-¿La declaración de sitios prioritarios va a afectar a todos los sectores productivos?
-Estas declaratorias que son numerosas -actualmente se están evaluando 99 sitios- afecta transversalmente a la minería, la salmonicultura, a la pesca, al área forestal, la agricultura, la construcción, la energía. O sea, impacta a todas las actividades productivas que ahí se puedan desarrollar.
-Terminaría siendo un impacto transversal.
-Por supuesto. Además, la meta del 30% de territorio nacional protegido a 2030 hace que los sitios prioritarios pasen a ser una suerte de “germen” de área protegida que podría afectar incluso proyectos de actividades que cuentan con RCA. O sea, estamos hablando de una extensión de condiciones variadas de protección que son inciertas sobre terrenos que son privados. Por lo tanto, hay una vulneración a la propiedad privada que no es menor.
-En esta línea, distintas voces han catalogado las declaratorias de sitios prioritarios como una “expropiación regulatoria”.
-Diría que desde punto de vista de desarrollo de proyectos hay dos fenómenos: uno que es una suerte de congelamiento económico en todos los sectores productivos, porque no sabes cómo va a afectar cualquier desarrollo futuro o planificación; no puedes hacer grandes planificaciones (…) Junto con esto, producto de la incertidumbre que se genera hay un riesgo de expropiación regulatoria que puede derivar en una judicialización porque estos (sitios prioritarios) se declaran sobre propiedad privada.
Eso puede restringir los derechos de propiedad porque te impiden o te limitan cualquier uso actual o futuro de esos terrenos y como no hay contemplado ningún mecanismo de compensación o indemnización del Estado, efectivamente puede configurar una expropiación regulatoria.
-¿Estos fenómenos también vendrían siendo transversales a los distintos sectores productivos?
-Por supuesto. En el momento en que un área la definen como sitio prioritario, más aún que todavía ni siquiera conocemos los reglamentos en esta materia, de alguna manera no sabes qué vas a poder desarrollar en ese lugar. De hecho las sanciones pueden ser importantes, lo que va a hacer el reglamento es definir cuáles son esas acciones que pueden dar lugar a infracciones y estas pueden ser desde extraer tierra de hojas hasta extraer hongos o algas, porque esto es terrestre y marítimo.
-¿La judicialización sería por posibles alegatos de los privados ante el Estado?
-Claro, porque cuando tú tienes una expropiación regulatoria donde no está considerada ningún tipo de compensación al dueño de ese terreno, evidentemente surgen potenciales demandas y judicialización.
-Distintas voces han señalado que la Ley SBAP quedó mal redactada, ¿es así?
-Lo primero es que no hay claridad para fijar la metodología de definición de los sitios prioritarios y lo que está haciendo el Gobierno es acelerar la declaratoria de estos sitios que estaban definidos con anterioridad con un sistema alejado de criterios técnicos y lo está haciendo a través de un proceso que son resoluciones exentas. Esto no pasa por control de Contraloría, no tiene ningún respaldo técnico-científico verificable, o sea, la metodología ha sido débil, ha sido poco transparente.
Las consultas ciudadanas han sido procesos informativos que, de hecho, ni siquiera incluyen notificar a los dueños de los predios afectados. En general, la tramitación de los reglamentos ha sido en forma acelerada y hay una preocupación de cuánto de esto va dejando amarrado predios que tienen vocación productiva y que no están equilibrando bien esta visión de protección o de conservación con las necesidad de desarrollo económico del país.
-Entonces, crees que quedó mal redactada…
-Más que decir si quedó bien o mal, lo que importa es al momento de implementarla. Por ejemplo, cuál es la razón para definir los sitios prioritarios antes de que tengamos el reglamento. Ni siquiera estamos contra el tiempo porque hay tres años más en que se podría hacer esto y la sensación que queda es que hay una premura por dejar estos sitios declarados sin un proceso objetivo, técnico y recogiendo las preocupaciones del mundo productivo.
-¿Cómo crees que debería ser el proceso, tomando en cuenta que el Consejo de Ministros de la Sustentabilidad y el Cambio Climático podría pronunciarse?
-O sea, esa ya es la última instancia. Primero esperaría que en todos los procesos de consulta pública realmente no fuera un mero trámite, sino que realmente se crearan espacios de diálogo con el mundo privado para definir una metodología que permita sopesar la necesidad de protección con la necesidad de desarrollo económico. Luego, cuando estos temas se ven en el Consejo primara una mirada diversa, que no solo sea el Ministerio Medio Ambiente que lleve adelante estas iniciativas, sino que también esté puesta la visión de los ministerios sectoriales.
-Muchas voces han comparado la definición de sitios prioritarios y la Ley Lafkenche…
-Es similar a lo que se ha experimentado con la Ley Lafkenche, donde no hay un equilibrio entre el objetivo que busca la regulación con el desarrollo social y económico del país. Eso va generando tensiones, va generando paralización de la actividad productiva y judicialización.
Entonces, afecta el desarrollo productivo y lo que hemos podido ver con la Ley Lafkenche, que requiere mejoras sin lugar a dudas, pero también donde la implementación tiene mucho que decir porque si acoges solicitudes que son absolutamente desproporcionadas en cuanto a extensión, donde el demostrar uso consuetudinario parece ser basado en criterios poco objetivos, lo que terminas haciendo es bloquear el desarrollo productivo.
-Específicamente, ¿qué similitudes tienen?
-Es asimilable en el sentido de que está generando mucha incertidumbre, congelamiento de actividades económicas y que su implementación no cumple con criterios de objetividad, transparencia y análisis técnicos para su implementación.
-La ministra de Medio Ambiente Maisa Rojas anunció que se extendería los plazos a la consulta pública de los sitios prioritarios ¿hasta cuándo debería fijarse?
-La ministra no dio plazos y creo que los tiempos no deben ser perentorios; tienen que ser abiertos hasta que realmente haya una convicción después de un diálogo intenso y un análisis técnico profundo.
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