Diciembre 14, 2024

¿Historia en crisis? Un desafío histórico y cultural. Por María Gabriela Huidobro

Historiadora y decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

El desconocimiento histórico ha llevado a una confusión conceptual que malentiende fama con trascendencia y que refleja un presentismo que privilegia la notoriedad inmediata sobre la comprensión del impacto de los acontecimientos en el tiempo.


El cierre del año escolar y la aplicación de la prueba PAES ofrecen un buen momento para reflexionar sobre los logros y déficits del sistema educativo. Después de todo, persiste una idea de que la educación está en crisis y que entre los desafíos que enfrenta, más allá de los resultados académicos y puntajes estandarizados, está el de reconocerse como espacio necesario para la formación de los futuros ciudadanos.

La asignatura de Historia cumple, en ese sentido, un rol fundamental. Es la disciplina que debe conectar a los estudiantes con su identidad cultural, misión fundamental para construir una sociedad consciente de su pasado y capaz de proyectarse al futuro. Sin embargo, la desconexión de las nuevas generaciones con la historia y sus protagonistas parece ser cada vez más profunda.

Un estudio que desarrollamos en la Universidad Andrés Bello este segundo semestre a más de 400 estudiantes de tercero medio de la Región Metropolitana arrojó resultados sorprendentes. Aunque un 72% reconoce a Bernardo O’Higgins en su retrato, sólo un 46% sabe quién fue. A Pedro de Valdivia lo conoce un 35% de los estudiantes y a José Miguel Carrera, un 31%.

Los personajes más recientes reciben mayor reconocimiento, aunque tampoco sea del todo satisfactorio: un 32% de los encuestados no sabe quién fue Salvador Allende y un 28% no logra definir a Hitler. La situación de las mujeres de la historia es peor. Aunque Gabriela Mistral y Michelle Bachelet son conocidas por la mayoría, un 25% no las identifica. Javiera Carrera es conocida sólo por un 13%; Inés Suárez, por un 15% y Paula Jaraquemada, por un 7%.

En tanto, cuando se solicitó a los estudiantes nombrar de forma espontánea a personajes de la historia, el 63% de las figuras mencionadas correspondieron a los siglos XX y XXI, mientras que sólo el 1% se asoció al mundo medieval. Más allá de Colón, Mistral o Pinochet -los más populares- se asomaron nombres de personajes populares, pero no necesariamente históricos: Cristiano Ronaldo, Taylor Swift, Mon Laferte o Lionel Messi, entre muchos otros.

Aunque no se crea, entre otros personajes mencionados más de cinco veces, figuran Naya Fácil y Cathy Barriga. El desconocimiento histórico ha llevado a una confusión conceptual que malentiende fama con trascendencia y que refleja un presentismo que privilegia la notoriedad inmediata sobre la comprensión del impacto de los acontecimientos en el tiempo.

Estos resultados reflejan un problema que desafía a la enseñanza de la historia. Con la mejor de las intenciones, las reformas curriculares buscaron abandonar la memorización de nombres y fechas, para fomentar con esta asignatura, el desarrollo de habilidades analíticas y ciudadanas. En el afán de no limitarse a “pasar materias”, la visibilidad de los personajes históricos se redujo, afectando las posibilidades de conectar a los estudiantes con el pasado. La historia necesita de rostros y relatos que promuevan la empatía como la imaginación. Sin ellos, el pasado se vuelve impersonal y desconectado del presente.

Se trata de un problema de cultura general en su sentido más profundo. Si se ignora a los personajes y acontecimientos que han moldeado nuestra sociedad, se pierde el sentido de trayectoria y patrimonio, aspectos clave para reconocernos y proyectarnos como comunidad. La historia no es solo un ejercicio de erudición, sino de memoria popular que, atesorada, permite construir identidad para enfrentar, como país, los desafíos actuales y futuros

Para más columnas, clic aquí.

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Junio 4, 2026

Por qué el oficio de Dorothy Pérez complicó aún más los planes de ampliar el penal Santiago 1

La contralora Dorothy Pérez el 27 de abril de 2026 en Santiago. (Hans Scott / Agencia Uno)

Al fallo del Décimo Séptimo Juzgado Civil de Santiago, que el lunes congeló la ampliación del penal Santiago 1 —considerando atendibles los argumentos de la Municipalidad de Santiago en torno a que más que una extensión sería construir una nueva cárcel—, se sumó la decisión de este miércoles de Contraloría, que rehusó tomar razón de […]

Magíster en Políticas Públicas, Universidad de Chicago, Investigadora Corporación Moviliza

Junio 4, 2026

Investigar antes de recortar. Por Carola Salas

Un Estado que no sabe qué intervenciones ahorran costos futuros ni qué poblaciones están quedando fuera termina recortando a ciegas. Y en política social, recortar a ciegas suele ser caro: para las personas, para los servicios públicos y para el propio presupuesto fiscal.

Director Ejecutivo Pivotes

Junio 4, 2026

Collahuasi y las falencias de la ley ambiental. Por José Antonio Valenzuela

Es tarea de la Corte Suprema corregir este fallo y volver a mostrar esa necesaria deferencia técnica de los tribunales hacia la autoridad administrativa y al proceso técnico.

Plan de (re) construcción: cuando solo tienes un martillo, todo parece clavo. Por Felipe Balmaceda

Un plan de construcción incide en la capacidad productiva futura: capital humano, mercado laboral, innovación y Estado. Lo presentado al Congreso incide en la carga tributaria y genera incentivos temporales que no construyen una arquitectura de incentivos capaz de impulsar un progreso sostenible.

Ex-Ante

Junio 3, 2026

La doble vida de José Pérez Asencio, el ejecutivo bancario acusado de lavar dinero del Tren de Aragua

En la imagen, José Carlos Pérez Asencio.

Formó parte de las primeras olas de migración venezolana, vivía en Estación Central y trabajaba desde 2019 como ejecutivo del Santander. Entre sus funciones estaba cobrar deudas a clientes difíciles. A éste llegó tras desempeñarse en el banco de Venezuela como “especialista de crédito”, dijo su LinkedIn.