El rumbo de la oposición. Por Natalia González

Abogada y académica.

Para la oposición, el impulso decidido al crecimiento y al progreso (y desde ya, porque apremia), sobre la base de reafirmar la convicción en la libertad de las personas, puede ser la clave para volver a unir a un sector que quedó dividido y mal herido tras el debatible acuerdo en pensiones que se alcanzó.


El balance fiscal estructural llegó a -3,2% del PIB, mostrando un sustantivo desvío respecto del que se había estimado en forma previa. La cifra constituye el registro más malo desde que se creó la regla de equilibrio fiscal. A ello, se sumó el dato sobre la deuda pública bruta, que se empinó a 42,3% del PIB.

Malas noticias, que solo hacen pronosticar más problemas, sobre todo si se considera que el Fondo de Estabilización Económica y Social y el Fondo de Reserva de Pensiones están desnutridos, mientras la clase política está hambrienta de continuar concediendo beneficios sociales y de hacer crecer el tamaño del Estado, como quedó demostrado en la reforma de pensiones. Un desalentador cocktail para nuestro porvenir.

Ante este nublado escenario, variando a tormenta, pareciera que a ninguna autoridad le apremia empujar una potente agenda pro-inversión y pro-crecimiento.

La oposición, que apuesta a gobernar el próximo cuatrienio, debiera poner este asunto en la agenda pública como una cuestión de máxima prioridad. Mal que mal, aquella se plantea como una fuerza política que cree y empuja porque cada uno cuente con las herramientas necesarias para desarrollar sus propios proyectos de vida, con menos presencia del Estado en su experiencia vital. Así, impulsar el desarrollo debiera ser de la esencia de cada paso que dan. Por lo demás, con las cuentas fiscales en este estado febril, poco podrán hacer si llegan al gobierno sino comienzan desde ya a ocuparse del desarrollo.

Y, sin embargo, no se advierte esa urgencia. Más allá de un pequeño claro en el horizonte, constituido por el anuncio del gobierno sobre rebaja del impuesto de primera categoría (habrá que ver, en todo caso, que no se netee con otros impuestos), no se ve a los senadores opositores -que tanto ahínco pusieron para materializar el acuerdo de pensiones- arremangados de mangas, junto a las autoridades de Economía, Trabajo y Hacienda, promoviendo una agenda legislativa para fomentar el crecimiento, el empleo y la inversión y, menos aún, se advierte que ello pudiera concretarse en iniciativas legales a ser aprobadas en menos de dos semanas, como pasó con las pensiones. Y como en las pensiones, este asunto también lleva más de una década de problemas y de debate político.

No deja de ser irritante la indiferencia o, al menos, la falta de urgencia que la política, en general, parece sentir frente al crecimiento económico. En el relato, lo sindican transversalmente como una variable clave, pero a la hora de los quiubos, no se avanza.

Agendas para fomentar la formalidad laboral y mejorar los salarios, y para incrementar el capital humano del país, como hace años lo hizo Singapur, o para sacar del medio al Consejo de Monumentos Nacionales y agilizar el sistema de evaluación de impacto ambiental, no existen o no avanzan.

Todo ello en circunstancias que los diagnósticos sobran y que hay propuestas disponibles producto de múltiples comisiones y mesas de trabajo convocadas al efecto por gobiernos anteriores, y autoconvocadas por gremios empresariales y centros de pensamiento, de diversas sensibilidades políticas.

Me pregunto si la parsimonia por empujar una agenda de desarrollo potente sería la misma si al menos una parte de la remuneración de los parlamentarios y de los ministros del área económica estuviera sujeta a gatillos tales como metas de crecimiento del PIB por año o de superávit fiscal ¡Otro gallo cantaría! Tal vez sea hora de empezar a pensar en incentivos como estos para cambiar el rumbo de nuestra aletargada economía.

Tal y como muestra la última encuesta Criteria, los chilenos anhelan mejores empleos y sueldos, y que se reactive la economía. Es decir, desean mayor crecimiento económico. Intuyen que es la vía para salir de la pobreza o la vulnerabilidad o para aliviar la sensación de riesgo con la que viven muchos chilenos de clase media.

La política tiene una oportunidad para hacer algo potente y alineado con lo que los ciudadanos esperamos de ella. No queremos más excusas. Si es cierto que existe un apoyo transversal en torno a esta agenda, empujarla no debiera ser complejo. Al menos, no debiera ser más difícil que lo que fue aprobar otras reformas en el pasado reciente y lejano, y que fueron tanto o más discutidas y, lamentablemente, menos productivas y beneficiosas para el país y las personas.

Como apuntaba, llevamos más una década con nuestra capacidad de crecer y productividad estancada, sin que la política se ponga manos a la obra, lo que no es tolerable considerando que esta agenda apunta directamente a mejorar la calidad de vida de las personas. Si la política está al servicio de ellas, entonces no puede seguir dilatando la promoción de esta agenda.

Por su parte, y al menos en el caso de la oposición, tal vez sea el impulso decidido al crecimiento y al progreso (y desde ya, porque apremia), sobre la base de reafirmar la convicción en la libertad de las personas, la clave para volver a unir a un sector que quedó dividido y mal herido tras el debatible acuerdo en pensiones que se alcanzó. Está por verse.

Para más columnas, clic aquí.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Ex-Ante (@exantecl)

Publicaciones relacionadas

Juan Pablo Sallaberry

Julio 12, 2026

Cómo Paulina Vodanovic quedó debilitada tras la pugna del PS y los duros debates en los chats del partido

Paulina Vodanovic, Danisa Astudillo y Daniella Cicardini, en medio de una pugna en la sala del Senado.

Frases como “qué triste constatar que hacer política sea visto como cocinar a espaldas del pueblo” o “no sabía que éramos tan leninistas, o estás con la presidenta o te vas”, se leen en los WhatsApp internos del PS por el enfrentamiento entre Paulina Vodanovic y Daniella Cicardini. Tras la pugna está la batalla entre […]

Presidente de Imaginaccion Consultores

Julio 12, 2026

El propósito común que nos falta: volver a creer en el desarrollo. Por Enrique Correa Ríos

El desarrollo como objetivo del país no es una bandera de nadie en particular. Volver a creer en ese camino no es una consigna, sino un propósito de Estado. Sigue siendo ese propósito el impulso para que Chile vuelva a crecer.

Ex-Ante

Julio 12, 2026

Por qué la mesa por el empleo que creó el Gobierno no está a cargo del ministro Rau (y cuáles son sus objetivos)

A fines de junio se instaló la nueva mesa de coordinación interministerial pro empleo, que busca evitar que la desocupación llegue al 10% durante este año. A cargo de la instancia quedó el titular de Economía, Daniel Mas, y no su par de Trabajo. La razón, explican en el oficialismo, es la posibilidad de coordinar […]

¿Llegaremos a la verdad sobre el 2019? Por Sergio Muñoz Riveros

La comisión investigadora de la Cámara puede abrir la puerta hacia las verdades que necesitamos conocer. Pero, lo que se requiere ahora es un esfuerzo mayor, una investigación de Estado, en la que necesariamente deberían tener una alta responsabilidad los organismos de inteligencia de las FFAA. No se trata únicamente de individualizar a los responsables […]

Ex-Ante

Julio 12, 2026

Criteria: aprobación de Kast llega a 32%, el nivel más bajo de su gobierno (Lea aquí la encuesta)

Misma situación ocurre con la desaprobación a su gobierno, que aumentó dos puntos desde la medición de la semana pasada, alcanzando su cifra más alta, con un 55%.