La transición a los FG es una oportunidad para mejorar la forma en que se invierten los ahorros de los trabajadores. Pero no hay garantías. Para que el sistema funcione, se necesita un diseño técnico riguroso, independencia de criterios, y poner al afiliado en el centro.
La reciente reforma de pensiones, aprobada en enero de este año, marcó el inicio del fin para los Multifondos. A partir de 2027, serán reemplazados por los Fondos Generacionales (FG), un cambio que genera muchas preguntas legítimas entre los afiliados. Porque, además de cuánto se ahorre, lo que también marca la diferencia es cómo se invierte ese ahorro. Aquí respondo las dudas más comunes que han surgido en estos meses de parte de muchos de Uds.:
- ¿El afiliado podrá elegir su fondo? No, la reforma de pensiones establece que los afiliados no podrán cambiarse de fondo generacional. Cada persona será asignada a un FG según su edad (probablemente en bloques de cinco años) y permanecerá en él toda su vida activa.
- ¿Cuál es la principal diferencia con los Multifondos? ¿Rentarán más los FG?
En los Multifondos el afiliado podía elegir su fondo, y existía la lógica de transitar desde el A al E a medida que se envejecía. Pero si bien los Multifondos han tenido buenos retornos (más de 4% real anual en promedio desde su creación), las reglas y límites en la ley y la regulación, han ido limitando la flexibilidad en las inversiones. Por esto, los FG son una oportunidad, pero aún queda toda la regulación por escribirse. ¿Rentarán más los FG? Aún no es posible saberlo, pero el objetivo debiera ser que las carteras de inversión se diseñen mejor para cada etapa del ciclo de vida, permitiendo una mayor sofisticación y diversificación, y con eso, aspirar a rentabilidades superiores.
- ¿Cómo son los fondos generacionales en otros países? Chile no está inventando la rueda. Países como EE.UU., Canadá, Reino Unido, Australia y México ya tienen FG. En general, permiten una mayor exposición a activos alternativos (inversión en deuda privada, inmobiliaria, infraestructura, etc.) y diversificación. La gran diferencia es que, en Chile, será el regulador -la Superintendencia de Pensiones (SP)- quien diseñe la cartera de referencia o “benchmark”, y no las propias gestoras como ocurre en otras partes del mundo.
- ¿Qué es la cartera de referencia o “benchmark”? ¿Las AFP tendrán que apegarse a ese “benchmark” o podrán invertir con libertad? El benchmark es el diseño base, esa columna vertebral en torno a la cual deberían moverse las inversiones que realicen los equipos de las AFP para cada FG. ¿Con cuánta flexibilidad? Eso está por verse. Pero si bien lo ideal es que cada AFP pudiera diseñar su propia cartera de referencia, un “segundo mejor” es que se les de a los equipos de inversiones, los expertos en el tema, libertad para moverse en torno al benchmark. Esto permitirá poder aprovechar movimientos de mercado, desarrollar innovación financiera, poder competir en rentabilidad entre AFPs, y evitar altos costos operativos y financieros que implicaría una baja flexibilidad (porque se necesitaría un rebalanceo frecuente de cada portafolio para apegarse a dicho benchmark).
- ¿Habrá impacto en el mercado local? No debiera haberlo. En el proceso de implementación, la transición debiera estar bien diseñada, con las holguras necesarias para no impactar el mercado local de acciones, renta fija o tipo de cambio. Una vez implementado por completo el nuevo sistema de FG, tampoco debiera haber un impacto relevante: si bien los FG es esperable que permitan más inversión en acciones y activos alternativos, a partir de cierta edad – por ejemplo, alrededor de los 50 años– tal como ocurre en otros países, se debiera transitar hacia una mayor inversión en activos como la renta fija, tanto local como externa. Además, el reordenamiento de los afiliados (muchos hoy están en los fondos A y B que no les corresponden por edad), el aumento progresivo en la cotización a la cuenta individual (en 9 u 11 años eso sí), el envejecimiento poblacional, y potencialmente también el fondo FAPP, debieran apuntalar la demanda de activos locales, principalmente renta fija.
- ¿Por qué distintos técnicos apuntan a que es complejo implementar los FG junto con la licitación de afiliados antiguos? Porque licitar afiliados antiguos implica mover carteras ya invertidas, lo que representa un desafío operativo, financiero y legal, especialmente si se trata de activos alternativos o derivados. Esto, además, llevaría a carteras más homogéneas y menos sofisticadas, lo que va en contra del espíritu de los FG.
- ¿En qué está el proceso hoy? La Superintendencia de Pensiones está licitando un estudio que ayude a definir el perfil óptimo de inversión para los FG, proceso que se espera tome cerca de un año. La ley exige que el régimen de inversiones esté listo en septiembre de 2026. Es crucial que el consultor tenga experiencia en este tipo de procesos, no presente conflictos de interés, y los equipos de la SP puedan replicar estos análisis de forma periódica en el futuro.
La transición a los FG es una oportunidad para mejorar la forma en que se invierten los ahorros de los trabajadores. Pero no hay garantías. Para que el sistema funcione, se necesita un diseño técnico riguroso, independencia de criterios, y poner al afiliado en el centro. Y tal vez, como en otros países, deberíamos empezar a preguntarnos si ese diseño debiera estar en manos de quienes más saben invertir.
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