También llegan la chilena Limpia y para la familia, la divertida La Vida Secreta de tus Mascotas.
Hace poco más de un mes, Keira Knightley volvió a los cines en el rol que la haría inolvidable: el de Elizabeth Bennet, de Orgullo y Prejuicio. El reestreno se programó para celebrar los 20 años de la película que dirigió Joe Wright.
Ahora llega a Netflix como una periodista, Laura Blacklock, quien es recibida con efusivas muestras de felicitaciones en la redacción del diario en que trabaja. El motivo: un acertado reportaje, que, eso sí, a ella la ha dejado algo inquieta
Laura es invitada, por una fundación, a participar de un lujoso crucero que irá de Londres hacia los fiordos noruegos. Los conspicuos invitados han sido convocados con fines benéficos, mientras van rumbo a presenciar la magia de la aurora boreal.
El anfitrión es Richard Bullmer (Guy Pearce), cuya mujer, Anne, una multimillonaria, está sufriendo un cáncer en etapa terminal. Precisamente para conversar sobre la Fundación a la que pretende dejar su fortuna es que ha requerido de la presencia de Laura.
Desde que pone un pie en la inmensa y exquisita embarcación, Laura parece pisar huevos: la numerosa tripulación es muy cordial pero la cantidad de pequeños detalles y reglamentos que ella no domina la hacen meter la pata más de una vez. Quienes no son nada de atentos con esta advenediza son los amigos de los anfitriones que no disimulan la risa (o el desagrado) que les provoca Laura y sus “errores” (la divertida y potente Hannah Waddingham hace lo suyo, como Heidi). Pero no es solo eso: allí se encuentra con un fotógrafo, un ex con el que evidentemente no ha terminado bien su relación. Por esquivarlo en el pasillo, Anne se introduce subrepticiamente en el camarote 10, contiguo al suyo, y se encuentra a una joven saliendo de la ducha. Se disculpa y sale rápidamente de allí.
Ya luego hará aquello a lo que va: es llamada por Anne, quien le contará sus planes en su biblioteca. Será una entrevista breve, que deberá continuar al día siguiente, porque Anne no se siente bien.
Pero la intempestiva “visita” al camarote 10 ha echado a andar una trama que se irá complejizando a medida que avanza el crucero y los distintos personajes se van develando como lo que son (o parecen ser).
La historia la vemos desde el punto de vista de Laura, quien se convierte en testigo involuntario de ciertos hechos violentos que parece ser que solo ella ha presenciado y que no termina de comprender del todo. Aunque no se arredra y se obsesiona en averiguar qué ha pasado con lo que está segura que ha visto, nadie le cree y para el frívolo grupito de invitados se convierte en una molestia.
En todo este elenco hay algunos indiferentes, hay víctimas-victimarios, inocentes, planes siniestros, extorsiones y sí, por ahí alguien que podría ayudarla.
Claro que arriba de un yate que navega por aguas heladas no hay demasiado qué hacer ni a quién más recurrir. Y las amenazas y el peligro van subiendo de intensidad. Así, la mayor tensión la genera la necesidad de llegar pronto a puerto
La madeja se va desenredando con giros varios y un desenlace que mantiene el suspenso hasta el final.
(No estropeen la entretención buscando lo predecible).
Basada en la novela de Ruth Ware.
The Woman in Cabin 10
Dirección: Simon Stone
Guion: Hillary Seitz, Joe Shrapnel, Simon Stone, Anna Waterhouse.
EE.UU./Reino Unido, 2025
Duración: 1 hora 32 minutos.
Aunque no es aconsejable comparar un libro con su versión audiovisual, porque se trata de lenguajes diferentes, este es uno de aquellos casos en que cobra sentido.
Es que la cineasta Dominga Sotomayor le imprimió su particular estilo al relato, dándole un aire refrescante a esta historia que desarrollara Alia Trabucco Zerán en su exitosa y premiada novela.
Estela (María Paz Grandjean) trabaja de empleada doméstica para una joven pareja de profesionales. Es verano y en la amplia casa rodeada de jardines y piscina, Estela dedica buena parte de su tiempo a cuidar de la pequeña Julia (Rosa Puga), de 6 años. El padre de Julia está empeñado en que aprenda a nadar, pero la niña se resiste.
La directora hace foco en el estrecho vínculo que (inexorablemente) se establece entre Julia y Estela. Hay situaciones que van ocurriendo —la imposibilidad de Estela de visitar a su madre enferma, el romance con un sujeto que trabaja cerca de donde ella va a comprar— pero lo que fluye aquí son las emociones que se consolidan en esta relación.
Los padres de Julia pasan a un segundo plano, al punto que es poco lo que sabemos de ambos (sus profesiones y no mucho más). Lo que importa es el día a día entre Estela y Julia, en su cotidiano.
El único momento que se sale de tono es aquel comentario de Estela luego de que han sido asaltados en la casa (sin mayores consecuencias). Aquellas líneas de guion parecen sacadas de la película Todos Somos Justos (Carlos Leiva Barahona, 2024), un filme en las antípodas de la atmósfera contenida que crea Dominga Sotomayor.
Las tensiones aquí son más bien íntimas y si sabemos su origen son por escuetas conversaciones y escenas breves. La relevancia de esta relación está en tal primer plano que cuando se desencadenan hechos de relevancia que trastocan esta normalidad solo vemos sus consecuencias. La elipsis evita que nos distraigamos. Y, eso sí, convierte el último plano en una de las escenas más potentes que se recuerde, una que dialoga con aquella del principio.
El uso de la cámara y su relación con el agua es bella y trágica, como esta historia.
Limpia
Dirección: Dominga Sotomayor
Guion: Gabriela Larralde, Dominga Sotomayor.
Chile, 2025
Duración:102 min.
Una muy jocosa comedia, de ritmo eléctrico, que reúne a un grupo de “personajes” encantadores, singulares, algunos muy divertidos, y de muy diferente “carácter” en pleno Manhattan.
La gracia de la película la aporta cada uno de los personajes-mascotas que van apareciendo —el gato glotón, el perro elegante que cambia a Vivaldi por los Beastie Boys, el conocedor de los bajos fondos—, los animales del inframundo y las muchas líneas de diálogos (y ciertas imágenes) que aluden a reconocibles íconos del cine y la cultura pop.
Visualmente la película está muy bien lograda. Los diseñadores de Illumination Studios consiguen crear cuerpos muy diferentes; pelajes, pelos, plumas; y luego imprimirles el movimiento y la cadencia adecuados a cada cual.
La banda sonora tiene nada menos que a Alexander Desplat en los créditos a lo que se suman temas de Taylor Swift, los Beastie Boys y hasta se escucha por ahí “Stayin alive” e incluso Vivaldi que, en contexto, contribuyen a crear cómicas escenas.
No espere la riqueza dramática de Toy Story, ni las profundidades emotivas de Intensamente. Esta es una comedia por momentos disparatada, aguda en otros, a cuyo encanto es imposible resistirse.
The Secret Life of Pets.
Director: Chris Renaud, Yarrow Cheney.
Guion: Cinco Paul, Ken Daurio, Brian Lynch.
Animación.
EE.UU., 2016.
Duración: 87 min.
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