En las últimas semanas, hemos sido testigos de un alza de más de un 25% en el precio del cobre en lo que va de 2024. Este repunte ha generado un optimismo sobre las perspectivas económicas de Chile, ante la histórica correlación entre el cobre y el peso chileno (CLP), y por el aumento esperado de los ingresos que van a las arcas fiscales. Sin embargo, es necesario analizar si este incremento en los precios del cobre y sus perspectivas de mediano y largo plazo son suficientes para apoyar de manera sostenible a la economía chilena, enfocándonos especialmente los impactos en la política fiscal y en el tipo cambio.
Contexto actual y perspectivas del Precio del Cobre. El alza en el precio del cobre durante 2024 ha sido explicada por varios factores: reducción de la oferta por problemas en mineras relevantes (First quantum, Glencore, Southern copper, por mencionar algunas), un aumento de la demanda por su uso en sectores de vehículos eléctricos, energías renovables e inteligencia artificial, sumado a un giro levemente favorable en los indicadores macroeconómicos de China. Ante esta combinación de eventos, se espera una escasez en el mercado, pronosticando un déficit cada vez mayor para este año y el próximo, lo que debería mantener los precios del cobre en niveles elevados durante los próximos años, con algunas proyecciones superiores a los US$ 6 por libra en 2025.
Los beneficios inmediatos de este aumento para la economía chilena son claros: una apreciación de la moneda local, que ha sido de más de un 7% sólo en mayo; y una mejora en la expectativa de los ingresos tributarios provenientes de cobre, lo que fortalecería la posición fiscal del país.
Impacto en el peso. El precio del cobre es señalado como el principal determinante la fortaleza del peso en el mercado local. En el contexto actual, hemos visto que el peso chileno ha comenzado a apreciarse en respuesta al incremento del precio del cobre, sin embargo, es importante destacar que la relación entre el cobre y el peso no es la misma que años previos. La moneda local ha sido influenciada por otros factores en los últimos años, especialmente post crisis social y pandemia, destacándose la incertidumbre política-económica y el diferencial de tasas de interés entre Chile y Estados Unidos.
Según muestran algunos indicadores, la incertidumbre ha venido con una tendencia a la baja luego de tocar máximos en 2022 y no se observan riesgos significativos en el corto plazo que empujen al deterioro de la moneda. Sin embargo, el diferencial de tasas sigue siendo un desafío. Los datos recientes en Estados Unidos aún no convencen sobre una política monetaria menos restrictiva, mientras Chile se encuentra en un ciclo de reducción de tasas que podría ser más agresivo en un contexto de desaceleración económica. Este diferencial puede limitar- o incluso revertir- la apreciación del peso, a pesar de los altos precios del cobre.
Implicaciones para la Política Fiscal. El aumento en los precios del cobre proporciona una oportunidad para mejorar la posición fiscal de Chile. Los mayores ingresos por tributación de las empresas mineras pueden aliviar algunas presiones fiscales, permitiendo una reducción del déficit. No obstante, como menciona la Directora de Presupuestos, Javiera Martínez en una entrevista en La Tercera, la participación de los ingresos del cobre ha ido disminuyendo, donde los precios actuales no solucionarían los problemas de estrechez fiscal del país.
En concreto, desde el año 2006-2007, donde los aportes de Codelco junto con las empresas de la Gran Minería Privada (GMP-10) ponderaban más del 30% de los ingresos totales, la tendencia ha sido a la baja, alcanzando cifras de un dígito desde 2014. Un cálculo simple indica que de materializarse las optimistas expectativas en el precio del cobre para 2024 y 2025 (US$ 5,2 y US$ 6 por libra lb respectivamente) la inyección de recursos adicionales a lo contemplado actualmente por la Dirección de Presupuestos sería de un 3% de los ingresos totales para este año y un 4% el próximo, lo que en términos de reducción de déficit no explicaría más de 0,7-1,0 puntos porcentuales.
En este escenario, Chile enfrenta desafíos significativos en términos de su política fiscal. A pesar de un aumento en los ingresos por cobre, el crecimiento de la deuda de los últimos años y reservas internacionales por debajo del nivel recomendado por el FMI, limitan la capacidad del país para manejar shocks internos y externos. Es crucial que se gestionen los ingresos adicionales del cobre de manera estratégica, enfocándose en un fortalecimiento económico y consolidación del balance.
En conclusión. El aumento en el precio del cobre es una señal positiva para la economía chilena, sin lugar a dudas. Sin embargo, es esencial mantener una perspectiva equilibrada y considerar los desafíos asociados. Aunque el cobre proporciona un apoyo importante en la evolución de la moneda local, existen otros factores que también juegan un papel crucial y que podrían afectar al buen desempeño del peso en el corto y mediano plazo. Adicionalmente, para que este proceso sea verdaderamente beneficioso y sostenible, es necesario abordar los desafíos en la política fiscal, donde la clave en la utilización de recursos adicionales será la prudencia y la estrategia. Solo de esta forma, el boom global del cobre podrá proporcionar un apoyo sólido y duradero a la economía chilena.
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