La fiscalización del comercio informal en Lo Barnechea no es exceso de celo, sino una medida necesaria para evitar una pendiente resbaladiza que normalice conductas indebidas.
Una lectora chilena envió una carta al director criticando al municipio de Lo Barnechea por su estricta fiscalización hacia jóvenes que venden cerezas de manera informal.
“Mientras los chilenos despertamos todos los días con nuevos portonazos, turbazos y asesinatos, en Lo Barnechea nuestras autoridades vuelven al ataque de los ‘peligrosísimos’ vendedores de cerezas”, ironizó en su carta.
El alcalde de Lo Barnechea se defendió señalando que la fiscalización de actividades comerciales es un deber de la autoridad y en caso alguno una decisión arbitraria.
Por otra parte, el alcalde electo también defendió la política de fiscalización contra el comercio informal y confirmó que tendrá “tolerancia cero” contra estas prácticas.
¿Tiene razón la autora de la carta? ¿Se trata de autoridades con exceso de celo que no debiera preocuparles estos temas, sino solo de los temas más graves de seguridad pública?
De ninguna manera. La autoridad hace bien al ser implacable con el cumplimiento de la norma respecto de la comercialización informal de frutas.
Uno de los temas que se sostenido el último tiempo en materia de comportamiento de las personas es que la inclinación a hacer trampa crece paso a paso. En lo que se ha denominado “pendiente resbaladiza”.
Y esto, se ha sostenido, tiene importancia especialmente tratándose del cumplimiento de la ética en los negocios en las organizaciones.
Los estudios sobre comportamiento delictivo e incluso desastres empresariales concluyen que muchas historias de actos corruptos comienzan con algo bastante pequeño y relativamente inocente.
La “pendiente resbaladiza” no es solo un concepto abstracto, sino una advertencia concreta sobre cómo pequeñas concesiones puede abrir la puerta a transgresiones mayores. Permitir que actividades aparentemente inofensivas, como el comercio informal, operen sin regulación, puede parecer un problema menor, pero envía un mensaje preocupante: las reglas son flexibles y negociables.
En el fondo, si las personas están dispuestas a cruzar la línea solo un poco, esa línea se mueve de modo que cuando surge otra tentación, el siguiente pequeño paso los aleja aún más de la línea de base. Y así sucesivamente.
En otras palabras, solemos racionalizar las conductas indebidas para justificar el oportunismo y ello se convierte rápidamente en parte de una nueva normalidad.
Las entrevistas de delincuentes de cuello blanco a menudo describen una pendiente resbaladiza, pero identifican el primer paso como un momento de debilidad: ser tentado por un amigo o colega para que cometa un pequeño acto de mala conducta (y, por lo tanto, fácil de racionalizar), sin darse cuenta de que ese paso hace que sea mucho más difícil decir que no cuando se le vuelve a preguntar.
Una falsificación de firmas de clientes, por ejemplo, suele justificarse con que se le ahorra tiempo y molestia de firmar determinados papeles. Tiempo después esto puede convertirse en firmas falsificadas que malversan fondos de la cuenta del cliente y los ponen en manos del ejecutivo.
La ética, decía Aristóteles, es carácter y en la forja del carácter de las personas resulta crucial ir tomando buenas decisiones a lo largo de la vida para ir generando predisposición a actuar correctamente en el futuro.
Para más contenido After Office, clic aquí.
Freno a la fuga de capitales: la repatriación como alternativa para Chile. Por Pablo Flores.https://t.co/uezxeX5dDF
— Ex-Ante (@exantecl) December 4, 2024
Publicaciones relacionadas
El Niño no solo es un fenómeno climático: es un test de resiliencia macroeconómica. Y en esa prueba, Chile actualmente no tiene tanta agua en la piscina. Porque al final, cuando la corriente se vuelve más fuerte, no importa quién nada más rápido, sino quién tiene un bote capaz de resistir la tormenta. Perú parece […]
Chile ya dispone de los activos necesarios, tales como proveedores sofisticados, talento técnico y científico, centros de investigación y una trayectoria probada de colaboración. Lo que corresponde ahora es articular estas capacidades con determinación y bajo un claro liderazgo del Estado. Transformar una ventaja natural en capacidades construidas tomó décadas. Fortalecer el ecosistema minero en […]
Lo que produjo el CAE no fue un accidente. Fue el resultado de prometer sin diseñar, corregir a medias y luego usar el instrumento como munición ideológica. Mientras no haya costos políticos para quienes hacen eso, seguiremos repitiendo la historia en educación, salud, vivienda y pensiones. Confundir el instrumento con el objetivo tiene consecuencias. El […]
El problema es cuando se instalan por inercia. Sin preguntarse qué comportamiento están empujando. Porque cuando los incentivos están mal diseñados, no dejan de ayudar: empiezan a dañar.
Los costos que implica ignorar la opinión de los economistas bien entrenados no son abstracciones teóricas; son consecuencias concretas para las personas, quienes merecen que sus líderes tomen decisiones basadas en la evidencia, la racionalidad económica y el contexto cultural.