EE. UU. clasifica como minerales críticos aquellos: i) que son esenciales para su seguridad económica o nacional; ii) cuya cadena de suministro es vulnerable a interrupciones, incluyendo restricciones asociadas a riesgos políticos externos, crecimientos abruptos en la demanda, conflictos militares, disturbios violentos, comportamientos anticompetitivos o proteccionistas, y otro riesgos a lo largo de la cadena de suministro; y iii) que proveen una función esencial en la manufactura de un producto, incluyendo aplicaciones en tecnología energética, en la defensa nacional, en la agricultura, en los bienes de consumo electrónicos y en la salud, y cuya carencia tendría consecuencias importantes para su seguridad económica. La lista no incluye los minerales combustibles.
En base a estos criterios, la lista vigente desde 2022 contiene 50 minerales, tres de los cuales son producidos en Chile según el Anuario de la Minería de Chile de 2021, publicado por Sernageomin: cinc, litio y manganeso. La lista es revisada al menos cada tres años, pero el Ejecutivo estadounidense tiene discreción para agregar o retirar minerales en cualquier momento.
¿Por qué es importante que minerales extraídos en y exportados desde Chile estén en esta lista? En términos generales porque EE. UU. está buscando asegurar la disponibilidad de estos elementos esenciales en ciertas cadenas de suministro de bienes y equipos desde países confiables -según el punto de vista norteamericano- y así no enfrentar la suspensión de su suministro por razones geopolíticas. En particular, el objetivo es reducir la dependencia de países y empresas que EE. UU. denomina como “entidades de preocupación” (entities of concern).
Lo anterior se está traduciendo en medidas concretas de política industrial que especifican un porcentaje mínimo de contenido desde países seleccionados para la producción y venta de ciertos bienes en EE. UU. Un ejemplo de ello es el otorgamiento de beneficios tributarios a quienes compren vehículos eléctricos solo si sus baterías contienen minerales críticos extraídos en EE. UU. o en países con los cuales este país tiene tratados de libre comercio.
Por lo tanto, a partir de este año, el litio proveniente de Chile y de Australia tiene una preferencia por sobre el originario de otros países para ser incorporado en baterías fabricadas en EE. UU. El 3 de abril, el Departamento del Tesoro emitió el instructivo que implementa esta norma. Chile está incluido entre los 21 países con tratados de libre comercio cuyos minerales críticos serán efectivamente considerados como contribuyendo al cumplimiento del requisito de contenido exigido. De esta forma, los compradores estadounidenses se beneficiarán del crédito tributario cuando compren un auto con litio chileno. Ahora, se requiere con prontitud que Chile aumente la capacidad de producción y exportación de litio ante esta ventana que se abre y que puede cerrarse en la medida que el beneficio se extienda a otros países.
El cobre también es utilizado en las baterías, pero no está incluido en la lista de minerales críticos. En consecuencia, el cobre extraído y procesado en Chile no contribuye a que la batería sea considerada para efectos del beneficio tributario. Es decir, a diferencia del litio, no existe una ventaja para que los fabricantes de baterías de EE. UU. utilicen cobre chileno.
El Gobierno de Chile debe, en el marco del Tratado de Libre Comercio, negociar la inclusión del cobre en la lista de minerales críticos de manera que las láminas de cobre contenidas en una batería también puedan ser de cobre chileno, y los compradores de autos eléctricos con esas baterías obtengan una reducción de sus impuestos. Esta propuesta de inclusión del cobre recibirá el apoyo de senadores y representantes que consideran que el cobre debe ser un mineral crítico para EE. UU. por su enorme importancia en la transición energética.
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