados

  • Dirección: Gustav Möller.

  • Guion: Emil Nygaard Albertsen, Gustav Möller.

  • Dinamarca, 2024.

  • Duración: 1 hora 34.

Frankie y los monstruos

  • En cines

 

 

Sorprendente, imaginativa y con un humor que surge donde menos se espera, esta maravillosa animación de origen británico juega, con gran acierto, a dar un giro a la clásica historia de Frankenstein.

A un pueblo deslucido y opaco llega una caravana circense prometiendo ¡horror! Los aldeanos los miran levantando los hombros: ¿horror? Para eso tienen sobre sus cabezas, por allá arriba en la montaña, el inmenso e inexpugnable castillo de Grotteskew. En su laboratorio, un excéntrico científico (parecido al Dr Emmett Brown de Regreso al Futuro) crea una y otra vez una serie de monstruos. Quien se encarga de tramitar las nunca conseguidas “patentes” es Frankie, su primera creación, un niño melancólico y triste: él espera que alguien lo ame, al menos quien lo creó. Pero es él quien se encarga de los atemorizados “monstruos”: los baña cuando “nacen”, les muestra una película “aleccionadora” (con cabritas y todo) e incluso les lee un cuento antes de dormir.

Pero en el pueblo hay una niña muy despierta, la única que luce coloridas ropas, y que se ha dedicado a observar el castillo con un catalejo. Y así se han “encontrado” con el tímido Frankie, quien también observa lo que hay abajo.

La necesidad del Sr Corales de este cuento de conseguir público, la de Frankie de buscar cariño y la de la curiosa Arabella por averiguar tooodo provocan inusitados cambios en todos los sentidos posibles.

Frankie se convierte en un rock star del circo, que él confunde con amor. Pronto se da cuenta que no es eso lo que le dan y buscan los fans; y que en cambio sí lo tiene entre sus “monstruos” amigos en el castillo y que el Profesor es un despistado pero claro que lo quiere.

Gran juego de perspectivas y un cruce de personajes insólitos que cambian por completo ese mundo.

Muy buena.

Stitch Head/ Frankie y los Monstruos

  • Dirección: Steve Hudson, Toby Genkel

  • Guion: Steve Hudson. Novela: Guy Bass Animación

  • Reino Unido, 2025

  • Duración: 89 min.

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