El nuevo libro de Guillermo Parvex, el destacado editor del best seller Un veterano de tres guerra, publicado el año 2009 por la Academia de Historia Militar, vuelve a lo suyo, a los intersticios de nuestra historia del siglo XIX, con La sombra de Patricio Lynch. Más que una novela, el libro es una documentada crónica sobre la red de espionaje que secundó al almirante Lynch desde el momento en que fue designado comandante en jefe del Ejercito en Operaciones y jefe político del Perú, en mayo de 1881.
Para entonces, luego de la batalla de Miraflores, que selló la victoria chilena, se iban a cumplir ya cuatro meses de la caída de Lima y todavía se respiraba en la ciudad virreinal un clima de inestabilidad y confusión. El mando de las tropas de ocupación había pasado de Baquedano a Cornelio Saavedra y de éste a Pedro Lagos. Pero las cosas no estaban funcionando bien.
El desorden institucional y la inseguridad en las calles eran crecientes y la designación de Lynch respondió a la necesidad de sentar las bases para una administración que, más allá del control militar, permitiera retomar la actividad económica y reducir la incertidumbre, puesto que ya entonces todo indicaba que la ocupación no iba a ser corta. Lynch se quedó en el Perú por unos tres años, no solo hasta la firma del Tratado de Ancón, en octubre de 1883; también permaneció por otros diez meses adicionales, hasta el 4 de agosto de 1884, durante los cuales vivió en Barranco, colaborando en la instalación del gobierno provisional peruano encabezado por el general Miguel Iglesias, que había suscrito la paz y entregado a Chile la soberanía de la provincia de Tarapacá.
El libro de Parvex asume que la red de espionaje montada por José Antonio Silva Montt, hombre de negocios que había trabajado el Iquique peruano anterior a la guerra, sobrino del presidente Manuel Montt y estrecho colaborador de Lynch, fue decisiva para la gestión del almirante tanto en el plano militar, porque era necesario evitar la rearticulación del ejército peruano, como el plano político, dada la urgencia que tenía para Chile firmar pronto un tratado de paz que permitiera el regreso de las tropas, controlara los gastos de la ocupación, aislara a Bolivia y neutralizara la diplomacia de Washington, que estaba jugando a favor del Perú.
Para alcanzar ese acuerdo Chile necesitaba por lo pronto la interlocución de un gobierno peruano que en lo posible fuera representativo y estuviera dispuesto a aceptar la anexión de Chile de la provincia de Tarapacá. Después de su derrota en Miraflores, el Perú vio pasar tres administraciones provisionales, la de García Calderón, la de Nicolás de Piérola y la del almirante Lizardo Montero, con ninguna de las cuales La Moneda pudo llegar a acuerdo.
Lynch tuvo que jugársela entonces para que el general Miguel Iglesias, que era un hombre del entorno de Montero, se tomara el poder, fuera investido presidente, suscribiera el Tratado de Ancón, permitiera la retirada chilena y encabezara la recomposición interna. El suyo fue un gobierno que duró poco. Iglesias tuvo que renunciar en diciembre de 1885, cediendo el poder a su gran opositor en las filas armadas, el general Andrés Avelino Cáceres.
La sombra de Patricio Lynch no es precisamente un rescate de la figura del singular jefe político y militar del Perú. El protagonista del libro no es Lynch sino Silva, el hombre del servicio secreto que llegó a anticipar prácticamente todos los movimientos con que la resistencia enfrentó al invasor. El libro saca a la luz un héroe, Silva, que no está en nuestros libros de historia y que en realidad fue decisivo para el desenlace de la guerra.
El problema es que su protagonismo desdibuja un poco la compleja figura de Lynch, almirante de la Armada y también general del Ejército de tierra, grumete casi desde niño, oficial de la Armada británica durante la guerra del opio en China, reincorporado a las filas navales después de esa experiencia, hasta que un desencuentro con el presidente Montt le valió la baja. Después Lynch partiría a California, atraído por la fiebre del oro, pero como no le fue bien se dedicó a la agricultura por un tiempo.
No era un oficial cualquiera. Masón, hombre sofisticado y de carácter fuerte, tieso de mecha, por así decirlo, hablaba cuatro o cinco idiomas y, más allá de su don de mando y de una muy certera mirada estratégica, tuvo también habilidades políticas y diplomáticas. Veterano de la guerra contra la Confederación, no es un dato menor que años antes también haya combatido contra España junto a los peruanos y tampoco lo que es que, tras su segunda reincorporación a la Armada, haya participado tanto en la campaña de Tarapacá como en la de Lima, después de las cuales se convirtió en la autoridad máxima de la ocupación.
Posiblemente hay pocos personajes históricos más discutidos que él. Muchos historiadores en Perú lo consideran un opresor despiadado por haber tolerado abusos, requisiciones y saqueos; otros, incluyendo algunos peruanos, destacan las contribuciones que hizo a la modernización de las aduanas, el correo y los ferrocarriles del Perú. Parece haber pocas dudas respecto a que puso orden y fue un hombre íntegro. También se rescatan sus iniciativas para dotar al país de un sistema judicial expedito y accesible, basado en los principios del arbitraje, para la solución de las contiendas civiles. Es lo que hace, por ejemplo, el abogado Bruno Polack en su libro El último virrey del Perú (Planeta, 2017, 206 págs.)
Descontado que en este libro la figura de Lynch aparece más bien de refilón, la investigación de Parvex es valiosa para entender la densa trama de las funciones espionaje e inteligencia a partir de las cuales Chile aseguró su victoria.
En ese contexto hubo de todo. Desde maniobras distractivas que lindan con la picaresca hasta operaciones de gran complejidad para desarticular actividades de resistencia y exacerbar las rivalidades entre distintos caudillos políticos y militares. Interesante, revelador, este no es sin embargo un libro perfecto. Los diálogos podrán estar bien reporteados, pero son tiesos. Como se sabe, la historia novelada no solo supone rigor en los datos para convencer. Supone también literatura para emocionar.
La sombra de Patricio Lynch
Guillermo Parvex. Ediciones B. 2025. 428 págs.
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— Ex-Ante (@exantecl) June 6, 2025
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