-Ana Lya Uriarte tiene una enfermedad complicada y tuvo que renunciar. En su lugar quedó Álvaro Elizalde. ¿Una muestra de pragmatismo del Presidente?
-El presidente Boric ya tiene claro que el diseño original de su gobierno ya terminó. Y ahora tiene que administrar de mejor manera lo que queda de su mandato. El ánimo refundacional ya no existe. Con la llegada de Elizalde, queda claro que lo que más tranquilidad y seguridad le da al Presidente es gente del Socialismo Democrático, con experiencia y liderazgo. Elizalde lo refuerza.
Es un realismo que abre la puerta definitiva a los 30 años anteriores y que demuestra que está claudicando del diseño original, que terminó en el cuatro septiembre pasado. Por lo tanto es un pragmatismo que habla bien del presidente Boric. Esto suena insólito, pero el Presidente necesita gente madura, gente que le dé estabilidad y que lo proteja.
-¿Cómo ves a Elizalde en ese puesto que es clave para la negociación, para llegar a acuerdos?
-Es un puesto difícil, desgastante. Pero yo lo veo bien. Elizalde representa una ponderación, una visión política, un equilibrio y es alguien políticamente bien formado.
-¿Comienza una nueva etapa del Gobierno de Boric?
-Sí, de todas maneras. Boric tiene que administrar acuerdos. Y tiene que buscar personas que le permitan ese proceso. Es lamentable lo de Ana Lya, pero tampoco estaba tan cómoda. Tuvo un par de derrotas. Desde un punto de poder político, creo que Elizalde tiene más. Es como tener una especie de un ministro potente, casi al nivel de un ministro interior, que hasta puede ser presidencial. Una especie de panzer que de alguna manera cumpla el rol de cuidar el presidente y que los problemas queden en el Ministerio, no que traspasen a La Moneda y que el único que ponga el pecho sea el presidente.
-En tu última encuesta el Presidente sube 6 puntos. ¿Qué momento vive Boric, desde el punto de vista político?
-Es un tema importante el momento que vive Gabriel Boric. Sin duda ha sido un gobierno difícil para él. Siempre ha mantenido una estabilidad en su nivel de aprobación en torno al 25% o 26%. Es como la base de apoyo que tuvo en primera vuelta. Sin embargo, en abril tuvo un alza de seis puntos.
-Que es significativo.
-Sí. Una hipótesis es el impacto que ha tenido en la ciudadanía el tema de las 40 horas. Ha sido mayormente valorado en segmentos medios bajos que los segmentos medios altos. Precisamente el alza que tuvo Boric se concentró en los segmentos medios bajos. La segunda hipótesis es que la ciudadanía ha ido entendiendo que el gobierno está haciendo esfuerzos y acciones contra la delincuencia. La ciudadanía también se cansa cuando por cualquier hecho de delincuencia, que obviamente es grave para el país, la oposición inmediatamente salga a responsabilizar al Gobierno y directamente al presidente. La gente puede leer eso como una estrategia electoral.
-¿La ciudadanía está totalmente alejada del proceso constituyente?
-Efectivamente, está totalmente alejada. El interés no supera el 30%, que es bajo. Otra cosa es la desconfianza en el proceso, cercana al 60%. Además, casi un 60% no tiene claro todavía por quién va a votar, a tres semanas y media de la votación. Hay apatía, desconexión, poco interés, desconfianza, y desinterés con este proceso constituyente.
-¿En el anterior proceso constituyente había más interés?
-Era un poco más alto, había más efervescencia, más discusión. El actual proceso lo veo complejo. El 50% no tiene idea de qué va a votar respecto al texto. Es obvio, porque todavía no se ha comunicado mucho sobre el tema. Sin embargo, entre los que tienen una posición un 29% está en contra y un 21% a favor. Todo esto influenciado porque la gente quedó muy, muy cansada con el proceso anterior. El proceso constituyente quedó en un nivel de desprestigio relevante.
-Otra cosa que ustedes preguntan es el tema de las preferencias presidenciales. Está Kast, Matthei. ¿No se mueve la aguja?
-No hay cambios relevantes. La pregunta no tiene un objetivo predictor, sino más bien mide la temperatura del momento. Los liderazgos políticos a esta altura del partido. Lo que sí muestra es que los partidos de centro derecha tienen hoy día preponderancia. Y esto tiene que ver con el relato justamente de la seguridad. Hay una falta de liderazgo de la centro izquierda o izquierda. Los que se posicionan son liderazgos antiguos, como Bachelet y entre los emergentes Camila Vallejo. Vemos dos liderazgos que marcan diferencias relevantes. Por un lado José Antonio Kast, que viene con un capital político de las elecciones de la anterior campaña y Matthei.
-Pero ella baja 4,9 puntos. No es poco.
-Eso tiene relación con la sobreexposición en el tema de seguridad, que insisto, yo creo que la gente se cansa también. Todo se critica y de alguna manera es evidente que el Gobierno no lo ha hecho bien en seguridad, pero tampoco se le puede asignar justamente a La Moneda. Cualquier color político que fuera gobierno, tendría los mismos problemas, porque no son de fácil solución. Va a ser un tema de largo plazo, de varios años. No va a ser una cosa que se solucione mañana.
-¿El tema de las dos almas es algo que llega a la gente y que afecta a la imagen del presidente o es una cuestión de la élite política nomás?
-Es un tema de la elite política, de la gente Twitter. No más del 18% de la gente usa Twitter. La población no tiene tan clara la diferencia de las dos almas de izquierda/centro izquierda, que forman la coalición de gobierno.
-¿Ha aumentado el populismo?
-Si ves la propaganda para la elección del 7 de mayo, no es una discusión constituyente directamente, es una elección de de castigo, de cuestionamiento al gobierno. Lamentablemente nadie está pensando en qué queremos de Chile y cómo queremos a Chile. En nuestro país sucede lo que pasa en toda Latinoamérica, pero alguna vez Chile fue distinto. Hoy día la política es populismo, populismo, populismo.
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