El año comenzó bastante más disruptivo de lo habitual, aunque desde la crisis Subprime de 2008, ya no existen años tranquilos ni veranos sin novedades.
Los mercados financieros partieron muy movidos, esperando señales de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y sí que los dio: no hay bajas de tasas en marzo. Y si bien, en lo personal ese call me parecía poco probable, el mercado estaba muy jugado -también como una forma de presionar a la Fed-. Tal señal dada el presidente de la Fed, Jerome Powell, ha tenido impactos importantes en los mercados financieros. Las tasas de largo plazo de EE.UU. han aumentado y el dólar estadounidense se ha fortalecido.
Los impactos inmediatos en Chile se sintieron a través del tipo de cambio, donde las perspectivas del diferencial de tasas entre Chile y Estados Unidos ha sido el principal driver en los movimientos que hemos visto en lo que va del año.
Al mismo tiempo, desde comienzos de año, en Chile se fueron formando perspectivas en los mercados financieros de que la tasa de interés iba a llegar a 4% en septiembre de este año, implicando que el diferencial de tasas con Estados Unidos sería negativo por algún tiempo, durante este y algo del próximo año. Esto se vio fortalecido luego de la Reunión de Política Monetaria del Banco Central, en donde señaló que la inflación llegará a la meta antes de lo previsto en el IPoM de diciembre, antes explicitó que llegaría a su tasa neutral de 4,00% durante el segundo semestre. Lo anterior, significó un cambio en nuestras perspectivas de Tasa de Política Monetaria (TPM) para fin de año, por lo que vemos que ésta llegará a la neutral en octubre.
El gran “trasquilado” de todo esto, será el tipo de cambio, que mantendrá presionado y en niveles elevados hasta que la Fed entregue un camino más definido, o el menos algunas luces, de cuándo comenzaría el ciclo de recortes de tasas. Y espero que esto ocurra en su reunión de marzo.
Los mercados se arman de expectativas y a medida que se sepa cuando el diferencial de tasas entre Chile y Estados Unidos vuelva a ser cero o positivo, el peso se verá menos presionado y podría apreciarse. Mientras no se configuren las expectativas, tendremos que aguantar estos niveles.
Hay que hacer notar, que un peso muy depreciado es lo que la economía chilena tendrá que resistir para que el Banco Central pueda bajar las tasas rápido, lo cual es preferible en este momento.
Las perspectivas de crecimiento para 2024, han ido sistemáticamente corrigiéndose a la baja, y desde mi punto de vista, las expectativas de tasas más bajas – y su futura concreción-, tendrán un impacto positivo sobre la actividad, lo cual más que compensará un tipo de cambio elevado. Es por eso que el Banco Central, en esta ocasión, ha dejado que la moneda flote y no ha realizado ningún tipo de intervención. Su principal objetivo hoy en día, con la inflación casi en la meta, es bajar las tasas para que éstas no tengan un efecto negativo sobre la actividad en el mediano plazo.
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