-Esta semana la planta de celulosa Constitución cumple 50 años. ¿Qué balance hacen del rol que han tenido en la ciudad?
-El miércoles tuvimos una ceremonia muy emotiva. Desde 1975, la planta ha sido un actor protagónico no solo en el desarrollo económico, sino también en lo social, productivo y ambiental de Constitución. En los años 60 y 70, aspectos como el impacto ambiental no estaban en el radar.
Por ejemplo, el olor característico de la celulosa era un problema. Pero hoy, gracias a múltiples inversiones y trabajo con la comunidad, es una planta sin olor.
Hemos vivido momentos difíciles: el terremoto y tsunami, los incendios de 2017, inundaciones… Pero hoy Constitución es una ciudad pujante, activa, con múltiples actores económicos.
-¿Esa proyección incluye seguir invirtiendo en la región del Maule?
-Tenemos un desarrollo industrial bien diversificado. Producimos celulosa, madera y energía, y cada línea tiene múltiples productos. El Maule es clave por su patrimonio forestal y porque ahí operan también pequeños y medianos productores. Vemos mucho potencial en agregar valor, especialmente en el ámbito de la construcción.
-¿Cómo ven el clima de inversión en Chile? ¿Es viable pensar en grandes nuevos proyectos?
-Tenemos raíces profundas en Chile, pero nuestras ramas se han extendido a otros países gracias al éxito que hemos tenido acá. Seguimos invirtiendo. Por ejemplo, estamos construyendo una planta de OSB (Oriented Strand Board), un producto clave para la construcción.
También desarrollamos CLT (Cross Laminated Timber), que permite construir en altura con madera. Tenemos una cartera de proyectos eólicos en terrenos propios, donde el viento y la forestación conviven bien. Uno de ellos, Viento Sur, ya fue aprobado y estamos esperando destrabar temas administrativos y judiciales para avanzar.
Además, solo por mantener nuestros activos en Chile, invertimos unos US$ 500 millones al año en modernizaciones y mantenciones.
-¿Las declaraciones de impacto ambiental que están presentando son principalmente para mantenciones?
-No, son para proyectos nuevos. Hemos seguido presentando declaraciones y estudios de impacto ambiental, y hemos obtenido aprobaciones. Creemos que el trabajo del ministro Grau en permisología es importante, pero aquí todavía en Chile se tiene que hacer un cambio radical para acortar los plazos, sean inversiones pequeñas o grandes.
-¿Ese cambio implica algo más que el proyecto recientemente aprobado?
-Exactamente. Necesitamos un shock de inversión para lograr el crecimiento que Chile puede y se merece. No basta con mejorar trámites digitales. Requiere un cambio profundo en los procesos y en el ecosistema que rodea a los permisos, tanto ambientales como de otro tipo.
-MAPA fue la última gran inversión de celulosa en Chile. ¿Podrían repetir una iniciativa similar en el país?
-MAPA fue una inversión enorme, de 1,5 a 1,6 millones de toneladas. Pero nuestro proyecto Sucuriú, en Brasil, será más del doble: 3,5 millones. Para eso se necesita disponibilidad de fibra, es decir, árboles.
Chile tiene superficie, pero ha dejado de plantar: el año pasado se reforestaron menos de 5.000 hectáreas, mientras que en Mato Grosso do Sul, Brasil, se plantaron 225.000. Estamos trabajando con el Ministerio de Agricultura, Economía y Corma para revertir esto. Pero no se trata solo de estímulos financieros, también de mejorar la seguridad, agilizar permisos y generar un ecosistema de confianza.
-Cómo avanza Sucuriú? ¿Se están replicando allá las experiencias chilenas?
-Va muy bien. No solo en términos de construcción, sino también en el impacto que tendrá en Mato Grosso do Sul. Estamos replicando lo que hicimos en Constitución: no es solo una planta, es un proyecto de transformación territorial. Mejora empleabilidad, infraestructura, calidad de vida. Estos 50 años de experiencia en Chile son ahora una carta de presentación para nuestros proyectos en el extranjero.
-¿Perciben que hay más apoyo institucional en Brasil para estos desarrollos que en Chile?
-Sí, hay menos trabas. Pero también creo que en Chile el discurso está cambiando. Hoy se escucha con más fuerza que debemos crecer, que tenemos que desarrollar sectores donde tenemos ventajas comparativas.
Puede haber detractores del sector forestal, pero es un universo pequeño. Lo que vivimos en el aniversario de Constitución fue muy potente: autoridades, comunidad, trabajadores reconociendo el aporte que ha hecho Arauco. Estoy optimista respecto a la visión del sector y al rol que Arauco puede seguir cumpliendo desde Chile hacia el mundo.
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Permisología: Ministerio del Medio Ambiente pone más exigencias al nuevo Puerto de San Antonio. https://t.co/eLYTg3lLFI
— Ex-Ante (@exantecl) July 2, 2025
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