“Si bien las búsquedas no son votos, brindan información en lo que está en la mente colectiva del electorado”, decían los investigadores que durante la campaña de Obama en 2008 se sentían atraídos con la idea que una elección tan vinculada a Internet, podía ser predicha desde los buscadores y desde el entonces juvenil Twitter.
Desde ese momento, con campañas políticas desplegadas en las RRSS, investigadores han creado modelos matemáticos o han llevado las ciencias sociales a la web con el fin de imitar a las encuestas y ser capaces de anticipar elecciones. Y no sólo elecciones. Pero aún hay dudas de qué tan precisas pueden ser.
Para la campaña de Obama, investigadores lograron vía Twitter predecir quién ganaría. Pero los porcentajes por Estados fueron subestimados. Lo mismo pasó con Trump. Los científicos sociales se concentraron en Facebook, pero fallaron en el porcentaje de apoyo de la derecha estadounidense en la votación final.
Sin duda es atractivo estudiar las RRSS para los investigadores. Hacer inferencias utilizando datos de redes sociales es económico, se puede realizar casi en tiempo real y se puede rastrear a las personas repetidamente a lo largo del tiempo transformando el modelamiento matemático en predicciones sin necesidad de preguntarle directamente nada a las personas.
En Chile, los científicos sociales también han buscado cómo predecir las elecciones más allá de las encuestas. El entusiasmo viene pues tanto en el plebiscito de entrada como en la pasada segunda vuelta presidencial la evolución de las RRSS estuvo de la mano con las encuestas. Casi milimétricamente la suma de Facebook e Instagram marcaron la misma tendencia que el resultado final. Algunos han ido más allá de las redes sociales agregado otras capas de información a sus modelos predictivos dándole un preminente valor a la capacidad predictiva de la inteligencia artificial.
Con el plebiscito de salida de este domingo, sin embargo, las encuestas corren por otro camino a las RRSS. Desde julio Facebook e Instagram le han dado ventaja al Apruebo. Pero hay algunas consideraciones: Facebook ha perdido fuerza como tracción social y en una disputa con dos opciones, la conversación se hace confusa. La medición de sentimientos (si el post es positivo, negativo o no sabe) se hace más compleja. De hecho, algunos papers dicen que medir sentimientos no es mejor que los clasificadores aleatorios, la más popular de las técnicas de predicción.
La mayoría de las encuestas en tanto, han mostrado sistemáticamente la primacía del Rechazo por sobre el Apruebo, en una suerte de contradicción con el análisis que han mostrado algunos modelos basados en big data.
Una contradicción que, era que no, ha sido usada como arma electoral donde los partidarios del Apruebo han aparecido impugnando las encuestas arropados en las predicciones basadas en algoritmos y, viceversa, el mundo del Rechazo ha salido a confrontar dichas predicciones acusándolas de poco rigurosas por su falta de aleatoriedad.
“Lo que está claro es que el fin de semana habrá un antes y un después en la pelea entre encuestas (jugadas por el Rechazo) y la medición de datos (que dicen hace rato que gana el Apruebo). Hasta aquí -plebiscito de entrada y segunda vuelta- ganó la medición de datos”, argumentó en Twitter el periodista Felipe Bianchi, instalando una polémica en códigos polarizadores como si ya no hubiera suficiente tensión ambiente.
Una falsa polémica porque quienes hacemos investigación sobre tendencias mediante encuestas, también modelamos tantos sobre la data mismas de las encuestas como sobre la de las redes sociales para entender complementariamente los fenómenos políticos, sociales y de mercado.
Nos mueve el conocimiento, el aprendizaje y la investigación. Gane el Apruebo o el Rechazo ni las encuestas ni los análisis mediante modelamientos matemáticos serán derrotados. Será un aprendizaje colectivo.
Es precisamente, la lógica de vencedores y vencidos la que ha emporcado el ambiente polarizándolo. No seremos nosotros, quienes absurdamente nos pleguemos al juego de la polémica, por muy sabroso que resulte mediáticamente.
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