Tras la balacera del pasado 29 de mayo al interior de un colegio en San Pedro de la Paz, decidí revisar las últimas cifras que hemos conocido públicamente que tienen relación con la realidad que están viviendo los niños y adolescentes en nuestro país y los datos son, por lo menos, preocupantes.
Según un análisis de la ONG Amparo y Justicia, un niño o adolescente fue víctima de homicidio cada cinco días durante el 2024, año en que 76 niños y adolescentes fallecieron producto de un homicidio, la cifra más alta registrada en los últimos siete años. De acuerdo al Sexto Informe Anual de la Defensoría de la Niñez, hasta noviembre del 2024, 48 menores de edad habían sido asesinados con armas de fuego, por sobre los 42 casos registrados en todo el 2023.
Otro ámbito que no me fue posible obviar es una de las formas más repudiables de violencia infantil como es la explotación sexual de niños y adolescentes. Según el Observatorio de Derechos de la Defensoría de la Niñez, entre el 2022 y 2023 más de 2 mil menores fueron víctimas de explotación sexual y el 2023 se registraron 441 denuncias de explotación sexual en centros del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, justamente en los lugares que como sociedad hemos creado para proteger a nuestra infancia más vulnerable.
Este mismo diagnóstico sobre la situación de derechos de la niñez y adolescencia 2025, arrojó que el 70% de los estudiantes entre 5° básico y 4° medio ha sido víctima de situaciones que los hicieron sentir mal, principalmente por su apariencia física, forma de ser o notas.
Todos estos alarmantes datos me llevaron a pensar justamente en cómo está la salud mental de nuestros hijos y el diagnóstico es desolador. Uno de cada cinco adolescentes muestra síntomas depresivos, 8% más que en el 2017 y el 35% de las niñas evidencian síntomas depresivos frente al 9% de los niños.
Además, se ha registrado un incremento en los intentos y pensamientos suicidas entre los menores. De hecho, durante el 2024 un total de 57 niños y adolescentes entre 10 y 17 años fallecieron por lesiones autoinfligidas.
En cuanto a la educación de nuestros niños, según cifras del mismo Ministerio de Educación, en el 2024 más de 676 mil estudiantes registraron una inasistencia superior al 15%, lo que es catalogado como grave. A esto se suma un dato aún más preocupante y que es que cerca de 50 mil escolares no se matricularon el 2023 y 15 mil niños menos fueron matriculados a kínder el 2024, cifra que no tiene que ver solamente con la baja de la natalidad.
A este ausentismo escolar se suma otro dato revelador y es que en segundo medio, solo la mitad de los estudiantes alcanza las competencias mínimas en lectura y matemáticas.
Al hablar de vivienda, según el último Catastro Nacional de Campamentos 2024-2025 elaborado por TECHO Chile, un poco más de 84 mil niños y adolescentes viven en campamentos, lo que equivale a cerca del 24% del total de la población infantil de Chile, con una total falta de acceso a servicios básicos y a oportunidades educativas, deportivas o recreativas.
Con todo este oscuro panorama, no nos puede sorprender entonces que el estudio presentado por el Observatorio Niñez de Fundación Colunga, basado en la última Encuesta Casen 2023, indique que más de 800 mil niños y adolescentes en Chile viven hoy en pobreza multidimensional, es decir, enfrentando carencias en salud, educación y vivienda.
Sin duda, la radiografía de la niñez tiene muchas más aristas que las enumeradas en esta columna, pero no me cabe duda que el panorama completo es aún más preocupante, ya que el abandono que los niños y adolescentes en Chile están viviendo, sin duda, tiene efectos sumamente devastadores en su bienestar limitando sus perspectivas de futuro, sin mencionar que como país hemos fracasado en garantizar los derechos de la infancia consagrados en nuestra Constitución y en la ley, así como en diversos tratados internacionales que nuestro país ha ratificado.
Ad portas de una nueva elección presidencial, me gustaría poner sobre la mesa la necesidad de conocer las políticas que cada uno de los candidatos a La Moneda plantea desarrollar durante su próxima gobierno para recuperar la infancia de nuestros niños, y salvaguardar derechos tan básicos como el acceso a la educación, la salud y la vivienda, además de la protección contra el abuso, la discriminación y el trabajo infantil.
En la reciente conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, plantee la reflexión: ¿estamos garantizando que la infancia sea verdaderamente una etapa de descubrimiento, alegría y compañía? Hoy claramente no.
La niñez en Chile atraviesa una profunda crisis. La desigualdad educativa, la crisis de salud mental, la violencia y la pobreza multidimensional, entre otras graves realidades que los niños están enfrentando, requieren una respuesta coordinada por parte del Estado y toda la sociedad.
Entonces, ¿Los niños cuándo? ¿Cuándo serán nuestra prioridad?. Si no nos hacemos cargo todos, con sentido de urgencia, de esta verdadera tragedia nacional, claramente no tenemos futuro.
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