Hasta agosto de este año, Chile junto con otros países de la región se beneficiaban de una tendencia a la baja del riesgo país, que se podía observar en la caída consistente de riesgo del EMBI y spreads de los Credit Default Swaps (CDS). Esta tendencia se ha revertido en los últimos dos meses, marcando una clara señal de sensibilidad a la información entregada por el Banco Central en la última Reunión de Política Monetaria de Octubre (RPM).
Como ha sido la temática desde hace algunos años, los factores de percepción del riesgo país se han vuelto más complejos y deben ser analizados a través de una mirada dinámica y considerando incertidumbre en factores externos e internos.
A nivel externo, como bien indica el comunicado de la última RPM del pasado mes de octubre, las condiciones financieras globales se han estrechado y tornado complejas y volátiles, considerando la situación geopolítica actual. Las tasas de interés de largo plazo han aumentado significativamente, sin descartar adicionalmente nuevas alzas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED).
En cierta medida, esta tendencia no ha sido ajena a la percepción de riesgo soberano en países latinoamericanos y Global como muestra la siguiente gráfica de comportamiento del EMBI:
Si bien aún nos encontramos dentro de los niveles más bajos de los últimos 12 meses, como se mencionó anteriormente, las condiciones financieras y geopolíticas tuvieron un fuerte impacto en octubre provocando que el riesgo país aumentara cerca de cuatro veces en comparación al aumento experimentado en septiembre como se puede observar en la siguiente tabla:
A nivel local, la economía chilena se encuentra altamente expuesta al comportamiento del mercado de materias primas. En este sentido, el precio de los commodities ha tenido un comportamiento diverso. En estos últimos meses el precio del petróleo presenta una tendencia al alza y el precio del cobre y del litio muestran una tendencia a la baja, en línea con la apreciación del dólar y de la caída de la demanda de países como China. Esto en gran medida afecta directamente a nuestros niveles de producción y exportación, así como también de un mayor costo y menor margen, incrementando la percepción de riesgo en la economía.
Si bien es cierto que Chile ha venido reduciendo su déficit de cuenta corriente y los niveles de inflación continúan bajando, aún no se observa un impulso en las condiciones de crecimiento que puedan fortalecer la posición de recuperación de la economía, lo que hace que la economía siga expuesta a condiciones de volatilidad, debilitando así su posición de recuperación y exposición de riesgo.
Los movimientos de riesgo país han sido similares para la región, el mundo y Chile. Dicho esto, la pregunta es por cuánto tiempo y si esta dinámica se romperá internalizando un mayor riesgo frente al desafío de fortalecer las condiciones internas para generar un ambiente de consenso para impulsar los factores de crecimiento real de la economía.
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